28.11.07

INDEC y Pacto Social

En línea con el post de Tavos de hace unos días, agrego algunas reflexiones sobre los graves problemas que puede acarrear la crítica situación del INDEC, y por sobre todas las cosas, la nula credibilidad de la socidedad respecto del IPC.

El futuro gobierno de Cristina, según ella misma sostiene, va a tener uno de sus pilares en el promocionado "Pacto Social". El "Pacto Social", tal como dice la futura presidenta, va a trascender el acuerdo sobre precios y salarios, incluyendo más items en la mesa de negociación. Un plan de estas características, debería tener por objetivo delinear el norte de la economía para los próximos años, reduciendo la incertidumbre de todos los agentes por medio de la extensión del horizonte de planificación de cada uno de ellos. Por ejemplo, los capitalistas deberían saber cuál será el tipo de cambio real con el que se van a topar, que sectores se van a estimular, cuál va a ser la disponibilida de crédito a largo plazo, a que ritmo va a subir el costo salarial, cuales serán las pautas de crecimiento, cuál la expansión de la provisión energética, cuál la inversión en infraestructura. Los trabajadores deberían poder acordar cuál va a ser el incremento de su salario real para los próximos años, cuál la inversión del estado en salud y educación, etc. El estado debería comprometerse a cumplir su papel, y así se podrían alcanzar una serie de objetivos muy loables, tales como: reducir las expetativas inflacionarias y la inflación, mejorar la calidad de la inversión y por este medio la competitivida de la economía, mejorar los salarios reales sin poner en dudas la sostenibilidad del esquema cambiario.

Un pacto que apuntara en esta dirección me parece que sería lo mas interesante en política económica que podría experimentarse. Pero....

Tenemos un pequeño problema. Para que un pacto social funcione, y que la pauta distributiva que se establece sea efectiva, es preciso fijar aumentos de salarios nominales en relación a un índice objetivo. Por ejemplo, pongamos que los sindicatos y los empresarios acuerdan que desde la firma del pacto, los salarios reales deberán crecer un 3% anual. Si tenemos un índice creíble, es muy facil de implementar algo de estas características, y resulta un ajuste casi áutomático: 3 puntitos por sobre el IPC. Si no lo tenemos, ¿qué sucede? Los sindicatos, como no le creen al índice, desearán negociar sus salarios en función de su percepción de la inflación. Como todos sabemos, uno percibe en general más inflación de la que hay. Si la inflación del IPC real hubiera sido del 15%, pero dice 8%, probablemente pidan, en lugar de 18%, 23% por poner un número. Los capitalistas, por su parte, ´tendrán buenos argumentos para decir: "Con un aumento de precios del 8%, y aumentos de salarios de más del 20%, no nos queda otra que trasladar a precios". Cada uno tendrá sus motivos para reclamar salarios o precios, las expectativas de inflación no bajan, y la inflación tampoco. Por otra parte, la incertidumbre que el pacto debería combatir, no desaparece.

Finalmente, el IPC se puede dibujar, y el índice de tipo de cambio real tambièn, pero si los precios internos suben, el tipo de cambio real se aprecia y las virtudes del modelo se evaporan.

Conclusión: un pacto social sin un índice de precios creíble parece una misión imposible.


Para concluir, quería realizar un comentario respecto de una de las respuestas de Cristina en la nota que pegó Tavos. Cristina, cuando le preguntan cómo va a solucionar lo del INDEC, esquiva el bulto, y dice que se está realizando un cambio de metodología como tantos otros, y que además el INDEC funcionaba pésimo. Supongamos que esto fuera cierto, que los trbajadores del INDEC eran unos mercenarios, que hacían cualquier cosa con el índice de precios, etc. Una persona que entiende tanto de política como CK debería darse cuenta de que lo que interesa en un organismo cuyo rol es brindar estadísticas creibles, no es la calidad de la estadística, sino lo que la gente, y en particular los economistas, empresarios y trabajadores, creen acerca de esas estadísticas. Pongamos que la metodología que están implementando ahora sea la mejor del mundo, ¿para que sirve si NADIE sabe como funciona, si la implementan entre gallos y medianoches, si nadie le cree? En política, y con las expectativas pasa un poco parecido, poco importa lo que es, lo que importa es lo que parece ser.

Es la política económica, estúpido!

Como nos gusta polemizar con el Abuelo, vamos a hablar del último cuadro que publicó, donde levanta un informe de nuestro admirado Melconian. Sinceramente, yo no leí el informe, por lo cual resultaría una estupidez criticarlo o hablar bien de él. Sólo nos vamos a dirigir a comentar la impresión que parece dar el cuadro que publica el Abuelo: que en este país se crece si hay suerte, si los términos de intercambio te favorecen.
Muestran para Latam las tasas de crecimiento del PBI y de las materias primas. Para Argentina, en cambio, sólo muestran el crecimiento del PBI y una definición de terminos de intercambio [TDI de ahora en adelante] "altos" o "bajos".
Primer punto: resulta sorprendente que en el segundo cuadro no usen la misma metodología que en el primero. Por qué no ponen para Argentina la variación del precio de las materias primas al lado del PBI? Recién lo acabo de probar, da muuuuy mal. Quizás por eso no lo ponen.
Más allá de eso, esta lectura de la derecha viene a cuento de decir que hoy crecemos por los términos de intercambio. Se lo pasan diciéndolo todo el tiempo.
Para ver si la realidad es tal como la pinta el establishment de gurúes argentos, nos fuimos a buscar los datos.

En azul están los términos de intercambio [eje der], en rojo la variación del PBI [eje izq] y en verde el promedio de los TDI 1945-2006.
Por supuesto que los TDI influyen, pero miren bien el gráfico, hay mucho más que define la performance de una economía. Sino, sería difícil de explicar cómo en el período 1966-1970 se crece mientras los tdi caen y están por debajo del promedio histórico. También sonaría raro que entre 1976-1980, con una suba fenomenal de los tdi de casi 30%, la economía haya crecido un magro 5% en 5 años!! Por qué será que en 1995 el producto cae mientras los tdi se mantienen constantes? Tendrá algo que ver con la cajita de conversión llamada Convertibilidad?
En 1953-1958 la economía crece al 5% anual con los tdi cayendo al 6% anual. Qué onda? No se dieron cuenta que sólo se puede crecer de culo? Quienes se creen para crecer a esas tasas mientras los tdi caen?



Vayamos un poco a criticar el cuadrito de Melconian. Señala como períodos de TDI "bajos" al 75-76, 87-88 y 2000-02. En los primeros dos casos tiene razón, los TDI se encontraban debajo del promedio de 1900-2006 [sorprendentemente igual al de 1945-2006]. Pero en el tercero, de Duhalde-De La Rua, 2000-2002, los TDI son iguales al promedio! Miren la serie!!! Incluso son más altos que a principios de los noventa, cuando la economía crecía como loca. No será que la caída de esos años tuvo menos que ver con la mala suerte y un poco más con la política económica, en este caso, con la cajita feliz de conversión? Entiendo Melconian que eras un defensor de la cajita, también que pedías la dolarización, perooo.....
Los "errores" del cuadrito de Melco y el Abuelo no paran de aparecer. Entre los períodos de "buenos"TDI aparecen el 64-68, 71-74, 79-80 y 2003-2007. El gobierno K sin duda goza de sarpados TDI aunque no logra llegar a los récords del General. 71-74 y 79-80 también son períodos de buenos precios. Peeeeeeero, 64-68 no lo son. El promedio de los TDI de estos años está por debajo del promedio histórico. Quizás Melco haya que aceptar que en esa época se crecía por otros motivos, no por la suerte.

Para rematar nuestros argumentos tiramos dos lindas regresiones. La primera muestra la variación del PBI intentando ser explicada por la variación de los TDI, tal cual hace el primer cuadrito de Melco para Latam, aunque no se anima a replicarlo para Argentina.
El resultado es bastante claro. La correlación es bajísima. Las variaciones de los TDI explican [suponiendo que esa es la causalidad, entre otras varias cosas] menos del 5% de las variaciones del PBI.
También probamos con el nivel de los TDI y el crecimiento del producto. Para nivel pusimos la diferencia entre el nivel corriente y el promedio histórico. La regresión sigue sirviendo para nada. Bah, para demostrar que el nivel de los TDI no sirve para explicar las variaciones del producto.
Digo, tenemos períodos de crecimiento con TDI que bajos y/o cayendo, como 53-58 y 64-70. También economías con buenos y/o crecientes TDI y productos de nulo o escaso dinamismo, o incluso cayendo. Esto pasa en 76-81. Otros períodos, como 00-02 con TDI en el promedio histórico y una economía que se derrumba como nunca.
Entonces...... no será que la política económica tiene un rol además de la influencia de los TDI?
Al que quiera le juego una apuesta: a que tirás una regresión entre los años en que cae el PBI y los que tenemos ministros de economía ortodoxos y te da mejor que la relación que nos propone Melconian.

