28.3.08

La rentabilidad del agro

Les dejamos acá abajo un muy interesante artículo de un ingeniero del INTI, que analiza los números "del campo". Un aporte más para profundizar el debate y la discusión.

El conflicto agrario: la mirada desde el INTI



TRATANDO DE ENTENDER*
(La cuestión agraria en la Argentina de hoy)


Este documento está preparado con la vocación de entender y ayudar a entender el agudo conflicto agrario que se está desarrollando en el país, ante la acumulación de confusiones que ponen lo secundario delante de lo principal, en un tema crucial para todos los argentinos. Empecemos por el principio.


La rentabilidad del productor de granos
Tomando los datos de las fuentes citadas al final del documento para el período 2007/2008, se llega a los siguientes valores por hectárea, para maíz, con los precios y niveles de retenciones actuales.



Caso 1: Maíz en campo propio (dólares/ hectárea)


Debe tenerse en cuenta que los gastos de comercialización disminuyen si se vende el maíz para alimentos balanceados u otro uso del mercado interno y aumentan, por supuesto, si se vende para exportación, en lugares más alejados de los puertos.
Vale la pena hacer un cálculo primario del retorno del capital circulante invertido, admitiendo que todas las labores se hacen a través de contratistas. Tomando el supuesto más desfavorable – además irreal – de un desembolso concreto de todos los gastos por parte del productor, al inicio de la siembra, mas allá que los gastos de la cosecha y envío a puerto son casi simultáneos con el ingreso por venta, el beneficio bruto esperado resulta del 91% y del 125% del capital circulante invertido, en 8 meses.
En este marco se puede concluir en forma directa que las retenciones son un impuesto a la renta extraordinaria; que esta renta existe y que el instrumento elegido forma parte del menú de políticas que cualquier país del mundo utiliza, como hace Noruega con la renta del petróleo, por mencionar uno solo de varios ejemplos posibles. Puede a continuación discutirse cómo se asignan los recursos del impuesto, pero eso es claramente un tema independiente.

La rentabilidad de un fondo de inversión

Caso 2: Maíz en campo arrendado (dólares/ hectárea).

Aquí se supone que quien arrienda es un gran fondo de inversión con capacidad para obtener descuentos del 10% en las labores, la semilla y la cosecha y del 15% en los agroquímicos.
Se estima que el costo del arrendamiento, solo para maíz, es de 350 dólares por hectárea.

Con estos datos la rentabilidad esperada, calculada de la misma manera que antes, en 8 meses, resulta del 32% para un rendimiento de 7 toneladas por hectárea y del 65% para 9 toneladas por hectárea.

Cabe consignar que en esta variante, el dueño de la tierra tiene un ingreso de 350 dólares por hectárea. Este valor es menor que el que obtendría si asumiera el riesgo de siembra, cultivo y cosecha, pero lo independiza totalmente de realizar labor alguna y lo libera de toda situación azarosa. Se trata de renta pura. Si bien los campos tienen alta variación regional de precios, si tomáramos el valor de referencia como 5000 dólares la hectárea, el ingreso obtenido sería del 7% sobre el capital fijo, tasa superior a cualquier colocación financiera, a la cual se debe agregar la valorización anual del campo y el posible uso de la tierra para pastoreo los cuatro meses que queda libre.


La alternativa trigo-soja


Para no agobiar con números al lector, se debe señalar que se han verificado las rentabilidades de la siembra de soja de primera o de la rotación trigo-soja, con los actuales precios y niveles de retención, tanto para productores como para fondos de inversión.

Los valores de ingreso neto esperados por hectárea, para un productor, están entre 600 y 800 dólares por hectárea. Nunca menos del 100% anual del capital circulante invertido.
Para un fondo de inversión, el beneficio sería entre 150 y 350 dólares por hectárea. Esto, medido en relación a los fondos erogados, significa entre 15% de ganancia en 6 meses y 70% en un año, según las situaciones.


El núcleo del problema

Comienzo por admitir que no estamos hablando de situaciones con absoluta certeza de resultado. La naturaleza no es enteramente previsible. Sin embargo, todos los datos presentados surgen de rendimientos promedios y en ningún caso de extremos favorables. Salvado este punto, caben varias reflexiones.

