17.10.07

El curioso lenguaje de los economistas: (1) Hay que "atraer" inversiones

por Jorge

Es harto sabido que el lenguaje no es neutro. Las palabras se refieren siempre a ideas o contextos que a veces responden a la realidad y a veces la ocultan. El lenguaje, por eso, es una herramienta esencial de las disputas ideológicas y políticas cuya importancia no siempre se asume aunque siempre está presente en el discurso cotidiano.
Los economistas en general, y los de derecha en especial, no dudan nunca en seleccionar el lenguaje que utilizan en apoyo de sus ideas y visiones y, como cuentan con suficiente apoyo mediático, tiende a imponer directa o indirectamente sus visiones al resto de la sociedad. Para comprender ese fenómeno vamos a dar un ejemplo, entre muchos, que puede contribuir a precisar el concepto. Se trata del argumento de que se deben “atraer” las inversiones. Los voceros de ese término son tan numerosos como conocidos; lo ha dicho el supuesto candidato a ministro de Economía, Mario Blejer, y lo repiten hasta el hartazgo los gurúes y otros especialistas en los medios. Tanto que los periodistas no dudan en usar el mismo término en sus notas hasta hacerlo popular.
Pero, ¿qué significa “atraer” inversiones? Significa imponer la idea de que las inversiones (o los inversores) están en algún lugar, preferentemente afuera del país y que se deben tomar medidas para “seducirlos” hasta que vengan a actuar en nuestro territorio. Las medidas propuestas para ello siempre son las que imagina la ortodoxia y nunca las necesarias para invertir, pero ese es otro tema. Lo esencial, en este caso, es la idea de los inversores dispuestos a venir si se los atrae.
La teoría y la experiencia enseñan que la inversión se “genera” mediante el ahorro y la reinversión de ganancias. Las empresas fabriles que nacen como pequeñas, crecen a medida que obtienen beneficios y los reinvierten, sumados a los fondos que debería prestarles un sistema financiero, o un mercado de capitales, eficiente; basta recordar que esa es la historia de Microsoft, por ejemplo, que nació en el fondo de una casa hace treinta años y hoy es una de las mayores empresas del mundo. Hay grandes que nacen con una fuerte inversión inicial, es cierto, y grandes que se amplían con sus recursos, como está ocurriendo ahora con casos como Techint y Aluar. En ninguno de esos casos, el crecimiento ocurre porque se “atrae” inversores, sino porque se generan recursos para invertir. Por eso, más del 90% de la inversión en el mundo se genera con recursos nacionales y no con capitales “atraídos” del exterior. Claro, que cuando un país crece, aparecen capitales que quieren entrar a los nuevos negocios que se abren con el desarrollo, pero ahí la causa de la “atracción” es el crecimiento, que crea oportunidades, y no las políticas propuestas por quienes piensan en ellos.
En rigor, los únicos capitales que pueden ser “atraídos” son los financieros y especulativos que están detrás de quienes utilizan esa fórmula gramatical. Pero esos capitales no son deseables ni convenientes, de modo que, insistimos, lo que se debe hacer es promover el ahorro y su orientación hacia la inversión, antes que “atraerla”.
Esta historia no es nueva. Hace ya más de quince años, un representante de los intereses financieros expresó esa idea con términos que conviene recordar. David Mulford, ex secretario del tesoro de Estados Unidos y entonces director de un gran banco multinacional (como ocurre siempre con los secretarios del Tesoro, que o vienen de un gran banco o dirigen alguno luego de retirarse de su función), dijo que los argentinos, para refinanciar bien su deuda, debían congraciarse con los acreedores. La Argentina debe, decía, “ponerse bonita, como una chica que busca novio, volverse atractiva”. Para quienes no puedan creer que ese lenguaje sea utilizado por un experto, la frase está tomada literalmente del Clarín del 27-6-2001 donde la pueden verificar.
Esa propuesta originó, poco después, la reacción del canciller Guido di Tella, que pidió “relaciones carnales” con Estados Unidos. Ya no se trataba sólo de atraer sino de ofrecerse claramente a los financistas internacionales. Guido no era una mujer bonita, ni era joven, pero había comprendido muy bien el sentido de la idea de ser “atractivo” y levantó la apuesta.
Aquellos que no queremos entregarnos rechazamos la sola idea de “atraer” a nadie y reivindicamos la propuesta de crecer con lo propio. Y no se trata de una diferencia semántica sino de una estrategia diferente de la presentada por quienes logran imponerse en los medios con términos que aluden a un mundo que no existe, como ellos quieren hacernos suponer.