En los 30 hasta los 70s la economía está bastante influída por la evolución de los términos de intercambio. Aunque igual en esa época lo determinante son las políticas que se aplicaron en los distintos períodos. Ahora, con la apertura comercial y financiera de la dupla Martinez de Hoz-Cavallo lo que más parece estar jugando es la troika tipo de cambio-deuda externa-movimientos de capitales.

No seamos ingenuos. Ni en los 40s-70s se crecía a buenas tasas de "suerte" ni ahora tampoco lo estamos haciendo. Tampoco en los 70s-00s el producto per cápita cayó por "mala suerte". Hay políticas muy claras y diferenciables. A ello se deben las diferencias. Incluso se pueden empezar a ver repasando simplemente los nombres de los ministros de economía de cada período.

26.11.07

La renta minera

Vieron lo que dijo Perfil el sábado? Parece que le quieren poner retenciones a la minería. En un seminario en el Mecon un asesor me decía que él hacía fuerza para que le pongan retenciones al cobre. Yo pensé que no iba a pasar, dado que probablemente necesites derogar la ley de estabilidad fiscal que tiene la minería. Ojalá hayan encontrado una forma y lo de Perfil sea cierto.

En los próximos días el Gobierno podría anunciar un cambio en las reglas de juego para el único régimen fiscal que permanecía indemne desde los años 90. Los técnicos del Ministerio de Economía y de la Casa Rosada evaluaban cómo elevar las retenciones a las exportaciones de minerales, de forma de reforzar la caja antes del traspaso del mando a Cristina K.

El único sector privilegiado en el cobro de retenciones se prepara para perder la envidia de las petroleras y el campo. El Gobierno prepara una suba del impuesto a las exportaciones mineras, que gozaron desde la convertibilidad y durante todo el gobierno de Néstor Kirchner de un privilegiado tope de 3% en boca de mina. La decisión política, según adelantaron dos fuentes oficiales, está tomada. Sin embargo, todavía permanecía en plena discusión el alcance y la letra chica de la medida.
Como todo en la minería, el monto que involucra una suba en las retenciones es multimillonario. El sector alcanzó el año pasado un récord de exportaciones por $7.950 millones, y sólo una variación de dos o tres puntos porcentuales podría significar más de $200 millones adicionales. Así, la administración saliente dejaría completamente recompuesta la caja fiscal para mantener el superávit durante el gobierno de Cristina Kirchner.

PD: que bajo lo de Fonteveccia inventando una nota malísima sólo para justificar la publicación en la contratapa de la foto a cara lavada de Cristina. Si querés decir que sin maquillaje es fea, todo bien, te banco. Pero poner una nota así es muuuuy trucho.

25.11.07

Mmmm

Me pregunto: si vos tenés a un hombre que responde a la UIA, y a esa persona le das un banco de desarrollo, ¿puede funcionar bien este banco?
Para que un "banco de desarrollo" esté al servicio del desarrollo, tiene que evitar regalar guita [subsidiando tasas de interés, por ejemplo] arbitrariamente. Tenés que tener una "estrategia de desarrollo", es decir, tenés que tener claro qué sectores son fundamentales en tu economía, a cuáles estás apostando para crecer, cuáles necesitan más financiamiento, etc. El que lo maneje tiene que ser un industrialista [no por oposición al agro, sino en un sentido amplio], pero tiene que estar más identificado con el "proyecto" [obviamente suponiendo que este existe] que con cierto sector del empresariado. Si no, tenés una nueva versión del Banade. Y ahí tu banco de desarrollo es simplemente un mecanismo de redistribución regresiva del ingreso. Y después viene la derecha y te lo cierra, con argumentos bastante válidos.
Podremos hacer esta vez un banco de desarrollo que financie el desarrollo? Se ha hecho en varios países del mundo. Desde Brasil hasta Japón, pasando por Corea, y seguro en varios otros más. Acá también se puede, si se tiene la voluntad. Se tiene la voluntad? No sirve darle un banco a la UIA como gratificación por su apoyo. No alcanza. No si estás tratando de transformar la estructura productiva y, obviamente, la estructura social.

Impresentable

Estoy pasando bastante seguido por el Indek y tengo la suerte de estar haciendo un trabajo en cooperación con uno de sus trabajadores. Escuchar lo que pasa adentro, ver una y otra vez los conflictos en vivo y en directo, no hacen más que confirmar lo que ya se sabía: el gobierno kirchnerista destruyó el organismo encargado de hacer los censos y estadísticas [que sufre de gangrena]. No caben dudas tampoco de que el Indec [el anterior a la intervención] no funcionaba perfectamente, seguro tenía sus intereses creados al interior. Pero cumplía con su rol, elaboraba estadísticas aceptablemente creíbles con una aceptable rigurosidad. Que antes no era perfecto no es motivo, en todo caso, para intervenir y destruir.

Les dejo lo que dijo hoy Cristina en P/K sobre el Indek. Las justificaciones de tamaño desastre no resisten el menor análisis.
Lo que no se da cuenta el kirchnerismo es que con la destrucción del Indec fortalece al establishment económico que tanto se encarga de señalar como su enemigo. Antes la "realidad" era definida por el Indec [había 8% de desocupación sólo si el Indec lo decía], con mayor o menor nivel de precisión. Ahora que el Indec desapareció, la realidad económica será contada por las consultoras con suficiente capacidad para armar sus propias mediciones. Si las consultoras salen a decir que la desocupación es de dos dígitos y la inflación del 25%, no importa si en realidad te da 8%-15%, porque para toda la población la realidad va a ser la que digan las consultoras. Ceder semejante poder de construcción de expectativas en la economía, donde reinan las profecías autocumplidas [en un país con inflación de 10% convencé a todos de que en realidad es 30% y en dos meses tenés 30%], habla de una ineficacia/ignorancia/prepotencia/ingenuidad sorprendente. Pensaron que iban a usar este organismo del Estado para decir lo que el gobierno quiere, sin darse cuenta que en realidad le estaban pasando el micrófono al poder económico.

Ahora sí, sin más introducción... con ustedes, la presidenta electa justificando la destrucción del Indec.

–¿Qué medidas está pensando tomar en el Indec?

–¿Con qué relato abordamos el tema del Indec? ¿Con el relato de que un día cayeron los villanos del Gobierno a un organismo que era maravilloso y medía todo muy bien y que a partir de esa incursión se empezaron a manipular los índices y plantear cosas que no son realidad? Si lo abordamos desde ese relato el problema no tendría solución. Pero puede abordarse desde lo que realmente sucede en el Indec, que fundamentalmente fue ver cómo se estaban midiendo variables, y también admitiendo la existencia de intereses políticos y económicos, porque parece ser que no hubiera en la Argentina intereses económicos y políticos, y curiosamente también parece que algunos que tienen una postura progresista terminan siendo funcionales a determinados intereses económicos. En definitiva, esto ya lo he dicho, los modelos de medición no son el Talmud, ni el Corán, ni la Biblia. Este es el sexto cambio de sistema. El último, de 1996, obedeció al modelo de la convertibilidad, en el que se tomaban índices internacionales porque era lo que convenía por el tema del uno a uno. También sucedía que a veces pasaban una información para Turismo y cuando la pasaban al IPC la pasaban de otra manera. O, por ejemplo, cuando se utilizaba la estructura del Indec para obtener resultados sobre productos de determinada marca que luego se vendían a una consultora. O cuando en vez de tomar un promedio de precios se tomaba siempre el más alto. O cuando se intentaba medir el nivel de vida de Florencio Varela, en el segundo cordón del conurbano, con los precios de Capital Federal. ¿Y por qué? Porque muchas veces hay intereses económicos y políticos. Desde sectores que necesitan que una política económica no tenga resultados porque parece ser que si nos va muy mal a los argentinos algunos creen que les puede ir muy bien a ellos, o por otros intereses. Lo que sé es que todo esto se desató en el año electoral. No creo en las coincidencias, mucho menos con la historia reciente de los argentinos. Esto ya lo he adelantado, ahora se está trabajando en un modelo similar al que tiene Estados Unidos. Va a tener un desarrollo, como lo tiene ahora, absolutamente transparente. Porque cuando uno va al resumen de expectativas de mercado que publica el Banco Central, que es un promedio de todas las consultoras privadas y universidades públicas y privadas, habla de una inflación similar al acumulado que hoy tiene el Indec.