Ante todo: la rentabilidad del negocio de los granos hoy – con las actuales retenciones - es superior a la de cualquier alternativa industrial o financiera o también del propio campo, si se compara con ganadería u otras variantes.

A pesar de lo anterior, los actores del sistema confrontan su renta presunta con la que hubieran obtenido si no se hubieran aumentado las retenciones de la soja y el girasol, incluso con la que obtendrían si no hubiera retención alguna y se sienten despojados. En algunos casos, la sensación es inevitable, cuando la medida se tomó estando la cosecha en pleno desarrollo.

A diferencia de la producción industrial, la producción agropecuaria se funda en un factor de producción como la tierra, no ampliable, cuya propiedad otorga derechos de renta per se. Esto ha sido así siempre y en todo lugar. La tradición del campo argentino, en particular, es justamente que la existencia de grandes extensiones en manos de poca gente convirtió en arrendatarios a quienes, disponiendo de pequeñas superficies o de ninguna, se equiparon para trabajar campos de terceros asumiendo parte del riesgo agrícola. El trabajo de la tierra, con un porcentaje de la cosecha destinado a recompensar a los dueños de los predios, es tan antiguo casi como nuestra historia económica.


Hay una convergencia de dos factores, sin embargo, que han cambiado totalmente el perfil productivo agropecuario, en los últimos 20 años. Por un lado, la muy rápida difusión de la siembra directa, con aplicación de herbicidas y fertilizantes, que minimizan las labores necesarias y permiten trabajar grandes superficies en mucho menor tiempo que hace dos décadas. Por el otro, la aparición de capitales financieros enteramente ajenos al campo, pero que basados en la mayor predictibilidad de los actuales sistemas de siembra y cosecha y en la asociación práctica con empresas de labranza, comparan la renta posible con las ganancias del plazo fijo o aún de situaciones mucho más volátiles como la bolsa de valores u otros esquemas de especulación financiera, y la concretan.

La irrupción acelerada de estos capitales pudo ser posible asumiendo mayores riesgos que los arrendatarios tradicionales. En lugar de pagar un porcentaje, debieron pagar – y pagan – sumas fijas por hectárea, eliminando todo riesgo en cabeza de los dueños de la tierra.
La muy alta rentabilidad reitero, comparada con el mundo financiero, atrajo inversores como moscas a la miel. Aumentó la renta de la tierra y luego el valor de la tierra, de manera nunca vista antes en nuestra historia.


Finalmente puso a los propietarios ante los siguientes dilemas:

a. Propietario chico de 50 hectáreas. ¿Me quedo con 25.000 dólares por año de renta fija, arrendando para trigo-soja, o aspiro a unos 40.000 dólares por año trabajando la tierra? La primera variante habilita al pequeño chacarero a intentar una empresa urbana, comercial o inmobiliaria, con menos esfuerzo y riesgo. La segunda variante produce mayor retorno, pero obliga a correr detrás de contratistas o cosechadores cada vez más seducidos para trabajar al servicio de los grandes grupos. Muchos han optado por el primer camino.
b. Propietario grande de 1000 hectáreas. ¿Recibo 500.000 dólares al año de renta fija o aspiro a 800.000 asumiendo los riesgos? Son muchos – muchísimos – los que disfrutan de la primera opción. Tengamos presente que estos propietarios son los que siempre han dado en arriendo una parte de su tierra. Solo que ahora las tasas son astronómicas.
c. En ambos casos – grandes o chicos – se abrió el camino de una suerte de cadena de la felicidad, ya que al percibir arriendos en dinero, éste puede ser luego invertido en los propios fondos de inversión, aumentando aún más la rentabilidad, sin involucrarse directamente en labor agraria alguna.

Las consecuencias sociales de la dominancia productiva de los fondos de inversión han sido expuestas en numerosos foros y no son exageradas en absoluto. La despoblación rural y el empobrecimiento de los sectores de servicios de los pueblos del interior son consecuencias directas del nuevo modelo. El bajo interés por las rotaciones; el riesgo de contaminación hídrica por exceso de nitratos o fosfatos; el riesgo asociado a la diseminación sin ton ni son de envases de herbicidas, no puede ni debe ser subestimado.

