27.2.08

Economía Política de la Política Macroeconómica

En mis días de vacaciones, además de contemplar los béllísimos paisajes del norte argentino, leer algunas novelas y realizar alguna que otra caminata con mi novia por esos desolados parajes, estuve pensando algunas cosas, motivado por los resultados de las primeras paritarias.
Como economistas, estamos escandalizados por la política anti-inflacionaria del gobierno, o más bien, por su inexistencia. El tema Indec también nos parece una calamidad habiendo pasado meses de las elecciones. Moreno ladrándole la los empresarios ya resulta una caricatura.
Ahora, me gustaría hacer el intento de pensar como político. Kirchner sabe que la inflación es un problema para el modelo, y para la sustentabilidad política del FPV. Sin embargo, también sabe que si lanza un plan anti-inflacionario integral, con bombos y platillos, tal como le pedimos los economistas, tiene alguna que otra posibilidad de fracasar. Si un plan fracasa, un gobierno está en problemas. Tiene que dar explicaciones, exponerse, cambiar ministros, prácticas, etc, y nunca sale del todo bien parado. ¿Cuál es el camino que está tomando K.? Desde mi perspectiva K. prefiere no asumir la existencia de inflación como problema y por consiguiente ahorrarse la necesidad de hacer grandes anuncios o programas. Entretanto, como todo político, confiando en que lo que manda en última instancia no es la materia sino la rosca, aprieta-arregla con Moyano una pauta de aumento moderada, para morigerar la puja distributiva, que es la causa útlima de todo proceso inflacionario de largo aliento. De este primer raund pareciera haber salido victorioso, con el 19,5%.
No se cuales son las posibilidades de éxito de una política eocnómica pensada con esta lógica, que se caga rotundamente en los principios macro de la coordinación de expectativas y toda la vaina. Mi cabeza de economista me dice que son nulas. Mi corazón político le da alguna mínima chance de éxito.

Oportunidades desperdiciadas

Cuando veo esto, pienso en la oportunidad que desperdició este gobierno. La inflación del 2007 [que dijimos creemos quedó alrededor del 17] y claramente se necesitaba un plan para llevarla este año, por lo menos, a valores de 12 o 13, más cercanos al dígito que otra cosa.
Nosotros, escépticos pero con ganas de que algo salga bien cada tanto, creímos que se podía llevar a cabo un pacto social. Por supuesto, antes había que "arreglar" el Indek para tener una pauta seria con la cual hacer coordinar las expectativas [era claro que una vez ganadas las elecciones no tenía sentido seguir con el indek trucho, había margen para sincerar, pero bueh, siguieron sorprendiendo].
Uno podía sentar a las partes. Se acuerda una pauta salarial que cubra la inflación pasada mas la suba de productividad mas 2 o 3 puntos adicionales para mejorar la distribución del ingreso. Te queda inflación mas 6 ponele. Ahora tenés la parte difícil: convencer a todos de que en el 2008 vas a lograr que la inflación va a ser del 12 [tiene que ser una pauta creíble, si apuntás muy abajo se complica]. Como nadie te cree, negociás alguna clausula de salida. A los trabajadores le decís que en el contrato firman que si la inflación para mitad de año supera en más de 2 puntos lo esperado se le dan automáticamente 2 puntos más de suba salarial, y si sube en mas de 5 se renegocia. El empresario debería estar contento porque está consiguiendo subas salariales del 18%, cuando el gremio le pedía 35.
De qué dependía el éxito del acuerdo para bajar la inflación al 12? De que efectivamente los trabajadores firmen 18, que los empresarios, presionados por el gobierno, no suban precios más del 12; de que no haya una aceleración inflacionaria mundial y de que algunos precios fundamentales no se te desborden [transporte, carne y resto de canasta básica, gas y petróleo, etc]. Hay más factores imprescindibles, como el acompañamiento de la política monetaria y fiscal.