–Esas expectativas son sobre los índices oficiales, no es un índice propio.

–No, las expectativas de mercado tienen que ver con lo que las consultoras elaboran para sus clientes, independientemente de los índices oficiales, los pronósticos que ellos hacen de la economía en todas las actividades, no sólo el IPC.

–Insisto: creo que la predicción de los especialistas es sobre la inflación medida por el Indec...

–(Pasa de largo.) Además, el Fondo Monetario Internacional para el año que viene habla de una inflación del 10 por ciento, cuando la pauta presupuestaria está entre el 7 y el 11 por ciento. Hubo un relato mediático de muchas cosas, no fue solamente el Indec. Fue Santa Cruz, fue la crisis energética, el Consejo de la Magistratura en su momento.

–A medida que se va desarrollando el proceso de cambio técnico no se va explicitando ni se discuten socialmente esos cambios. ¿Es posible transparentarlo ahora?

–Por supuesto que sí. Es un proceso que no se hace ni en quince ni en veinte días. Las funcionarias que están al frente del Indec, Amelia Erwin y Beatriz Pagliari, no vienen del Frente para la Victoria. Una lleva más de treinta años frente al Indec y la otra es una funcionaria de carrera del Ministerio de Economía, que incluso trabajó en la provincia de Buenos Aires en el Ministerio de Producción junto a quien va a ser ministro de Economía. Así que por supuesto que se va a desarrollar técnica y académicamente, públicamente para que pueda ser testeado. Lo habíamos dicho en la campaña y lo vamos a hacer, pero es una tarea que lleva tiempo.

–Más allá de la explicación que se pueda dar en el futuro, hoy el índice de inflación está cuestionado socialmente.

–Se crea un fenómeno raro. En la Argentina los medios de comunicación no cuestionan cuando los resultados son malos. Salió en un diario que, según una estadística del Ministerio de Justicia, los robos a mano armada aumentaron el 17 por ciento, y lo dan por cierto. En algún momento esas mismas encuestas dijeron que había menos delitos y no las creyeron. Si las estadísticas oficiales no arrojan resultados buenos, son creíbles. Si son buenos, no son creíbles. Entonces no hay ni estadística oficial, ni metodología, ni técnica, ni academia que dé resultado.

–En el caso del Indec, muchos ex titulares del organismo, que son figuras de buena reputación, han sido críticos del modo en que se intervino. Son personas a las que uno no atribuiría intenciones de participar en la campaña.

–Va a ser muy interesante –cuando se dé a conocer la nueva metodología, la técnica y demás– que se cuente también todo lo que se encontró en el Indec. Tal vez el error del Gobierno haya sido no explicitar todo lo que estaba sucediendo en el Indec y todo lo que se hacía.

–¿Cuándo se va a hacer pública la explicación de la nueva metodología que se utiliza para la elaboración del índice?

–Eso va a correr por cuenta del Ministerio de Economía, que es de donde depende funcionalmente el Indec. No quiero poner fechas ni plazos. Pero obviamente no va a ser dentro de un año.

19.11.07

Heterogeneidad social

Hoy me llega un mail a mi casilla en donde Causa K me invita a ir al seminario "Argentina y America Latina en las proximas decadas, hacia una etapa de desarrollo sustentable con equidad". Título interesante, muy en la onda aguante-latam que soplan los vientos del nuevo siglo. No iba a ir, hasta que de repente veo que el último expositor era Osvaldo Sunkel. Hace pocos meses terminé de leer "El subdesarrollo latinoamericano y la teoría del desarrollo", no podía perderme el lujo de conocer a uno de los más grandes exponentes del estructuralismo latinoamericano.
Concluída mi jornada laboral, partí para el Banco Nación, que organizaba el seminario. Llegando 10 minutos tarde para la última exposición, la de Sunkel, llegué y había un tipo canoso hablando de la heterogeneidad social [con un discurso muy del mariscal, sobre la inexistencia de espacios donde la gente de distintos estratos sociales se cruce]. Luego de mandarle una pregunta [encabezada: "para Osvaldo Sunkel"], caímos [con Gugui, Coek y una compañera de trabajo que cerraba el cuarteto] en la cuenta de que al canoso le decían Rubén. Evidentemente Sunkel no había asistido.
Luego de tener que aguantar un bodriazo de Rozenwurcel, nos íbamos, casi ofendidos. Hasta que recordamos que se venía el "vino de honor". Lo poco que escuchamos [no hay que ser injusto, quizás la primera parte estuvo buena] no nos aportó nada sobre el desarrollo, las discusiones sobre equidad no eran gran cosa. Pero con el caviar, los langostinos, los brochetes, el vino Terrazas, el Chandon, las empanadas, la mesa de fiambres, el corderito patagónico y la mesa de tortas, medio que compensaron. Eso sí, como lugar de encuentro de gente de distintos estratos mucho no servía [salvo que lo cuentes a Coek con sus bermudas, a los otros tres extrañados ante el despliegue de glamour y a tres del Pellegrini a los que le habían avisado que había comida gratis]. Pero si lo que buscabas era una forma de gastar algunos miles de pesos del Banco Nación totalmente al pedo, el "vino de honor" fue un éxito.

Última enseñanza de la noche [además de que si hay alguna chantada llevándose a cabo siempre Barbieri está ahí picoteando]: hasta caminando los pasillos del Nación, viendo los cuadros de cada uno de los directores de esa institución, se ve claramente como nuestro país estuvo [casi] siempre gobernado por la misma elite [oligarquía decile si querés]. Eso sí, no se preocupen que sobre el final llegaba "ella", para recordarnos el progresismo que no quiso/no supo/no pudo ser realmente progresista [será para financiar la fundación utopías? the revolution will not be subsidized]. Say no more, que ya bastante entristecimos varios corazoncitos centroizquierdosos [entre ellos, el nuestro] que andan dando vueltas por ahí.

Mariano Grondona

Les dejo la contratapa de Página de hoy. José Pablo Feinmann se la dedica a Grondona. Vale la pena leerla. Para tener bien presente quién es Marianito, uno de los ideólogos de las mayores masacres de este país. Ideólogo también de este modelo de país, de este modelo económico, que no tiene lugar para un tercio de la población. Bueno recordar estas cosas, especialmente cuando se lo ve merodeando la tele argentina haciéndose el demócrata, indignado por las barbaridades que acechan nuestra democracia. El mismo que defendía las matanzas.


