12.8.07

Lucha

En la misma línea que el post anterior, en la temática "distribución del ingreso", también se habla como si el Estado fuera quien decide año a año qué porcentaje del ingreso es apropiado por los trabajadores y cuál por los capitalistas. Pocas veces se habla de la distribución del ingreso como resultado de una puja, de un proceso social, de una lucha en donde el pedazo que le toca a uno depende en gran medida de su propia actuación. La nota de hoy a Linbemboin alude varias veces a esto. Por un lado está el rol del Estado, en la "distribución secundaria" [en la nota está explicado qué es esto], cobrando impuestos y asignando gasto público, y en gran parte como mediador, estableciendo el salario mínimo, convocando o no a consejo de salario, haciendo acuerdos sociales, políticas de ingreso. En general, la gente tiende a pensar en esta instancia, por lo que una buena o mala distribución del ingreso depende, en la cabeza de doña rosa, de la benevolencia [populismo, diría un facho] del príncipe de turno. Pero poco se habla del rol de la clase obrera, del sindicalismo.
En Francia los sindicatos pusieron cientos de miles de personas en la calle para evitar la flexibilación laboral que se impulsaba en el último año. En Uruguay para decidir ciertas privatizaciones se llamó a plebiscito, que el Frente Amplio hizo campaña para evitarlas.
En este país los sindicatos fueron comprados con las obras sociales y participación en las privatizaciones. Bendijeron la flexibilidad laboral, la Convertibilidad, las privatizaciones con despidos masivos, por sólo citar algunos casos.
De quién es la responsabilidad de la entrega de los recursos naturales en este país? De quién es la responsabilidad de la redistribución regresiva de los noventa? De quién la desindustrialización? Difícil pensar estos procesos sin la complicidad de la sociedad. Feliz porque ahora le ponen la línea de teléfono más rápido aunque le roben con los celulares, que se queja ahora de los cortes energéticos pero no dijo ni mu cuando se regaló YPF, que si es medio progre habla de la pobreza pero en los noventa estaba contento con su voto cuota y los viajes a Miami.
La distribución del ingreso es un tema de qué hace cada persona para cambiarla. Si el sindicato no te representa, por qué no estás armando otro? Si el partido político realmente existente no te gusta, qué hacés que no estás armando otra movida? La "salida individual", donde la "política" la hacen otros y vos no te metés, tiene estos resultados: salarios de pobreza, casi 40% en negro, etc.
Incluso el rol del Estado depende de la movilización de la gente para exigir determinadas intervenciones. Si la gente tilda a un gobierno de populista o demagógico por destinar parte del superávit primario a sacar de la pobreza a un millón [no me acuerdo exacto cuántos eran] de jubliados, vamos mal. Esto lo hace la SR cuando habla de incremento del "gasto improductivo", o los gurúes ortodoxos cuando hablan de los problemas macro causados por el populismo del gobierno que incrementa los gastos al 40% anual, sin decir obviamente que es para volver al nivel de cobertura jubilatoria que la pésima reforma de las AFJP, que ellos bancaron, nos quitó.

El único intento serio de reconstruir un movimiento obrero que tenga algo que ver con los problemas de los trabajadores hoy parece ser, con todos sus problemas, la CTA. También se podría señalar al Moreno como grupo que trata de detener la depredación de los recursos naturales. Algunos más también hay. Pero evidentemente todavía hay mucho por construir. Este país era uno de los más igualitarios del continente, pero era así justamente por la lucha de su gente. No hay forma de que vuelva a serlo por un mejor o peor voto. Únicamente tendrá chances el día que la "movilización" vuelva a tomar el significado que en otros momentos tuvo.
Se está hablando de que el kirchnerismo no va a distribuir más el ingreso en el próximo mandato. Cabe decir que cuánto o no se distribuya, cuan "progresistas" [o como quieras llamarlas] sean las políticas, no es algo que esté definido de antemano, sino que estará determinado por las fuerzas que le ponga cada uno de los actores. Entre ellos, los trabajadores.
Después de toda esta perorata pseudorevolucionaria [=)] los dejo con algunos extractos de la nota.


"Ahora, en el mundo capitalista y globalizado no hay para nada la idea de que la distribución del ingreso sea resultado de un proceso social. Más bien se pone el acento en algunos emergentes: ¿hay un buen presidente que toma alguna medida que me beneficia o que no la toma? Y ahí se acaba la reflexión. Lo que quiero decir es que la falta de esclarecimiento es responsabilidad de los que tienen las cosas más claras. Y el hueco en el entendimiento es el que me permite la manipulación y la distorsión. Por ejemplo, hay gente que sostiene que hoy, cuando existe un superávit fiscal importante, se podría resolver el problema de la inequidad distributiva apelando a ese superávit y repartirlo. Sin embargo, hay que entender que el resultado del movimiento del fisco es una circunstancia de un momento determinado: quedó un saldo, lo aplico bien o lo aplico mal.