Por qué creo que un acuerdo podría haber funcionado si se llevaba a cabo?
El motor principal de la inflación del año pasado fue la suba de la canasta básica. Y ahora está planchadita planchadita. La desaparición de ese impulsor de la inflación te daba una ventaja inicial impresionante. Por lo menos para los primeros dos meses, tenías un factor fundamental para darle credibilidad al acuerdo. Todas las viejas yendo al supermercado y volviendo a su casa sin hablar de la suba del precio de la lechuga. Telenoche ya no le dedica 45 minutos al tomate. Además le sumabas la suba del superavit fiscal [pagado por la magia sojera] para que los gurúes dejen de gritar.
Con un poco de suerte, buena voluntad, capacidad de extorsión y persuación, había posibilidades.

Pero no. Ni se arregló el indek ni hay política antiinflacionaria. En el gobierno siguen creyendo que pegando dos o tres gritos y subiendo el superavit primario se logra algo. Visión en parte alentada por los gurúes, que se la pasaron diciendo que la aceleración inflacionaria se debía a la caída del superavit fiscal.
No se hizo. No tenemos ni idea cómo se va a parar la inflación. Ya fue. Volvamos a trabajar.

26.2.08

sentadita en el cordón

Una noche que hizo calor / soñé tu mar azul transparente / y fue tan claro que me acordé / de la belleza de tu gente. / Del don de no ser indiferente / si hace falta poner el hombro / y de los huevos que hay que tener / pa´hacerle frente a la gringada / que se muere de ganas...

Y la historia que escribe la C.I.A / yo me la paso por las pelotas / acá en mi barrio el hambre se nota / y pasan balas todos los días / y la violencia se pone fría y te espera ... / sentadita en el cordón.

Mucho se ha dicho ya en distintos lugares sobre Cuba. Y acá no vamos a aportar nada nuevo.

Tuve la suerte de recorrer esa hermosa isla en una combi de punta a punta hace unos años [con un guía inigualable: mi abuelo, uno de tantos comunistas que en los sesentas había ido a vivir allá para ayudar a la revolución]. Como bien señalaron varios cronistas en estos días, los logros y miserias de la revolución saltan a la vista recorriendo las calles. No hay un pibe durmiendo fuera de su casa, ni un enfermo sin ser atendido, a la mañana se puede ver desfilar de uniforme a absolutamente todos los pibes cubanos yendo a la escuela. Sí, las jineteras [prostitutas cubanas, con mayor nivel educativo que una adolescente argentina promedio] te esperan en cada esquina, a mitad de cuadra hay cinco tipo que te ofrecen habanos de contrabando y el botones del hotel con su propina hace más guita que cualquier médico. Las tramoyas para conseguir dólares se multiplican y generan una economía dual, rompiendo con la equidad y los incentivos [los que hay] a trabajar en algún lugar donde no transiten verdes. También es una isla donde para hablar mal de Fidel hay que mirar varias veces a los costados. Por si alguien te escucha.

Se habla mucho de la transición. A ser una estrella más en la bandera estadounidense, al libre mercado, a la tan famosa democracia. Dejando de lado a los que sólo ven negocios potenciales para hacer allí si Cuba cae, coincido con el desafío. Se dice que en economía Cuba tiene que elegir entre los caminos de Rusia y China. Desaparecer para transformarse en un capitalismo salvaje hundiendo en la miseria a su población, o mantener el control desde el Estado de una economía que se abre paulatinamente. Me parece que los que hablan de China como la supuesta salida se olvidan de los niveles de desigualdad que reinan en ese país. El desafío cubano es aún mayor que no convertirse en un paraíso mafioso [o quedar como sus países vecinos, Nicaragua, República Dominicana, Haití, etc.]: es lograr dinamizar la economía, pero manteniendo los niveles de equidad [y salud y educación universal, obviamente] que logró conseguir. Algo que no probablemente no se logró en ninguna transición del socialismo. Y podemos discutir un rato si algún país capitalista lo logró [quizás algunos escandinavos].
El otro gran desafío es encontrar una forma de defender la revolución sin necesidad de la represión política. El disenso, las críticas, hacen a la fortaleza de un sistema. Sí, cuando la oposición es financiada por tu vecino que quiere volver a hacer de tu isla un casino/prostíbulo, la situación se complica.

Tan sólo nos queda desear que lo logren.

PD: Allí estaremos a fin de año, no?

19.2.08

No jodan con el termómetro

Era claro que destruyendo la medición oficial el deporte favorito de los economistas iba a pasar a ser adivinar en cuanto está. Está en la sangre de los economistas argentinos. Estimar, dibujar, versear, manipular los datos.