Los que hacen la tarea

Por José Pablo Feinmann


No todas las tareas son iguales, no todas entregan a quienes las hacen la misma retribución, el mismo cálido, honorífico reconocimiento. Todo hombre desea ser reconocido. Incluso Hegel dijo que en eso consistía la historia humana: en el deseo de ser reconocido por el Otro. Pero, en la polis, hay reconocimientos que se retacean porque otorgarlos revelaría aspectos sombríos, incómodos. Hay tareas sucias. No todos están dispuestos a hacerlas porque no todos se atreven al verdadero sacrificio por la patria, acaso al más grande: al oscuro, al secreto, al que nadie ponderará. Hacia fines de 1974 la Argentina era un campo de batalla en el que la vida se tomaba ligeramente, con liviana crueldad, porque nada valía. Creo, seriamente lo creo, que debo decir por qué estoy metiendo al lector en una historicidad amarga, de recuerdo doloroso. Ando, desde hace tiempo, preparando materiales para un libro sobre la historia del peronismo. Se trataría, en lo posible, de reflexionar acerca de los materiales que van surgiendo. A esta reflexión sobre los hechos (y a otros elementos que se le suman) se le podría dar el nombre de Filosofía política. Pero esto es lo de menos. La cuestión –lo que aquí interesa– viene por otro lado. Hay un acopio de materiales y ese acopio exige meterse entre papeles, documentos y hasta hablar con algunas personas, preguntarles qué hacían durante el año, digamos, 1953 o 1956 o 1974. Detengámonos aquí, en este año, en 1974. Aquí es cuando la Argentina era un campo de batalla: el 1o de julio muere Perón. El 4 de julio la presidenta (la heredera de Perón, la vice que él se puso y que ahora gobierna, Isabel Martínez) confirma a López Rega como su secretario privado. Mala noticia para muchos: nadie ignoraba que López Rega manejaba la organización terrorista Triple A, que era un ejército de mercenarios que mataban sin cesar, y deseaban por tal motivo la caída del secretario de la presidenta. No: ella lo confirma. También mataba la guerrilla. Mataba tan irracionalmente como para matar a Arturo Mor Roig, que había sido ministro del Interior de Lanusse. El 31 de julio la Triple A mata a Rodolfo Ortega Peña, un hombre brillante, un notable historiador, un estilista. El ERP secuestra al mayor Larrabure. En septiembre el siniestro brigadier Lacabanne asume como interventor en Córdoba. Es un hombre comprometido con la Triple A, uno de los suyos, un asesino. Atilio López, un tipo bueno, un auténtico negrazo peronista, con bigotes, panza, cordobés, derrocado malamente por algo que se llamó el “Navarrazo”, recibe entre ochenta y cien balazos de la Triple A. Ni la cara le dejan. Sucede el 16 de septiembre, aniversario de la Revolución Libertadora. Al día siguiente asume un nazi en la Universidad de Buenos Aires, Alberto Ottalagano, más cercanamente recordado porque hizo el saludo hitleriano en medio de la campaña de Luder, en el ’83. Los Montoneros secuestran a los hermanos Born. Matan al médico policial Alejandro Bartosch. La Triple A mata a Julio Troxler, uno de los dos o tres que se habían salvado de la “operación masacre” de José León Suárez, en el ’56. Matan a Silvio Frondizi. En octubre, el ERP 22 de Agosto mata a Jordán Bruno Genta, un nacionalsocialista nativo que enseñaba a los militares las doctrinas del Führer alemán. Los Montoneros matan a Villar, policía formado por la OAS y la Escuela de las Américas, colocado por Perón en el más alto escalón de la Policía Federal. Montoneros roba y luego devuelve el cadáver de Aramburu. El ERP, en Tucumán, mata al capitán Viola y a su hija de tres años, otra queda malherida. En diciembre, el ERP 22 de Agosto mata a Carlos Sacheri, un profesor de filosofía, hombre de la derecha argentina que dictaba clases a los militares. Estos eran los tiempos. Durante ellos, en una revista de nombre Carta política, a fines de 1974, un periodista, que también daba cursos a los militares, con un estilo cuidadoso, con una prosa de una precisión, de una minuciosidad admirables, publica un texto (él es el director de la publicación) que titula: Meditación del elegido.

No se trata de un “artículo periodístico”. De eso que se llama una “nota”. Ni siquiera es un “editorial”. Es mucho más: es una meditación. Palabra venerable que remite a la filosofía y, muy especialmente, a la religiosidad. Tiene un aire medieval, tomista, que impone respeto, cierta distancia, la distancia de lo sereno, de la cautela, no el apresuramiento de lo periodístico, sino la hondura del silencio recoleto, austero. El efecto escalofriante del texto se produce por la austeridad del estilo y los hechos criminales a los que alude. Pocas veces el asesinato fue reclamado con tanto ascetismo, bajo la forma serena pero poderosa de una plegaria laica.

El autor del texto es Mariano Grondona, largamente conocido en este país. Tomaremos sólo algunos párrafos de su homilía. El “elegido” es José López Rega, el ministro de Bienestar Social, creador, junto con el comisario Alberto Villar y bajo la mirada insoslayable de Juan Perón (no podía “no saber” lo que se hacía bajo sus propios ojos, participara o no de los hechos), de la Triple A. La organización había actuado sin desbocarse en vida de Perón, aunque realizara acciones terribles y hasta espectaculares. Perón, además, hizo tomar los datos de la periodista Ana Guzzeti, quien se atrevió a preguntarle si actuaban fuerzas parapoliciales en el país. A partir de la muerte del viejo líder la Triple A se entregó a una matanza incontenible. Muchos, gente del establishment, militares, sindicalistas, habitantes aterrorizados de todo el país, pidieron o desearon la caída de López Rega, sabiéndolo el líder de los asesinos. Alguien, no obstante, surgió para decir cautamente: “La caída, que muchos desean, entrañaría peligros”. Fue Mariano Grondona en su revista Carta política. Un liberal, un hombre de la democracia, un hombre del riñón oligárquico, un ideólogo de las Fuerzas Armadas, sale a defender a un fascista muñecoide, a un patético Adolf Hitler de opereta, un monje umbandista, un tipo que sólo parecía ser útil para masajear la próstata del General, a quien llamaba “Faraón”. Describe como “serie de desenvolvimientos” los actos que López ha promovido. Dice que los mismos “se aprueban en voz baja y se critican en voz alta”. Le encuentra, a López, una “estirpe”: “De la estirpe de los Ottalagano y los Lacabanne, José López Rega es uno de esos luchadores que recogen, por lo general, la ingratitud del sistema al que protegen”. Dura tarea la de López: tiene que ordenar muertes, torturas, desapariciones y nada puede esperar. El bronce será para otros. “Hay hombres (se lee en la Meditación) cuyo destino es hacer la tarea. Otros tienen la vocación de coronarla.” Observemos la justeza de la prosa. Dos frases breves. Cada una dice lo suyo. Una habla de un “destino” y de una “tarea”. El “elegido” es el que –precisamente– ha sido “elegido” para la “tarea”. Debemos respetar su soledad, su sacrificio austero: no busca la gloria, esa coronación que la segunda frase menciona. No quiere ser coronado, sólo quiere cumplir. Cumplir con el destino para el que ha sido elegido. Muchos quieren librarse de él. No entienden las sinuosidades de la Historia. Hay grandes hombres que coronan grandes sucesos. Hay pequeños hombres que les preparan el camino haciendo el trabajo sucio, sólo les queda la poética de las zanjas, el amontonamiento de cadáveres clandestinos. “López Rega” (sigue meditando el meditador) “cumple al lado de la presidenta el papel de meter la mano en tareas antipáticas (...) Sería por lo menos arriesgado prescindir, hoy, de este servicio”. Pocas veces –insistamos en esto– la muerte fue requerida con tan buena prosa. Durante esos días las listas de la Triple A eran groseras, toscas. La revista El Caudillo, que dirigía un matón de nombre Felipe Romeo, decía, antes de que Ortega Peña fuera asesinado, que los “buenos peronistas” ya tenían una bala para él. O también: “El que le teme a la Triple A por algo será”, frase que haría historia en la Argentina del Proceso, que coronó los esfuerzos de López, sobredimensionados hasta lo monstruoso. Lejos de toda esta chatarra deslenguada y patotera, gangsteril, la Meditación de Grondona fue el apoyo más elegante que López Rega pudo haber recibido. Difícil saber si el “elegido” la valoró adecuadamente. Era muy tosco el hombre, un matarife sin grandeza, sólo un clown sanguinario. Sin embargo, fue el exacto hombre que en ese momento la Historia requirió para “hacer la tarea”, fue “el elegido”. No dejó de advertirlo Grondona. Quien, como vemos, también supo siempre y también sabe ahora “hacer la tarea”.

18.11.07

2200

Domingo por la noche. Quería postear algo sobre la racha ganadora de All Boys, pero justo le hicieron un gol faltando 10 minutos.
Así que me voy a dedicar simplemente a festejar un nuevo récord Homoeconomicus. Esta semana por primera vez tuvimos más de dos mil visitas. A esta altura del domingo, en la finalización de la semana 86 de existencia de Homoeconomicus, van 2211 visitas. Realmente para festejar. Y para agradecer a los dos mil pobres diablos que nos aguantan semana tras semana.
Les pego las visitas semanales, con la explicación de algunos de los fenómenales saltos que dio el blog en distintos momentos de su historia [hay otros grandes momentos cumbre, pero estos logré registrar hoy].
Si nuestras estimaciones no nos fallan, nuestro primer gran hit fue la Pornoeconomía, primer aparición de Homoeconomicus en la parte principal de un diario; unos meses más tarde hicimos una divertida difusión vía mails [ya lo volveremos a hacer en algún momento]. Ya bien entrado el 2007, con el primer cambio de Ministro de Economía nos dimos el gusto de ser uno de los que opinaban. Así salimos hablando sobre Peirano en Ieco. Finalmente, esta semana que se termina, con el segundo cambio de Ministro, batimos el nuevo récord [que llamativamente regía desde el enroque ministerial anterior]. No sabemos bien si es porque a Artemio [te extrañamos el viernes!] lo lee más gente que a Clarín y nos levantó nuestro informe inflacionario, o si es porque la gente quería saber qué iba a decir Homoeconomicus sobre Lousteau. Seguramente habrá un poco de ambas.

Bueno, no queda más que brindar por la semana 86 del Homoeconomicus, por todos los que aquí escribieron, por todos los que escribirán, por todos los que nos visitaron [y discutieron con nosotros, enriqueciendo el debate] y por todos los que ya pasarán por estas tierras.
Y que empiece la 87!