El esquema de retenciones, como se ha visto más arriba, no elimina el negocio de los fondos. Lo más probable, en realidad, que el aumento de retenciones provoque la disminución del costo de los arrendamientos a futuro, pero mantenga el negocio de estos grupos.

En lo antedicho está el auténtico núcleo del problema agrario de hoy. Siempre hubo propietarios chicos y grandes; quienes explotaron sus campos y quienes no. Pero el actual modelo de producción rompió la relación entre el capitalista agrario y la tierra. La instalación del capital financiero como el dinamizador de la producción agropecuaria provoca infinidad de distorsiones negativas, que cualquier programa sectorial debe intentar corregir.

Una conclusión preliminar


El conjunto de la sociedad no está siendo bien informada sobre este conflicto. No se trata de dirimir – en todo caso no es el punto central – una puja distributiva entre los chacareros y el Estado.
Deberíamos aprovechar la controversia y el conflicto para acordar un modelo productivo que sirva a los productores, también a sus regiones y al país en su conjunto.,
La línea central de la política debiera ser la desconcentración, que no es otra cosa que favorecer a los que tienen las raíces en la geografía argentina. Estimular a los pequeños productores es democratizar el tejido productivo. Es parte de una redistribución de ingresos sustentable.

No es este el lugar ni la pretensión de formular aquí un programa sectorial completo. Solo se enumerarán facetas a tener en cuenta para ser coherentes con un propósito democratizador y de mayor justicia.

- Toda medida de estímulo a cualquier sector o subsector del campo debería tener como condición que los trabajadores rurales se desempeñen en el marco de las leyes laborales y de seguridad e higiene más elementales. No es admisible, bajo ninguna explicación, que el trabajo en negro entre los trabajadores del campo sea por lejos el mayor de todos los sectores.

- Existe un proyecto de ley de arrendamientos, presentado por dos diputados (Ilarregui y Cantero) en 2006, que busca acotar el trabajo de los fondos de siembra, dándole estabilidad mínima de 5 años a los compromisos de arriendo. A el deberían agregarse compromisos de rotación entre cultivos y parece una buena medida regulatoria.

- Se debería subsidiar parte de los fletes mayores de 200 kilómetros hasta el puerto, hasta un tonelaje máximo por productor.

- Se debería computar parte de las retenciones como adelanto de impuesto a las ganancias, para productores directos con menos de cierta superficie límite.

- Se podría importar en forma directa herbicidas y fertilizantes, para su distribución a través de cooperativas agropecuarias.

- Los pequeños ganaderos deberían tener acceso garantizado a entregar animales para faena directamente a los frigoríficos y luego negociar sus reses a través de certificados transferibles.

- Los pequeños productores lácteos o de pollos o de cerdos deberían contar con un apoyo concreto de envergadura para poder procesar su producción hasta llegar a industrializarla y entregarla directamente al comercio minorista. Esto es factible en todo el país, especialmente en las regiones más pobres y hay numerosas experiencias que lo validan.

Tal vez estos ejemplos sean suficientes para mostrar que:

- La política de retenciones móviles es casi obvia y debería ser mantenida.
- Superpuesto con ella, resulta imprescindible un gran esfuerzo para corregir la distorsión y concentración de la estructura productiva, recuperando un rol activo para los productores asentados en cada territorio.

Fuentes:
Bolsa de Comercio de Rosario
Unidad de investigación y Desarrollo de AACREA
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
Proyecto PRECOP del INTA.
Boletín Márgenes Agropecuarios.


*Ing. Enrique M. Martínez
Presidente del INTI

13 comentarios:

JC dijo...

Todo bien, pero una gran parte de los productores estan a mucho mas de 200km del puerto de rosario y con rendimientos mucho menores. Si el caso del ejemplo con 50 has saca unos u$s 40000 anuales, uno del sur de Cordoba saca u$s 10000 y corriendo riesgos altos. Además hay que contemplar que los pequeños productores no tienen la torta de plata para bancar la campaña y entonces recurren al credito que para ellos es poco y caro con lo cual la ganancia es menor aun.
Resumiendo, creo que el problema esta en creer que son todos los productores iguales. Los grandes, los que tienen mucha guita la pueden hacer con el campo o con cualquier otro negocio, o creemos que la rentabilidad de la costruccion hoy es mucho menor? Saludos

Manitoban dijo...