Acá vamos a decirlo de entrada: no se cuanto es la inflación. Ni la del 2007, ni la de enero 2008, ni cuanto va a ser en el resto del año.
Por supuesto, el saber que no sabemos no implica que no vayamos a intentar acercarnos al fenómeno, reconociendo de entrada nuestra imprecisión, pero tratando de sacar algunas conclusiones.

Hagamos un repaso de lo que se viene diciendo por ahí...
Los economistas de La Patria dicen que la inflación estuvo en 2007 entre 17 y 18%. Frenkel dice que estamos alrededor del 20. Ecolatina dice que está en 23,9%. ATE dice que está entre 22 y 26. Artemio entre peronismo y creedence dice que está entre 16 y 18. Uno de mis jefes [sí, ando medio esquizo] apuesta a menos que todos estos. Y cuánto es entonces? No lo sabemos.
Pero pensemos un poco.

En primer lugar, descartemos lo obvio. La estimación de ATE no es una estimación de la inflación del país. Es una estimación de la inflación de Mendoza. No vi un solo trabajo [puede que exista, mandenlo] demostrando que todos los años la inflación de todo el país es igual a la inflación de Mendoza. Por lo tanto, no hay ningún motivo para creer que esa estimación es ni remotamente acertada. Ojo, puede que sea una decisión política de ATE y tu objetivo sea tener argumentos para pedir más suba salarial y mejorar el salario real de los trabajadores. En ese caso, que se joda el gobierno por regalarte la oportunidad destruyendo el Indec.

Vayamos a otro tema. Sabemos que lo de ATE no nos acerca ni un poco a la verdad. Pero tampoco logramos acercarnos de otra manera. Podría ser que tengan razón y de verdad sea entre 22 y 26%. Seguimos sin saberlo.

Veamos: según la misma Ecolatina, la masa de ingresos, que incluye créditos al consumo, jubilaciones, y salarios, creció tanto en 2006 como en 2007 al 31% anual.

Ahora, suponemos por un instante que la inflación pasó del 10% del 2006 al 23,9% que indica el IPC-Ecolatina [conocido por algunos como el IPC-de-cuando-Bobby-todavía-era-opositor]. Entonces, la masa de ingresos disponible para consumo creció en 2006 a alrededor del 21% anual, para crecer en 2007 cerca del 7% anual. Flor de desaceleración.
Recordemos que el salario de los trabajadores privados registrados creció en 2007 un 20%. El de los estatales y los trabajadores en negro más. Es decir, que el salario de los trabajadores en blanco, que son alrededor del 60% de los trabajadores del sector privado [si mal no recuerdo] cayó 4% en el 2007.
La pregunta entonces es... si el salario real y, en general, la masa de ingresos y créditos a las familias, creció tanto menos en términos reales en 2007 que en el 2006... como es que el consumo se aceleró? No es el gasto público, ya que éste está incluido en el 31% de la masas de ingresos.
En 2006 el consumo creció al 7,8% anual, por debajo del producto, mientras en los primeros tres meses del 2007, el consumo creció al 8,8%. Puede haber seguido creciendo el consumo a este ritmo con una inflación tan alta carcomiendo el poder adquisitivo? Dudoso.

Lamentablemente, cuando tenía pensado ir cerrando la idea de que mi algunos datos me llevan a pensar que está más cerca del 16/18 que del 23/26, se me ocurrió un contraargumento. Nadie habla del efecto de la mejora de los términos de intercambio sobre el consumo? En 2007 el "efecto TdI" fue, según mis cálculos, de 1,6% puntos del producto. Más grande fue el estímulo generado por los TdI que el estímulo fiscal [de alrededor de 1 punto del producto]. Puede esta lluvia de dólares dinamizar el consumo? Sin duda. Puede compensar una merma en el crecimiento de la masa de ingresos real de 14 puntos porcentuales? Muy dudoso.

Seguimos sin saber cuánto fue la inflación del 2007, pero ahora sospechamos que está más cerca del doble de la inflación oficial [8,5%] que de lo que dicen varios cálculos alternativos. Y también de lo que dice mi amigo Damián [entre 50 y 200%], con su irrefutable argumento de "vos decís eso porque te falta supermercado".