16.11.07

Un cachito más

Bueno, esperaba un análisis pormenorizado y detallado sobre el incremento de las retenciones de parte de Tavos, en el que demostrara con muchos datos que a pesar de todo siguen siendo mosntruosas las ganancias que va a seguir embolsando Repsol, para lo que es su nefasto desempeño inversor. Dado que yo no he hecho las debidas cuentas, me limito a alegrarme moderadamente de que el estado argentino se apropiará de un cachito más de la renta petrolera.

"Hoy por hoy nadie duda que no son tanto los recursos naturales, sino los conocimientos los que generan la riqueza"

Disfruten las declaraciones del nuevo Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva. Que esta visión se empiece a instalar sería un gran avance. Lograremos salir de la idea de que los recursos naturales nos van a hacer ricos de nuevo? Hoy parece estar revitalizada esa postura [por la soja, obvio]. Esperemos no por mucho tiempo.

Lino Barañao consideró que "ya no se puede decir que los cientificos vayan a lavar los platos". Sepa el perfil del nuevo ministro y cuál será su desafío.

El investigador del Conicet Lino Barañao designado ayer para ocupar el nuevo Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva sostuvo que su tarea principal consistirá en hacer que "la ciencia y tecnología sea el motor de desarrollo como sucede en los países desarrollados".

Barañao destacó en Radio 10 que nadie duda de que la riqueza no pasa por "los recursos naturales", sino por "los conocimientos".

El ministro designado por la presidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, destacó que la clase dirigencial actual "entiende que la inversión y la atención de las políticas en materia de innovaciónes" son temas "ineludibles"

"Ya no se puede ignorar la ciencia y la tecnología, no se puede decir que los científicos se vayan a lavar los platos", aseguró.

Esa frase fue una de las lanzadas por el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, durante los años 90 a los científicos del CONICET que realizaban protestas para exigir el mantenimiento de los programas de innovación.

"Hoy por hoy nadie duda que no son tanto los recursos naturales, sino los conocimientos los que generan la riqueza. Ahora se va a orientar al país en ese sentido, para proveer soluciones a problemas económicos y sociales, a darle competitividad de nuestras exportaciones", continuó el genetista.

"En la actualidad la población percibe que los avances impactan en su calidad de vida. Hay nuevos actores que tienen conciencia del valor de las investigaciones científicas", consideró el investigador y titular de la Agencia de Promoción Científica.

Barañao indicó que intentara ser el ministro de la globalización. "La globalización tiene también aspectos negativos. Está todo globalizado, pero no está globalizado el usufructo de la riqueza", concluyó el funcionario, que tuvo una destacada actuación en la creación de productos genéticamente modificados.

14.11.07

PD

A medida que uno se vuelve más y más economista, cada vez resulta más difícil salir del determinismo económico. Por eso pueden leer los blogs económicos de hoy y casi ni se comentan los otros movimientos de ministerios.
Hagamos un par de comentarios más, sobre el resto de las movidas.
Primero, la continuidad de De Vido marca ciertas pautas sobre qué significa "planificar" para el kirchnerismo. En su equipo, entre sus cercanos, se encuentran varios de los más impresentables de este gobierno. Me vienen a la cabeza Moreno y Jaime, como dos casos paradigmáticos. Pienso que la política energética seguirá en sus manos y me pongo a dudar cuánto más seguiremos creciendo. Igual difícil pensar un gobierno kirchnerista sin un De Vido en él. No sorprende que siga.

Segundo, entra Ocaña en Salud. Ginés tenía lo suyo [gordo tránfuga, pero con sus políticas también]. Ocaña inspira confianza, parece de lo más valioso del FpV. Una buena política de salud, sumada a una buena política educativa, te cambian la cara de este país en una década [mientras la economía acompañe, obviamente].

A Tedesco, el de Educación, sinceramente no lo conozco. Su CV, que acabo de leer, parece prometedor. Pero difícil opinar al respecto.

Por último [seguro me comí algunos otros], cabe hacer una mención especial sobre la aparición del flamante Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, que quedará en manos de Lino Barañao. Tuve el placer de escucharlo hace poco y la verdad que da ganas de irse a trabajar con él. Además estaría marcando la jerarquía que la presidenta electa le vaya a dar estos temas. Lo mismo había pensado el sábado pasado, cuando Wainfeld entrevistó a Cristina. Ella decía algo así:

“Por supuesto, metas cuantificables: balanza comercial, principales exportaciones, sectores productivos a incentivar, inversiones en investigación, desarrollo e innovación. Un plan de obras públicas serio no concuerda con un período de gobierno ni con dos. Es forzoso establecer prioridades que trasciendan a la próxima gestión. En materia energética el Estado seguirá siendo un factor importante pero los privados deben asumir su parte y saber el rumbo de los próximos años”. Cristina Fernández no avanza en precisiones ni asume las preguntas acerca de cómo será “la liturgia” del acuerdo. Se ensimisma en el aporte del Estado, que no es sólo dinero y rumbos sino también saberes, mal aplicados. “El Estado argentino tiene recursos enormes, que funcionan dispersos: el INTI, el INTA, el Invap, la Comisión Nacional de Energía Atómica. Son recursos enormes si se les propone un mapa conjunto.”

Esperemos la ciencia y técnica, la innovación, sea uno de los ejes de la política [de desarrollo, en el mejor de los casos] del nuevo gobierno.

Lousteau

Como muchos ya saben a esta altura del partido, Martín Lousteau es el nuevo ministro de economía. Tal cual hicimos con Peirano en su momento, juntaremos algunas declaraciones del ex titular del Banco de la Provincia.
Antes, vale aclarar la sensación tras el anuncio: alivio. No porque guste demasiado Lousteau, habrá que verlo en acción. Tampoco creemos que tendrá demasiado margen para hacer muchas cosas que hay por hacer. Sentimos alivio porque la impresión era de que el riesgo de que volvamos a los ministros ortodoxos estaba latente. Se proponía a Ferreres, también a Blejer y el que más fuerte sonaba era el golden boy Redrado. Frente a todas esas opciones, que representaban un fuerte retroceso respecto de los últimos años, lo de Lousteau es, como mínimo, menos malo. También había alguna que otra opción del otro lado, como Marcó del Pont, una de las pocas "presentables" que integraba la lista de ministeriables.
Lo interesante es que sigue la defensa del modelo pseudo-productivo con tipo de cambio alto de estos años. No se retrocedió. Habrá que ver si avanza a un modelo productivo en serio, de desarrollo.

Eso sí, te regalo el quilombo que se le viene a Martincito en los próximos meses. Negociar un pacto social, con sindicalistas que estiman la inflación que quieren y, además de conseguir una suba de salario real fuerte quieren recuperar lo que la aceleración inflacionaria07 les hizo perder; del otro lado, empresarios que tratan de decir que el ipc oficial es correcto y que no están dispuestos a ceder medio punto de margen de ganancia. Y una situación en donde un acuerdo malo te puede generar una muuuy peligrosa espiral precios-salarios.
De más está decir que desde acá le deseamos una buena gestión.

Ahora, el CV de Lousteau y algunas de sus definiciones en su última nota en el Cash.

Fue Ministro de la Producción de la Provincia de Buenos Aires y se desempeñó como jefe de Gabinete de ese Ministerio.

Fue asesor de la presidencia del Banco Central de la República Argentina.

Anteriormente se desempeñó como economista jefe y luego como director en APL Economía en la consultora de macroeconomía y política.

Se desempeñó como profesor de postgrado en el Instituto Torcuato Di Tella y de grado en la Universidad de San Andrés.

Es autor de Sin Atajos y Hacia un Federalismo Solidario, también realizó trabajos especializados y artículos periodísticos publicados en la Argentina y en el exterior.

Es licenciado en Economía (Suma Cum Laude de la Universidad de San Andrés) y Master of Science in Economics (London School of Economics and Politicals Sciences).


La nota del Cash.....

Resulta difícil generar certidumbre en el largo plazo en un país que periódicamente vuelve a rediscutir a qué nivel debe estar el dólar.

–Creo que hay una política de Estado con respecto al tipo de cambio como nunca hemos tenido en la Argentina. Es una defensa de un tipo de cambio competitivo y el presidente Kirchner lo remarca todos los días. Esto está en la raíz del extraordinario proceso de crecimiento que estamos viviendo. Argentina por primera vez en 105 años va a crecer cinco años consecutivos al 8 por ciento. Aquel que crea que el tipo de cambio actual no tiene relación con lo que estamos viviendo está extremadamente equivocado. El país está creciendo en todos los sectores, en todas las regiones del país y particularmente entre las pymes. El crecimiento y las exportaciones tienen cada vez más valor agregado. Las exportaciones que más crecen son las manufacturas de origen industrial y eso tiene mucho que ver con el tipo de cambio.