Tavos, gracias por el artículo es muy interesante. Lo que me choca es ver que las retenciones son en realidad un mecanismo que exacerba la concentración y provee cero incentivos para que el pequeño productor largue la renta y se ponga a producir. Si existe un cáncer en Argentina, se llama 'renta'. Creo que el debate pone en perspectiva la cuestión puntual de las retenciones... una medida claramente equivocada para tratar los problemas de fondo que describe el autor: ni se va a sembrar menos soja ni se va a detener la concentración de la producción.
De progresista la política actual tiene poco, si combinamos lo que el autor del paper dice con la terquedad de no hacer coparticipables los fondos recibidos. De nuevo, gracias por el artículo.

Esteban S dijo...

Interesante. Me vienen a la cabeza dos observaciones, sin embargo:

1. Las retenciones afectan tanto al productor como al propietario. Tengo entendido que el ingreso del propietario puede ser llamado "renta", pero el del productor es ganancia. Después podríamos señalar que en el caso de los productores familiares, que forman una buena parte de los contratistas, la distinción entre la ganancia y la retribución por el trabajo es poco clara, pero en todo caso definir unilateralmente todos los ingresos del campo como renta es ilegítimo.

2. En ninguno de los casos se contempla la amortización de la maquinaria agrícola. La reinversión es imperativa para un contratista agrario, dado que existe una fuerte presión competitiva en el sector para la adopción de tecnología de punta.

3. En el segundo caso ud. toma como valor de referencia de la tierra 5.000 dólares la hectárea. Sin embargo el precio de la hectárea en la región pampeana puede exceder holgadamente los 10.000 dólares, lo que no hace sino confirmar que existe una separación total entre el precio de la tierra y su rendimiento.

Me gustaría conocer sus comentarios respecto a estas reflexiones.

Ordinalmente,
- Esteban S.

El del 0.33% dijo...

Esto es exactamente lo que estaba buscando hace bastante.
Buena Tavos.
Me agregué como lector hace unos dias. Tu blog suma.

Saludos

Mariano T. dijo...

Pobres industriales, encima que tienen problemas de competitividad, el Presidente del INTI se dedica a la chacra.
El costo no esta mal del todo.
Mis observaciones son:
1) Le agregría U$S 20 más a la semilla.
2) Le agregarìa 40 a fertilizantes
3) No tiene acondicionamiento y secado , ni traspile (flete de planta a puerto)
Estos son 10 dólares por tn, o sea 70 n la opcion 1, y 90 en la opción 2.
4)esto achica el margen a 389 y 600 respectivamente.
5) Por supuesto un campo que puede rendir 9 tn la ha vale más de 5000, yo diría 8000 mínimo.
Así que esto cambia bastante los números.
6) No creo que el alquiler en un campo como ese baje de 400 U$S.
7) No hay ningún costo de atención considerado. Si la superficie es interesante, pueden contratar al que suscribe por módicos U$S 15 la hectárea(Mas IVA por supuesto).
Vender par balanceado no altera mucho los gastos de comercilizacion, ya que el comprador lo tiene en cuenta al fijar el precio de compra, el 80% de la diferencia es para él. la ventaja es que hay varias maeras de comercialzar en el mercado interno, en cuanto al color del dienero.
Esto altera bastante los números, pero el de 0,33% puede hacer las cuentas, y publicarlas, ya que su pedido fue satisfecho.

Considerar el retorno al circulante para un propietario no es muy util, porque no es el dato mas relevante para tomar decisiones. Si yo le propongo un cultivo que tenga 500% de retorno, pero solo U$S 100 de margen por hectárea, al tipo no le conviene, salvo que no tenga un centavo ni manera de pedirlos prestados. Hay varias metodologìas para sacar nùmeros comparables en actividades con retornos distintos. Yo prefiero poner la tasa de inteés de ese capital circulante como costo.
Lo que no se si esta ganancia capitalista, y renta inmobiliaria son ordinarias o extrordinarias, cual es el criterio?
Al que tenga este resultado, le rcomendaría que haga una reserva, ya que el maìz puede rendir 4 o 5 tn si hay sequía, o el precio puede ser mucho menor.

Anónimo dijo...