12 comentarios:

tute dijo...
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Diego F. dijo...

Nada más que agregar, sólo me queda expresar mi apoyo a lo que decís.

Saludos

tute dijo...

Jorge,
Muy buen artículo, bien redactado y muy correcto. Es sabido, como decís, que detrás de las palabras se esconden ideologías; un profesor mío de lengua, medio boludo, pero que había estudiado ciencias políticas, decía: "Las palabras militan".
Por otro lado, comparto tu opinión en que el "atraer" inversiones, o, enotras palabras, someterse a los los capitales transnacionales para que entre dinero "caliente" y especulativo, no es buen negocio. Ya lo vivimos en este país y no nos fue muy bien que digamos.
El capital a invertir tiene que provenir del ahorro y reinversión de las ganancias, como bien decís.

Saludos, Martín.

PD: Tavos, gracias por el trabajo de hidrocarburos!

Anónimo dijo...

Muy buen post. En algún punto estos economistas razonan como el pensamiento mítico griegro, pero sin todo el resplandor que tuvo ese pensamiento.

Hablan de "hacer las cosas que agraden a los mercados", como si los mercados fuesen dioses del Olimpo que te van a castigar por obrar de otra manera. Naturalizan y fetichizan relaciones sociales, además sin sustento empírico, pura ideología, bah.

Juan

oti dijo...

Está bien Jorge, lo que hay que aclarar es que el ahorro que hay que promover no es el obtenido en base al saqueo del propio pueblo por expedientes monetarios y cambiarios sino por evitar que drene el ahorro que puedan producir los argentinos.

Hay que "tapar los agujeros y hacer que la manguera chorre hacia adentro". Con esto se facilitan las condiciones para que el ahorro se ponga al servicio de la inversión sin saqueos internos.

Musgrave dijo...

Mi ex jefe Ozzy dice que "las palabras son balas" y vaya si algunas matan, no?.

Propongo que cada gurú que diga que hay que atraer inversiones, las atraiga con cuerpo y alma y que se vaya a dar una vuelta por el rosedal para que las "chicas" le enseñen a seducir al capital

Andrés dijo...

Jorge: Excelente análisis. En primer lugar, el de la palabra no inocente (ninguna lo es pero, como los animales de Orwell, algunas más que otras).
En segundo lugar, la cuestión de la inversión. Las épocas en que más se hizo para "atraer" a los inversores fueron las que más nos dejaron con el trasero lastimado.
Saludos

Palo dijo...

Excelente post Tavos. Dos correcciones: el de microsoft no se si es un buen ejemplo de empresa que creció simplemente re-invirtiendo. Creció primero gracias a la inversión de IBM, apenas creada, y luego al cotizar en Wall Street. La otra es menor: lo de DiTella y las relaciones carnales fue mucho antes del 2001.

vqp dijo...

Estoy de acuerdo con vos, solo quiero saber si hay datos que respalden esta frase:

"Por eso, más del 90% de la inversión en el mundo se genera con recursos nacionales y no con capitales “atraídos” del exterior"

Anónimo dijo...

Dicen los gurues que poniendo un iman en una latitud adecuada, atrae la inversion.

Andrés dijo...

Sí, anónimo, pero siempre con los pantalones bajos y en cuatro patas. Es como mejor funciona el imán.
Saludos

Anónimo dijo...

Si Andres, puede ser, pero con un Default cada tanto, hay resarcimiento carnal o no lo crees? La onda seria, poner el iman, y lo antes posible Defaultear, asi por lo menos hay libertad y virginidad por largo tiempo...