¿Y el empleo?

–También hay una tendencia a la mayor formalización del empleo. Cuando el tipo de cambio no es competitivo, el peso del costo laboral dentro de ese bien es muy alto. Por lo tanto, agregar puntos adicionales para pagar los costos laborales puede sacar a la empresa del mercado. En la actualidad, en cambio, como dentro del precio de los bienes transables el costo laboral ha disminuido, y eso se combina con un contexto de continuidad y mayores controles laborales, paulatinamente empieza a crecer más el empleo formal que el informal como nunca había pasado en los últimos 30 años. La mejora de los índices sociales también tiene que ver con el tipo de cambio y la continuidad del proceso de crecimiento.

Sin embargo, algunos analistas afirman que el dólar alto es sinónimo de salarios bajos y que eso se expresa en el mantenimiento de los altos índices de desigualdad.

–Eso es una falacia. Lo que importa es que los salarios crezcan más que la inflación y que ese crecimiento tenga continuidad. A la gente lo que le interesa es tener trabajo. Cuando el dólar fue demasiado barato en Argentina se perdieron cientos de miles de puestos de trabajo. Con el dólar actual tenemos cada vez más trabajo, mejores salarios y más blanqueo. Lo que se está viendo es una mejora de todos los indicadores sociales, incluyendo los que miden la desigualdad.

También hay quienes sostienen que los controles de precios atentan contra la certidumbre necesaria para tomar crédito e invertir, porque reprimen una inflación que se puede desatar en cualquier momento.

–La inflación es un componente más de la dinámica de crecimiento y no hay condiciones, como ha habido en el pasado, para una espiralización de la inflación. Ahora bien, cuando un país tiene crisis cada cuatro años lo lógico es que en la etapa del boom todos quieran recuperar los márgenes de ganancia muy rápido porque va a venir algún momento en que los márgenes van a ser negativos. Eso está impreso en nuestro código genético. Si logramos que el actual proceso tenga continuidad, hay que tratar de que los márgenes sean razonables. Cuando eso ocurra el incremento de la ganancia se va a dar porque se vende cada vez más y no porque los márgenes son excesivos.

Entonces, ¿para que sirven los controles?

–Los controles de precios tienen que apuntar a cambiar esa mentalidad y a fijarse bien en aquellos lugares donde existe poder oligopólico. Hay que tener un análisis muy pormenorizado de cómo son las estructuras económicas de producción en cada uno de los sectores porque si los controles se aplican a granel surgen problemas.

¿Cuáles serían márgenes razonables?

–El primer punto es que la productividad en la Argentina estuvo creciendo muy fuerte estos años. El segundo es que la Argentina tiene una rentabilidad promedio parecida a la de otros países, pero muy alta en los picos producto de los vaivenes. Hoy a nivel agregado y con la excepción de servicios públicos en casi todos los sectores la rentabilidad empresaria es mejor que en 1997 y además están vendiendo muchos más. Esto no quiere decir que no haya empresas que tengan ese problema, pero no es lo que muestran los indicadores de la economía.

13.11.07

Viento de cola

Estaba comparando alguno de los rasgos fundamentales del régmien macroeconómico actual con los de su predecesor, la convertiblidad. Enbarcado en esa faena, encontré que para entender bien el éxito o fracaso de un régimen macroeconómico, fundamentalmente en los países periféricos, es preciso dar cuenta de los determinantes externos. A muy grandes rasgos, los determinantes externos podríamos agruparlos en dos: las condiciones financieras (tasa de interés internacional, liquidez, etc) y las comerciales (términos del intercambio).
Lo que me llamó un poco la atención comparando la convertibilidad con el modelo actual, es la excesiva relevancia que se le ha pretendido atribuír a los determinantes externos sobre el éxito del modelo de tipo de cambio alto, y la escaza relevancia que se depositó sobre la violenta reversión de de los flujos de capitales y los terminos de intercambio ocurridos a principios de la década pasada. Mientras que Cavallo era presentado como un genio de la economía, como el gurú que acabó con la inflación, Lavagna fue tildado de afortunado por buena parte del establishment económico. Lo más curioso es que analizando el despegue de los noventa y el de 2002, la relevancia de los factores externos pareciera ser mucho más grande en el caso de la convertibilidad. Mientras que la convertibilidad no hubiera llegado ni a la esquina si no se volvía favorable el panorama financiero externo (de donde sacar las divisas para acumular reservas sino?), el despegue del modelo actual, si bien se dio en un entorno financiero favorable, lo hizo sin recurrir al financiamiento internacional; y si bien fue acompañado por una importante mejora de los términos de intercambio, el primer repunte del producto fue inducido por la sustitución de importaciones.
La posterior performance demostró que la convertiblidad además estaba atada a los humores del mercado internacional, mientras que el régimen vigente se muestra más sólido y sustentable en el tiempo.

12.11.07

Coherencia

Por esta vez, me voy a evitar mi defensa de las retenciones. Todo lector de este blog sabe ya que aquí se lo rescata como medio de captar y redistribuir la renta extraordinaria generada por los recursos naturales, y que estamos de acuerdo en que se suban para captar parte de las ganancias generadas por la suba de precios internacionales. Defendemos el windfall tax, como nos enseñó que se llama en otras partes del mundo Zlotogwiazda este domingo [vieron que en Noticias dicen que Zloto es asesor de Cristina? ya lo había visto por otro lado... será verdá? Contanos Zloto!!].

Peeeeeero, hay que decir una cosa. Gravar al agro y no agarrar al petróleo y a la minería es incoherente. Son sectores que generan menos empleo y tampoco se caracterizan por sus encadenamientos. Y, más importante, ambos gozan de incrementos fenomenales de precios en los últimos tiempos. No obstante lo cual, las retenciones móviles del petróleo no se mueven ni un poquito [porque fueron hechas para precios debajo de los 50 dólares el barril] y el cobre y el oro siguen sin pagar nada [de retenciones, las regalías son irrisorias]. En realidad, los dos sectores deberían pagar regalías [así como el agro impuesto a la renta], no retenciones. Pero en este país donde cada gobernador piensa en su feudo no hay muchas chances de que hoy pase por el Congreso una ley gravando a la minería o un cambio en la política petrolera [que requiere una reforma constitucional para revertir la provincialización de los hidrocarburos]. Será por la inexistencia de partidos que no hay políticas nacionales? Eso se lo dejamos para que lo analicen los blogs de politólogos y sociólogos.
Volviendo, ante estas dificultades, aparece nuestro querido second best: las retenciones.
Esperemos las muevan así dejamos de regalar al extranjero la renta minera y petrolera. Miremos el ejemplo de Brasil, que usa parte de la renta petrolera para explorar y así logra asegurarse el autoabastecimiento [y la exportación] por algunas décadas. Todo mientras nosotros seguimos entre reservas que caen, refinerías que no se construyen, generación eléctrica insuficiente, preocupación por el gas boliviano que no llega, etc. Nada de esto ocurriría si la renta petrolera se hubiera reinvertido en la matriz energética de nuestro querido país, en lugar de financiar el desarrollo español.
Sí, ahora los españoles nos tratan como sus aliados estratégicos. Cuántos miles de millones de dólares nos costó eso? No parece un buen negocio.