Lo que es triste es la historia de un país que basa desde sus orígenes su economía en la venta de materia prima y no reinvierte sus ganancias en industrialización. El Estado no plantea políticas a largo plazo que se sumen a la recaudación, no se ocupa de controlar la siembra de soja inescrupulosa que ocasionará en sólo algunos años desertización del suelo y que ya agrava las inundaciones que se dan en el norte del país debido al desmonte en aras de la siembra. Tampoco reinvierte lo que recauda en incentivar la industria nacional; es un gobierno conservador y no progresista, es populista al mejor estilo peronista, porque dónde estaban y qué hacían los Kirchner durante el menemismo? Estaban en su feudo sureño acumulando riqueza, y más tarde se llevaron a raíz del corralito todo el capital de la provincia al exterior, que al parecer regresaron después de años y nadie sabe qué pasó con los intereses. Los Kirchner son socios de los grandes "pooles" -palabra que agrada a la presidente- de petróleo. Argentina tiene petróleo y gas pero se lo llevan multinacionales extranjeras, y el gobierno decide importar lo que podría producir y distribuir en el país, porque tiene intereses en esas empresas. Es decir, una cosa es el discurso del gobierno y otra muy distinta su política de Estado. Todo lo que no invalida los argumentos ciertos acerca de la Sociedad Rural y el conservadurismo del campo. En este caso me parece que se trata de una pugna entre ladrones, por un lado el gobierno, y por el otro los estancieros. Sus pobres trabajadores tienen el mismo conservadurismo que sus patrones en la mayoría de los casos, como una suerte de síndrome de Estocolmo. Una pugna de ladrones que codirigen la economía nacional; un pueblo que vota a esos ladrones y defiende a sus patrones, un pueblo conservador, más peronista que socialista, más cortoplacista que estratega. Y que admira a quienes se hacen tan ricos, despreciándose a sí mismo con esa admiración, porque el "sálvese quien pueda" es de todos, no solamente de las clases dirigentes rurales y políticas.

jorgito dijo...

amigo: avisame donde conseguis ese flete tan barato asi los uso!!!!
aaaa y si por 89 dolares llenas la hectarea de maiz singenta avisame tb donde las compras!!!!!!!!!

de semillas tenes 150 miiiiiinimo! y si queres sacra ese rendiemiento tenes que poner mas!
muy poco real el cuadro gente! hay poco campo aca

Mariano T. dijo...

En fertilizante también se queda corto, como en 40U$S, y los costos de comercialiación estan calculados con maíz seco y flete directo, lo que es improbable.

Bari2K dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Mariano T. dijo...

480 es el precio en el resto del planeta, acá estan las retenciones.
La última semana antes del paro el precios estaba en 260 puerto, que significa de 230 a 250 en chacra.

Anónimo dijo...

Muy recomendable: Tu sueldo en hectareas. Tener en cuenta que es solo un cultivo anual de soja (no alterna con trigo).

He bajado la planilla de calculo que ofrece, cambiado numeros y el resultado es siempre el mismo: ojala yo tuviera 30 ha de soja y "estuviera amenazado" por el gobierno.

Mariano T. dijo...

El primer error es poner un rinde de 4 tn/ha, es un rinde que alcanzan muy pocos, y solo algunos años.
Un promedio màs acertado serìa poner 3,3 tn para la mejor zona.
Los costos directos de 61,9 U$S son una risa, el càlculo actualizado son U$S 250 a 270.
El càlculo de U$S 10 por tn de acondicionamiento gastos y flete corto eran para el maìz de Martinez, que en el costo ya habìa incluìdo el flete largo. Hoy una soja cosechada seca , sana y limpia ,llevada a puerto en forma directa, te cuesta 23 U$S por tn, si embolsás o mandás a cerealista calculale U$S 6 a 9 extras por tn. Ni hablar si la soja sale húmeda o sucia.
Finalmente, en vez de calcular retenciones bien o mal (que no lo tengo claro) calculà por el precio que te pagan en pesos puesta en el puerto, el promedio Abril, antes del paro fue de $ 880, o sea U$S 277.
Y hacè las cuentas de nuevo bien, y despuès hablemos de los costos de estructura.

Mariano T. dijo...

Este ùltimo comentario se refiere al "trabajo" del comment más arriba, no al de Martinez