Sin haber resuelto nuestro primer problema, pasamos a otra duda... Se está desacelerando la inflación?
Los gráficos de Rollo y de Artemio nos hacen pensar que sí.
Sabés cuál es el problema ahora? Si cuando el IPC sube vos los trucheás y no mostrás la suba, después cuando baja qué vas a mostrar? Vas a salir a decir que la inflación está pasando del 8,5% anual al 5%???
Una de los objetivos principales que tiene una persona que quiere bajar la inflación es convencer a todo el mundo de que está bajando. Se necesita coordinar las expectativas para que los empresarios suban menos los precios, los trabajadores pidan menos aumentos, se genere menos inflación y sea necesario subir menos las tarifas y el tipo de cambio. Pero aún si de verdad la inflación se está desacelerando, pero todo el mundo cree que sigue acelerándose, tarde o temprano se convierte en una profecía autocumplida: todos remarcan, todos piden aumentos de cualquier monto, todo ajusta, todo sube.
Entonces... jodan con Perón tranquilos, pero no jodan con el termómetro.

Más allá del debate sobre la inflación en 16/20/24, está en un nivel alto y peligroso. Y hay que bajarla. Tal cual están saliendo a decir todos, "peligra el [inexistente, claro] modelo". Y te aseguro que no querés otra sobrevaluación cambiaria. Quizás vos sí, que no te alcanzó con la tablita y la convertibilidad para entender como se hizo pobre a la mitad de la población. Pero todo aquel que algo entendió, ahora sabe que la inflación tiene que bajar o este ciclo va a quedar en la historia como otra oportunidad perdida más.

ACTUALIZACIÓN: Elemaco me mandó un trabajito donde se muestra que efectivamente el IPC-Mendoza y el IPC-GBA tienen una correlación insuperable. Esto llevaría a pensar que el IPC-GBA fue del 17,8% en el 2007. Pero en el segundo semestre del año la economía ya estaba en niveles superiores al 20%. Esperemos que la desaceleración exista y venga fuerte!

15.2.08

Biocombustibles por el CESPA

Salió un informe del CESPA sobre los biocombustibles. Lo puse en la Biblioteca Homoeconomicus. Pueden bajarlo haciendo click acá si desean darle una leída.

Les pego una de las partes más interesantes del trabajo...

La alternativa de las microalgas

Las algas no son un insumo más en la lista de posibilidades para el biodiesel. En primer lugar porque su producción es, como veremos, radicalmente distinta de la utilizada para los cultivos mencionados. Pero además, el biodiesel de microalgas merece atención especial debido a que se presenta hoy como la única alternativa técnica que ofrece un gran potencial para desplazar totalmente a los combustibles fósiles con mínimos requerimientos de tierra y otros insumos.

Los estudios sobre la posibilidad de producir combustible derivado de las algas proliferaron en distintos países desde la crisis petrolera de la década de 1970. En Estados Unidos, por ejemplo, se emprendió una serie de investigaciones sobre combustibles renovables que, entre otros, contemplaba un programa de especies acuáticas que terminó enfocándose en las algas. Otro caso destacado es el de Japón, que cuenta con décadas de desarrollo en el tema.

Las microalgas son la forma más primitiva de plantas. Estos microorganismos realizan el proceso de fotosíntesis, mediante el cual absorben dióxido de carbono del aire y nutrientes del agua, lo que les permite acumular aceite en su interior y liberar oxígeno a la atmósfera. La simpleza de su estructura celular, combinado con su capacidad para crecer en agua, las convierte en eficientes fábricas capaces de tomar energía solar y carbono, y transformarlas energía líquida -aceite de algas-. Este aceite de algas es sometido al proceso de transesterificación y transformado en biodiesel.