8.11.07

Retenciones y producción

El incremento de las retenciones a la exportación de los tres cultivos principales ha desatado nuevamente la ira de los voceros "del campo". Uno de los alegatos frente a la posición del gobierno, que sostiene que las retenciones no deberían afectar la producción, se basa en la idea de que el incremento de las retenciones dejará afuera del mercado a los productores marginales, reduciendo las cantidades producidas. Además, esto implica que dichos productores marginales se quedarán sin posibilidades de explotar sus terrenos, cuestión que por supuesto a los voceros de la SRA les preocupa profundamente.
En primer lugar, antes de desatar respuestas apresuradas, hay que despejar dudas: el argumento es absolutamente irrefutable, ya que dados los rendimientos decrecientes de la tierra, y un costo de producción mas o menos fijo, existirá un precio de corte, por debajo del cual los productores marginales dejarán de producir. El argumento es similar al de Ricardo en su trabajo sobre el precio de los granos en la inglaterra del siglo XIX. En el caso de Ricardo, el aumento de la demanda en una economía cerrada impulsaba el precio al alza y estimulaba el cultivo en tierras marginales. La contrapartida de la inclusión de productores marginales es el incremento del precio de los productos agropecuarios, el aumento de la canasta salarial, y la caída en la rentabilidad industrial. En Argentina la lógica es un tanto diferente. El precio internacional está dado, y lo que se define mediante el tipo de cambio y las retenciones es el precio interno, que determina a su vez cuantas tierras entran en explotación. El punto es que existe una relación muy lineal entre la productividad de la última hectarea que entra al mercado, y el precio que se paga por los granos. Para ser más explícito, el costo de que entren al mercado los productores marginales, es un incremento en el precio de los granos que pagan todos los asalariados, y que luego se traduce en menores niveles de competitividad de los productos industriales con más intensidad de mano de obra que el agro.
Creo que este argumento no tiene fisuras, lo que me lleva a preguntarme ¿Por qué sería un problema que queden afuera los productores marginales? ¿Por qué sería injusto, tal como parecen proclamar los voceros del agro? Lo que resulta curioso es que quienes sostienen este argumento, durante la ISI se quejaban de que la protección generaba elevados precios internos de los productos industriales, debido a la ineficiencia de la industria local. ¿Por qué ahora es válido solventar a costa del bolsillo de los asalariados la ineficiencia de los productores marginales?
Por otra parte, si no me equivoco, durante los años de buenos precios durante la convertibilidad las hecatareas cultivadas eran menos que ahora a precios similares. ¿Por que en ese momento la SRA no se lamentaba como ahora por la suerte de los pequeños productores?
Mis conclusiones son las siguientes:
1. A la SRA no le preocupan los productores marginales, sino la reducción de las super-rentabilidades que están obteniendo gracias al combo cambiario-internacional.
2. El nivel de precios interno de los produtos agropecuarios debe ser definido no en función de los intereses de la SRA sino con una perspectiva más amplia, que contemple el bienestar general de la población. Si el costo de incluír a los productores marginales es un mayor precio de los productos que componen la canasta básica, y por lo tanto un menor salario real, un menor nivel de recaudación tributaria, y por consiguiente menos superávit (que fortalece la macro) y menos gasto (que incluye desde redistribución directa, hasta la infraestructura necesaria para poder sostener los niveles de crecimiento de estos años), me parece que las cuentas de la SRA no cierran.

6.11.07

Me retracto: planchadita planchadita planchadita

Contrariamente a lo que dije ayer, el salario real, medido según la inflación que publicó Lindemboin en el Cash, está prácticamente estancado en el 2007. Como mostraba ayer, las variaciones interanuales siguen siendo positivas [variaciones mayores del salario nominal que de los precios], pero tienden a cero a medida que el estancamiento se prolonga. Todavía los primeros ocho meses del 2007 muestran una suba de salario real de, 5,5% respecto de los ocho meses del 2006, pero esto es prácticamente todo por el arrastre estadístico.
El cambio de tendencia respecto del año anterior es clarísimo. La aceleración inflacionaria, provocada principalmente por la disparada de los precios de los alimentos, se comió la suba de salario real que los trabajadores creían estar pactando a principios de año.
Otra forma de verlo es la evolución del IPC "corregido" [es decir, el IPC oficial sin el efecto Moreno] y la de los salarios nominales. Se ve muy bien ahí la disparada inflacionaria del 2002 que abre una brecha. Luego el salario viene creciendo más rápido que los precios, cerrando de a poquito esa brecha. O, en otras palabras, recuperando el salario real perdido por el cambio de precios relativos de la deva. A fines de año, cuando el salario real era ya prácticamente igual al predevaluatorio. A partir de allí, se produce el famoso cambio de tendencia. El salario nominal sigue creciendo a buenas tasas, pero ahora los precios avanzan palmo a palmo. Contra lo que dije ayer, tanto los precios como los salarios parecen estar yendo por el ascensor.
Hasta ahora analizamos el salario promedio. Pero, como todos los promedios, esconde realidades disímiles a su interior. El salario del sector privado registrado está cerca de un 20% por encima del nivel predevaluatorio, pero está estancado más o menos desde Octubre del 2006. El salario del sector privado no registrado crecía hasta Febrero 2007. A partir de Abril del mismo año, empieza una muy leve caída. El único que sigue ganandole a la inflación es el sector público, cuyo salario real sigue creciendo, e incluso parece haberse acelerado. De todas formas, cabe señalar que este sector es el que contaba con los salario más postergados en los últimos años.
Como se puede apreciar, la situación es realmente preocupante. El país aún cuenta con altos niveles de pobreza e indigencia, que sólo pueden quedar en la historia si el salario real continua un largo rato en el sendero de crecimiento que recorrió estos últimos años y que pareció abandonar en el 2007.
El ajuste 2007, a diferencia de ajustes normales de nuestro país, no fue hecho por obra y gracia de un ministro de economía poco feliz, sino por el famoso mercado. Las heladas, malas cosechas de varios productos de la canasta básica, la suba del petróleo y la demanda de biocombustibles subiendo los precios de los granos, son los principales componentes del coctail acelerador de la inflación. Como viene mostrando Artemio hace ya varias semanas, la canasta básica está que arde, si no recuerdo mal subió cerca del 25% en 8 meses, motorizada por los precios de los alimentos.
Para decirlo de otra manera, el ajuste de precios relativos a favor de un sector del agro, parte por factores internos y parte por los precios internacionales, se llevó puesta la suba del salario real de este año.
Así, la industria queda en una difícil posición. Con una desocupación en franco descenso difícilmente logre dar los mismos aumentos de salario [nominal], ya que ahora el trabajador le dirá que eso apenas alcanza a compensar la suba de precios; pero tampoco podrá soportar demasiado tiempo dar subas de salario mucho mayores sin que su competitividad vaya menguando.
Recién me acordaba de Ricardo, quien en parte veía algo parecido en Inglaterra. Ante la suba de los alimentos que hacía menos competitiva a la industria propuso abrir el comercio de granos, de forma de que caigan los precios de los alimentos. Para sostener su propuesta usó su famosa teoría del comercio internacional, que todavía hoy algunos siguen adoptando, en general sin analizar demasiado los intereses que subyacían a dicha teoría.
En Argentina, la propuesta "ricardiana" sería distinta, ya que Argentina no importa alimentos, sino que los exporta. Por ello, la medida sería más subir las retenciones que bajar los aranceles, como proponía Ricardo para Britain. Igual en nuestro país debería ir acompañado de un control de las cadenas de comercialización y otros agujeros negros [como el mercado central] que suelen aprovechar ciertas circunstancias para levantarla con pala.
Básicamente, el efecto sería similar. La caída de los precios de los alimentos disminuye el costo que la industria debe afrontar para ofrecer el mismo salario real.

Inicialmente, esto no era un post que tenía como objeto hablar de las retenciones. Pero después de ver el efecto que la suba de los precios agrícolas está teniendo sobre el salario real, quedan pocas dudas de que es una medida adecuada para evitar que el "shock" de este año tire por la borda el proceso de recuperación del entramado productivo de estos años. En caso de que se crea necesario, me parece lo mejor sería establecer un sistema estable de retenciones móviles, que amortigue la suba de precios, pero también la baja. Esto ayudaría a moderar los fuertes ciclos de precios agrícolas y otorgaría un esquema de mucha menor incertidumbre que el actual.

La medición de Artemio de la canasta básica [la que tenemos que mirar, desde que se destruyó el indec] dio las últimas dos semanas una fuerte caída de la canasta básica. Quizás también venga bien prender una vela para que esa tendencia se mantenga.

5.11.07

Los salarios por el ascensor y los precios por la escalera

Ayer publicó Lindemboin, en el Cash, una estimación de la inflación promedio en las provincias no intervenidas. En el gráfico, puse las variaciones interanuales [de cada mes contra el mismo mes del año anterior] del salario [línea roja], de la inflación medida por el indec [línea azul] y de la inflación medida por Linbemboin [línea verde].
Sinceramente, con esta aceleración inflacionaria creía, o temía, que se licúe la mejora de salario real que los trabajadores habían pactado en las paritarias. La consecuencia, pensaba, sería el agotamiento del virtuoso círculo de crecimiento de la economía motorizado, entre otras cosas, por la suba del salario real que impulsa el mercado interno. El año pasado la inflación rondaba el 10%, según los datos de Lindemboin, y suponiendo que se mantiene el ritmo de crecimiento de los precios de los últimos meses, este año podría terminar alrededor del 16%.
Pero, para sorpresa mía, el salario nominal sigue ganándole a la inflación. La brecha se achicó, pero todavía parecería que la tendencia es a una suba de salario real del 5%. Nada que ver con la suba de salario real de 15% [+ o -] que dan los datos oficiales, pero sigue creciendo.
Probablemente por eso todavía seguimos creciendo a buen ritmo. A pesar del impulso fiscal de la reforma jubilatoria, un salario real planchado sin duda te hubiera quitado algunos puntos de crecimiento.
Obvvvvviamente, cualquiera que mire el gráfico se dará cuenta de la dinámica explosiva en la que se encuentra la espiral precios-salarios. Por suerte, ahora por el ascensor van los salarios mientras a los precios les toca la escalera. Peeero, el proceso sería sostenible y verdaderamente virtuoso si, ambas variables, inflación y salarios nominales, crecieran cada vez a menores tasas.
Por supuesto, esto sería virtuoso sólo si la brecha se mantiene, es decir, si el salario real sigue creciendo a buenas tasas.