–Cuando se habla de distribución del ingreso, ¿qué es lo primero que piensa la gente? En lo que hace el Estado con los planes sociales, cómo reparte lo que recauda, si tiene superávit ¿por qué no lo reparte?, ¿qué hace con la plata de las retenciones? ¿Es eso la distribución del ingreso?

–Lo que uno llama “distribución del ingreso” encierra, al menos, dos momentos, dos procesos. Y hay que hablar de distribución primaria y distribución secundaria. La distribución primaria es la que asigna a los dos factores básicos, entre el empresario o propietario de la empresa y del capital, y el trabajador, qué parte se lleva cada uno. La forma aparente es que el empresario le paga un salario producto de un acuerdo, un convenio, una resolución legal, etc. Pero, en el fondo, le paga de acuerdo a la productividad marginal que el trabajo tiene. Los clásicos dicen “son los trabajadores los que crean el nuevo valor”, porque lo que estaba, yacía bajo la forma de materia prima, maquinaria, trabajo vivo, trabajo muerto, etc. La economía neoclásica dice: “No, el capitalista se apropia de una parte que le corresponde por haber adelantado su capital”. Son dos miradas distintas. Pero, cualquiera sea la mirada, por lo menos están esos dos actores. En el momento en que se producen los bienes, se determina qué parte le queda a cada uno bajo la forma institucional que en ese momento rija. Esa es la distribución primaria. Ahí se define cuánta gente tiene trabajo, pero gana poco, y cuánta gente se lleva el resto. Después viene la intervención del Estado. Capta ingresos a través de impuestos, distintos tipos de impuestos, y los utiliza con criterios que en cada Estado varían. Esa es la distribución secundaria.

–¿Qué herramientas no están accionándose para que la distribución sea más justa? Supongo que una de ellas son los sindicatos, con su repliegue y su debilitamiento.

–Estoy de acuerdo, salvo por el dato de que los sindicatos hoy siguen siendo poderosos. La que no es poderosa es la acción de defensa de los trabajadores. La dirigencia sindical se dedicó a autoalimentarse, y para ello acude a ese mecanismo de conexión entre las estructuras sindicales y las obras sociales, que hoy les aportan ingresos por el costado. En su momento, los militares entregaron las obras sociales a la burocracia sindical, pero no a la CGT, que hubiera sido bueno, sino a cada sindicato separadamente. Entonces, hoy tenemos una CGT, que es escuálida en representatividad, junto a sindicatos, que son fuertes. Creo que si los trabajadores lograran reconstruir ideológica y tácticamente su representación sectorial, de verdad podrían plantearse aspiraciones mucho más importantes que recuperar lo que se perdió por la inflación.

–¿Qué otras instituciones se necesitan?

–Una fundamental: el Consejo del Salario. Lo creó el gobierno de Arturo Illia, con la premisa de que tenía que funcionar una vez al año o a partir del momento en que el salario cayera en términos reales por lo menos un diez por ciento. Perdió existencia por diversas razones. En los ’90 se lo recrea agregando el tema productividad. Hace poco, representantes sindicales se alegraban de que ya lleva cuatro años funcionando después de diez años de menemismo sin funcionar. Sin embargo, ni entonces ni ahora se discute otra cosa que lo que acordaron previamente la UIA y la dirigencia sindical. Nadie discute qué se hace con los cambios de productividad.

–Parece una trampa ideológica fácil de desarmar, porque la idea de crecer antes de repartir supondría que los empresarios que no reparten van a usar esa riqueza para invertir. Pero la inversión es muy baja. Sin embargo, el mito se instala.

–Sucede del mismo modo en que los sectores populares estuvieron de acuerdo en los ’90 en entregar las empresas del Estado. Estoy de acuerdo, en parte, claro, porque ellos mismos las sufrían, pero no hubo visión del carácter estratégico de YPF, etc. Y, para abonar lo que usted dice, en el mismo período en que cae brutalmente la participación del salario, la contracara es que aumenta la apropiación por parte del capital. Y, no obstante, en los años ’90, la inversión estuvo en el 20 por ciento del PBI, muy baja, y, si sacamos el 2001 y 2002, porque cayó el 12, vamos a ver que volvimos en el 2004 al 19 por ciento, en el 2005 al 21 y ahora estamos en el 22,5. O sea, el capital repartió menos, pero la tasa de inversión no creció. Más aún, buena parte de esa inversión ha sido de carácter público, no privado.

1 comentario:

Musgrave dijo...

Tavos, 100% de acuerdo con usted.
Su "perorata" es superior a la nota a Lindemboin.