La eficiencia de su proceso de fotosíntesis, la velocidad con que se reproducen, coloca a las algas como la primer alternativa que logra superar el principal obstáculo para el reemplazo del petróleo: la limitada cantidad de tierras fértiles disponibles. Incluso los cultivos señalados como de alto rendimiento por hectárea, como la palma o la jatrofa, resultan inviables cuando se piensa en abastecer el consumo mundial de petróleo. En este sentido, resulta muy ilustrativa la comparación que acompaña las investigaciones de Chisti, de la Massey University en las que se calcula la cantidad de tierra necesaria para abastecer el consumo de combustible del 50% del sistema de transporte total de Estados Unidos. La soja, por ejemplo, requeriría para este objetivo nada menos que 594 millones de hectáreas o 3,2 veces la totalidad de la tierra cultivada en EEUU. La jatrofa, por su parte, necesitaría 140 millones de hectáreas, es decir, el 77% de la superficie agrícola estadounidense. Las algas, en cambio, pueden reemplazar el 50% del combustible vehicular utilizando tan sólo 2 millones de hectáreas o el 1,1% de la tierra cultivada en Estados Unidos. Estos valores son los que se alcanzan cuando se obtienen algas con 70% de aceite, aunque de usar otro tipo de algas, con 30% de aceite, la cantidad de tierras necesarias se incrementaría hasta las 4,5 millones de hectáreas, magnitud aún muy pequeña si se la compara con las 594 de la soja o las 140 de la jatrofa.

El cultivo de microalgas y su conversión posterior a biodiesel permite obtener entre 58.700 y 136.900 litros por hectárea. Para alcanzar ese resultado, existen dos métodos de producción de biodiesel a gran escala: los fotobiorreactores y los piletones. Este último es una especie de pileta, con canales por donde circulan las algas a medida que van reproduciéndose. Se encuentran a cielo abierto, por lo que presenta problemas derivados de los cambios de temperatura, la contaminación con algas indeseadas y las pérdidas de dióxido de carbono. Los fotobiorreactores consisten en una serie de tubos plásticos o de vidrio donde se captura la luz solar. Las microalgas circulan desde un reservorio hacia los fotobiorreactores para maximizar la luz solar que logran captar. Este método produce mayor cantidad de litros por hectárea, pero tienen mayores costos.

Las experiencias de producción de biodiesel de microalgas no llegaron aún a la etapa de producción a gran escala. Existen, sin embargo, una serie de empresas en distintos países del mundo que se encuentran trabajando para lograrlo y anuncian el lanzamiento para el año próximo o el siguiente. Entre ellas se encuentra la empresa argentina Oil Fox, que asociado a la Universidad Nacional de la Patagonia y a la empresa Biocombustibles de Chubut, está trabajando en un proyecto que se radicará en San Nicolás.

El paso de la experiencia en laboratorios para comenzar a producir para el mercado implica además asegurar que el producto sea rentable. Para ello se trabaja en distintos frentes. Primero se buscan combinaciones de piletones y fotobiorreactores para tener altos niveles de productividad con menores costos. Al mismo tiempo, se experimenta con distintas especies de algas que contienen diversas cantidades de aceite en su masa. Igualmente, la clave de la rentabilidad del biodiesel de algas parece ser la comercialización de los subproductos. Además del glicerol, se obtiene pasta de algas de alto contenido proteico que puede ser utilizada para alimentación animal; se estudia también la posibilidad de la digestión anaeróbica, que permite fabricar biogás y obtener el carbono necesario para las algas. Las ventas de estos productos, sumados a los bonos de carbono que se puedan reclamar por el proyecto, configuran un esquema de rentabilidad atractivo.

El informe de Chisti citado estima un costo de 0,72 dólares el litro si se lo produce con fotobiorreactores y utilizando algas con 70% de aceite. Este precio no se encuentra tan alejado de los 0,70 dólares a los que se vendió el último embarque de exportaciones de biodiesel. Considerando los esfuerzos para producir a menor costo, incrementar la productividad y comercializar los subproductos, las algas se convierten en una opción viable.

La posibilidad de producir biodiesel de algas a gran escala promete revolucionar la naciente industria de biocombustibles, eliminando sus principales ataduras. Las dificultades para expandir la producción primaria (de maíz y soja, entre otros) a un ritmo suficiente para reemplazar los combustibles fósiles podría ser superada. Las microalgas, con el debido proceso, pueden adaptarse a distintos ambientes, no utilizan tierras fértiles y ofrecen rendimientos espectaculares por hectárea. El hecho de no utilizar intensivamente la tierra haría posible que los biocombustibles no incentiven la deforestación para expandir la frontera agrícola y, principalmente, que no generen una presión sobre la demanda mundial de alimentos que siga produciendo subas de precios.