1.11.07

Apuntes postelectorales

Sin pretender hacer un análisis serio de las elecciones [para eso ya tienen otras fuentes seguramente con mayor capacidad de análisis], les dejo unos breves apuntes sobre la elección que acaba de pasarnos por encima. Casi todos seguramente ya los escucharon en algún lado.

- El triunfo de Cristina se apoyó principalmente en NOA, NEA y el Conurbano, gran parte de las zonas con mayor pobreza/indigencia/NBI o como lo quieras llamar. Decir que es por el clientelismo o que votan mal porque son pobres, como sugirió Carrió [que además sigue diciendo que hay que "liberarlos"...], es subestimar a la gente. Claramente algo le dio el kirchnerismo a los sectores populares. Como sugirió Olivera, no hay que menospreciar el efecto que tiene sobre una persona haber conseguido trabajo [aún con salarios menores a los deseados] luego de varios años de desocupado. Tampoco hay que olvidarse de los jubilados. Son varios los que estaban hundidos en la pobreza y recibieron una ayuda [también menor de la deseada] con la reforma de hace unos meses. Seguramente también habrá factores de identificación con el peronismo, o incluso con Nestor, que tiene una pinta mucho más "potable" para los sectores populares que Carrió o Lavagna [eso lo comparte con Macri].

- El podio Cristina-Carrió-Lavagna me parece mucho menos peligroso que el de la elección anterior, donde quedó Menem-Kirchner-López Murphy [si no me equivoco con el tercer puesto]. Carrió y Lavagna no son santos de mi devoción, pero antes de mendes y el bulldog, toda la vida.

- Esta elección le dio un golpe más que interesante a algunos de los exponentes más retrógrados de la derecha. Patti perdió su intendencia. A Blumberg no lo votaron ni en los countries. López Murphy y Sobisch sacaron menos votos que Pino Solanas, quien decidió presentarse a la elección tan sólo 60 días antes y gastó varias veces menos guita que ellos. Como me dijo hoy Jorge, al final Sobisch estaba 1,56% preparado.


- Perdieron varios intendentes jodidos del Conurbano. Ayer escuché en el programa de Tenembaun [a quien se le pasó la depresión que le generaba la democracia argentina justo después de ver estos resultados] a algunos de los nuevos intendentes. Guistozzi [o algo así], el ya clásico Sabatella, el "barba" Gutierrez en Quilmes, la caída de Quindimil en Lanús. Todo el mundo se la pasó resaltando la importancia del Conurbano en la política nacional. Que caigan algunos caudillos no es menor entonces. Ojo, igual quedó la mayoría en pie. Habrá que seguir trabajando para que sean cada vez menos.

- Lo de Scioli es grave. Un mono con navaja gobernando una provincia demasiado complicada. Ahora comprendo mejor por qué lo pusieron. Sin Scioli en Baires, Cristinta iba al ballotage. La única que podía arrastrar tanto votos como Scioli era Cristinta, pero la postura Nestor presidente Cristina gobernadora quedó descartada. Scioli es uno de esos famosos menemistas duhaldistas kirchneristas. Se pasará de bando, pero para mí sigue siendo el mismo menemista de siempre. Si el viento llega a soplar para otro lado, estará rápidamente con el cabeza de nuevo. Un tipo peligroso, de pocas luces, para gobernar una provincia destruida. No envidio a los bonaerenses. Aunque ellos seguramente tampoco me envidien a mí, con Mauri jefe de gobierno.

- En los últimos meses surgieron dos [quizás tres] fuerzas del centro a la derecha. Una es el PRO. La otra es la Coalición Cívica. Me entristece un poco por alguna gente valiosa que sé estaba cerca del ARI porque consideraba que es una fuerza progresista. Lamentablemente se decidió por la derecha. Habrá sido una movida electoral, ya que la centroizquierda estaba ocupada por el kirchnerismo [eso no quiere decir que sean realmente de centroizquierda, sino que ocuparon gran parte de ese espacio]. Estensoro tiene una pinta de "galerías pacífico" que da miedo. López Murphy no estuvo en el armado de la Coalición de casualidad, aunque por las movidas evidentemente podría haber estado. El límite era Macri, pero el bulldog amante del ajuste era una posibilidad. La forma más palpable del cambio fue el switch que se mandó con su candidato a ministro de economía. Antes era Lo Vuolo, un tipo de izquierda, que le había escrito una plataforma muy progresista [la cual me convenció de votarla en el 2003, además de las ganas de evitar un ballotage mendes-bulldog]. Ahora es Prat Gay. También parece que está Lacoste. Ni que hablar de que Guistiniani y Bullrich sean otros candidatos. En los afiches de la Coalición Cívica sólo había gente de derecha. Otra forma de darse cuenta fácilmente es ver quién la votó. Se llevó todos los votos de los barrios ricos de la Capital y Gran Buenos Aires. Casualidad? Claramente no. Apuntó a ese electorado y lo obtuvo.

- La Capital es antiperonista. No es nuevo. No sorprende. Como gorila que soy, se imaginarán que puedo comprender perfectamente la decisión de no votar peronistas. Se podría escribir un libro explicando por qué hay que ser antiperonista. El problema es que también se podría escribir otro igual de bueno diciendo por qué hay que ser peronista. Maldito país peronista!

- Todas las profesiones están llenas de chantas. Uno está acostumbrando a lidiar con los chantócratas de la ortodoxia económica. Pero en cuanto te ponés a leer a los analistas políticos, te das cuenta que existe un gran mundo de chantas mucho mayor al que conocés.

- Mi candidato Pino hizo una gran elección. Quedó quinto. Logró que entre Lozano. En cada charla donde estuvo puso en agenda temas pocos discutidos en este país, como la recuperación de la renta de los recursos naturales. Llenó un espacio vacío [a mi entender] de un progresismo más progresista [jaja], por lo menos para quienes consideramos que ni K es de centroizquierda, ni tampoco lo es Carrió. Desde la debacle del Frepaso no había nadie allí. Igual no le tengo mucha fe como para construir una alternativa fuerte. Ojalá me equivoque.

- Parece una idea muy lejana eso de una democracia argentina con dos partidos, uno de centroizquierda y otro de centroderecha. Hasta ahora no hay ningún gran partido del centro a la izquierda. Para el otro lado hay y siguen surgiendo. Ya estaba el kirchnerismo, que como mucho es una bolsa de gatos, con alguna gente valiosa y muchísima que no quisiéramos ver más haciendo política. Se sumó la Coalición Cívica, que o es de centroderecha, o es otra bolsa de gatos. Si no me equivoco sus bases eran bastante progres. Pero con una conducción tan de derecha... También surgió el PRO. Y lo de Lavagna, que hay que ver si se consolida o desaparece. De todas formas nadie podría decir que entre los peronistas y los radicales que formaron la base de Lavagna hay una fuerza de centroizquierda. Así que, para nuestro sistema de dos partidos, falta mucha centroizquierda y sobre demasiadas cosas del centro a la derecha.
PD: cuál es la diferencia entre Peronismo vs. Radicalismo y Frente para la Victoria vs. Coalición Cívica?

- Me parece que el 99% de la población de la Capital Federal no sabe quién es el segundo senador que entró por la Coalición Cívica. Y eso que es para el senado, donde sólo entraron tres tipos.

- Había un candidato en capital que se llamaba Seisdedos. No era apodo, ése es su apellido. Un grande el tipo. Me llevé su boleta de recuerdo.

- Me gustan algunos blogs políticos que andan dando vueltas por allí. El ya famoso de Artemio, el del Escriba, el criador de gorilas y los recién descubiertos Mundo Perverso y el de Mendieta. Como todos los blogs, tienen su altibajos [difícil que sea de otra manera], pero se leen algunas cosas interesantes por esas tierras.