A su vez, la producción de biodiesel ya no estaría restringida a los países productores de granos. En el caso de las algas, el activo estratégico ya no es la disponibilidad de tierras fértiles sino el manejo de la tecnología, del proceso de producción. Las primeras empresas que logren producir a gran escala a un costo razonable serán quienes puedan establecer nuevas plantas o vender la tecnología si lo desean.

La importancia de la investigación sobre las distintas especies de microalgas y su proceso de transformación en biodiesel marcan los ejes centrales adonde deberían apuntar las políticas públicas para este sector en particular.

14.2.08

Politica industrial

Les dejo unos extractos de un paper del ministerio de desarrollo, industria y comercio exterior de Brasil.
Alguna vez nosotros pensaremos la política industrial? O seguiremos siendo los únicos en el mundo que piensan la política industrial como una forma de subir la inversión para bajar la inflación?
Alguien piensa que una industria se puede desarrollar con "políticas horizontales" como ofrecer una tasa de interés real negativa a plazos largos?
Nadie va a salir a decir que a cambio de los subsidios que se están por otorgar (con la ley que se está discutiendo ahora) hay que poner metas, ya sean de trabajo en blanco, I+D, exportaciones, etc.?
Nadie piensa algo así para el biodiesel? La guita se regala y listo?
A veces pienso que este país se divide entre dos tipos de personas (hablando de política industrial, claro, sino las divisiones serían otras):
1) los que creen que el mercado asigna eficientemente y no es necesaria la política industrial (esto tiene variantes parecidas, como los que dicen que el costo de la política es mayor al beneficio)
2) los que creen que hacer política industrial es redistribuir ingresos a favor de la industria, regalar guita

Lean un poco qué andan pensando los brasileros, que saben que la política industrial implica repartir guita, pero repartir guita no es necesariamente una política industrial.


É um pressuposto da Política Industrial, Tecnológica e de Comércio Exterior que as empresas beneficiadas forneçam contrapartidas, via metas fixadas, com vistas a premiar a eficiência, para que a política não seja entendida como uma benesse. Entre as contrapartidas não devem estar os investimentos realizados pelo setor privado. Os investimentos devem ser encarados como meios
necessários para o alcance de metas, sejam elas de comércio exterior, de eficiência produtiva, criação de empregos ou contribuição ao desenvolvimento regional.
A duração temporal dos benefícios auferidos deve ser limitada, para evitar a criação de estruturas empresariais ineficientes. O respeito dos beneficiários à legislação fiscal, trabalhista, ambiental, bem como às boas práticas comunitárias e de relações de trabalho, é um dos critérios básicos que os candidatos devem observar.

A Política Industrial, Tecnológica e de Comércio Exterior busca, no curto prazo, diminuir as restrições externas do país e, no médio e longo prazo, equacionar o desenvolvimento de atividades-chave, de modo a gerar capacitações que permitam ao Brasil aumentar sua competitividade no cenário internacional.
Em função dessas definições, a política buscará:
· Sustentar a elevação do patamar de exportações, com a valorização de recursos e produtos brasileiros, aproveitando potencialidades para melhorar a imagem do País no exterior e ajudar a criar a “marca Brasil”.
· Promover a capacidade inovadora das empresas via concepção, projeto e desenvolvimento de produtos e processos. Estimular o incremento de atividades portadoras de futuro, como biotecnologia, software, eletrônica e optoeletrônica, novos materiais, nanotecnologias, energia renovável, biocombustíveis (álcool, biodiesel) e atividades derivadas do Protocolo de
Kyoto.
· Contribuir para o desenvolvimento regional, estimulando iniciativas que valorizem a dimensão espacial e o fortalecimento de arranjos produtivos locais.
· Desenvolver projetos voltados para o consumo de massa. Ainda que a demanda seja o indutor dos investimentos, o objetivo é estabelecer padrões de qualidade, design e conteúdo que possibilitem simultaneamente exportações para países com padrão de consumo e
renda similares ao Brasil. Busca-se, com isso, auferir ganhos de escala e alcançar um padrão internacional de produto, reduzindo a dicotomia mercado de massas/mercado externo.

O Brasil precisa estruturar um Sistema Nacional de Inovação que permita a articulação de agentes voltados ao processo de inovação do setor produtivo, em especial: empresas, centros de pesquisa públicos e privados, instituições de fomento e financiamento ao desenvolvimento tecnológico, instituições de apoio à metrologia, propriedade intelectual, gestão tecnológica e gestão do conhecimento, instituições de apoio à difusão tecnológica.

As ações, nessa área, voltam-se para a expansão sustentada das exportações e ampliação da base exportadora pela incorporação de novos produtos, empresas e negócios. Inclui: a) apoio às exportações, com financiamento, simplificação de procedimentos e desoneração tributária; b)
promoção comercial e prospecção de mercados; c) estímulo à criação de centros de distribuição de empresas brasileiras no exterior e à sua internacionalização; d) apoio à inserção em cadeias internacionais de suprimentos; e) apoio à consolidação da imagem do Brasil e de marcas brasileiras no exterior.

Como a indústria e os negócios são dinâmicos, as necessidades de modernização apresentam-se cotidianamente; estar num bom patamar hoje não é garantia para que posição semelhante seja ocupada amanhã. A inovação industrial deve ser vista de forma abrangente, incluindo financiamento para aumento de capacidade, modernização de equipamentos, programas de
modernização de gestão, de melhoria de design, de apoio ao registro de patentes e de extensão tecnológica.

Alguns setores industriais importantes, produtores de bens intermediários, estão próximos do limite da capacidade instalada. Como são indústrias intensivas em capital, o período entre a tomada de decisão pelo investimento produtivo e o início de entrada em operação da nova planta industrial é relativamente longo. Considerando a vulnerabilidade externa da economia brasileira – o que exigirá a manutenção de grande esforço exportador da indústria, em especial dos setores
de bens intermediários – e a retomada do crescimento do mercado interno, é fundamental que haja investimentos nesses setores, de modo a conciliar o atendimento de ambos os mercados.

Sabe-se que a capacidade exportadora e de inovação guarda correlação positiva com o tamanho da firma ou do arranjo de firmas (consórcios, redes e arranjos locais). Sabe-se também que o tamanho das firmas brasileiras é pequeno para os padrões internacionais. Diante disso, o Estado pode atuar de duas formas:
a) aprovando instrumentos legais que facilitem a obtenção de financiamento por consórcios de empresas ou assemelhados; b) estimulando a fusão de empresas ou a atuação conjunta para possibilitar desenvolvimento tecnológico e inovação cooperativas ou uma inserção mais ativa no comércio internacional.

Em conjunto com as ações acima, é necessário concentrar esforços em algumas áreas intensivas em conhecimento. Estas são opções estratégicas em atividades que:
a) apresentam dinamismo crescente e sustentável;
b) são responsáveis por parcelas expressivas dos investimentos internacionais em Pesquisa e Desenvolvimento;
c) abrem novas oportunidades de negócios;
d) relacionam-se diretamente com a inovação de processos, produtos e formas de uso;
e) promovem o adensamento do tecido produtivo
f) são importantes para o futuro do país e apresentam potencial para o desenvolvimento de vantagens comparativas dinâmicas.
Enquadram-se nesses requisitos semicondutores, software, fármacos e medicamentos e bens de capital.

11.2.08

Regalando por un sueño

Les pego parte de una nota sobre biodiesel. El autor no es Chavez, no es Fidel Castro, no es Homoeconomicus. Es Juan Manuel Garzón, Economista de la Fundación Mediterránea...


Lean...

Estos incentivos han disminuido fuertemente en estos últimos meses fruto de una corrida alcista del aceite de soja, cuyo precio de exportación en puertos argentinos excede al del propio biodiésel.

En efecto, la tonelada de aceite de soja vale en el mercado por encima de los mil dólares, mientras que las exportaciones declaradas de biodiésel se han hecho a precios inferiores a los 900 dólares. Esto resulta a priori paradójico debido a que, en la cadena productiva, el biodiésel está en una etapa posterior a la del aceite; el segundo es un insumo del primero. Para producir una tonelada de biodiésel se necesitan 1,14 tonelada de aceite de soja, más otros insumos y mano de obra. Nótese que esta inversión de los precios se comenzó a dar a partir de los meses de setiembre y octubre de 2007; antes de esa fecha, los precios tenían los niveles “correctos”, mayor el del biodiésel que el del aceite.

Bajo este contexto de precios invertidos se desprenden al menos dos preguntas: a) primero, por qué vale tanto el aceite en términos relativos o, desde la otra perspectiva, por qué vale tan poco el biodiésel. Segundo, cómo subsiste la producción de biodiésel que, claramente, no es rentable a los precios actuales del aceite (los costos son claramente mayores que los ingresos).

Con respecto a la primera pregunta, el aceite de soja ha tenido una corrida alcista fruto de una demanda sostenida de aceites vegetales a nivel global en un contexto de existencias bajas de estos productos, con una percepción de que le está costando a la producción de semillas oleaginosas y aceites vegetales del mundo mantener el ritmo que trae la demanda. Ésta no sólo está impulsada por el destino “biocombustibles” (si fuera así, los precios de los bio también estarían altos), sino que sigue siendo muy importante el destino “alimentos”, básicamente por la mayor demanda de China.

En la otra vereda, el precio del biodiésel depende del precio del diésel o el gas oil, el combustible fósil; bajo un mercado que opera en competencia los precios deben ser similares.

En Estados Unidos, el litro de diésel a nivel del distribuidor ronda los 0,77 dólar, un nivel muy parecido al que ha tenido el precio FOB de exportación de biodiésel en Argentina en los últimos meses. Puede deducirse que el biodiésel de Argentina no puede alejarse de ese precio de referencia si pretende entrar al mercado norteamericano.

La cuestión es que si bien el diésel ha subido no lo ha hecho en similar porcentaje que el aceite, al menos no ha sido el caso de Estados Unidos. En ese país (principal destino de las exportaciones de biodiésel de Argentina), el costo del diésel subió un 26 por ciento respecto de un año atrás, pero el aceite de soja lo ha hecho en más del 50 por ciento, y esta diferencia en el ritmo de crecimiento es la que ha generado el problema.

Soporte de subsidios

El punto anterior lleva a la segunda pregunta, el cómo ha hecho la industria de biodiésel para aguantar este fuerte cambio de precios relativos. Depende los países; en el caso de Estados Unidos, la industria está siendo fuertemente subsidiada en forma explícita, el gobierno destina 0,26 dólar por cada litro de biodiésel producido por la industria (un dólar por galón); es decir, la industria recibe por cada litro que vende el precio de mercado más un subsidio que equivale a casi un tercio de este precio de mercado.

En la Argentina, la industria también se encuentra subsidiada aunque por un mecanismo indirecto, de tipo arancelario, que es el fuerte diferencial de derechos de exportación que paga el biodiésel y la soja o el biodiésel y el aceite.

En efecto, mientras la soja paga un 35 por ciento para ser exportada como grano o un 32 por ciento para ser exportada como aceite, sólo sufre una carga del cinco por ciento cuando es exportada como biodiésel, tasa que se reduce al 2,5 por ciento debido a la existencia de un reintegro de similar porcentaje a la exportación del biocombustible.

Es decir que el productor del biodiésel puede comprar la soja o el aceite en el mercado interno a un precio reducido en un 35 ó 32 por ciento, según el caso, respecto de los valores internacionales, mientras que sólo sufre un descuento del 2,5 por ciento cuando vende el biodiésel.

Sin este diferencial, no habría habido claramente ni producción ni exportaciones de biodiésel en Argentina, al menos en estos últimos meses.

Este diferencial de alícuotas permite que en tiempos de precios relativos favorables al biodiésel, exista un mayor incentivo aún a su producción, mientras que en tiempos de precios relativos desfavorables, como los de estos últimos meses, la balanza se encuentre un poco más nivelada y permita que al menos una parte de la producción de soja y aceite se destine a la elaboración del combustible.

Costo fiscal

Una cuestión no menor es que al igual que la medida del gobierno estadounidense, la promoción vía diferencial de alícuotas tiene un costo fiscal, que es el monto que se deja de recaudar cuando la soja o el aceite “salen” como biodiésel a un derecho de exportación significativamente menor.

De acuerdo con las estimaciones realizadas, este costo fiscal fue de 83 millones de dólares en 2007, pero podría ser significativamente más grande este año de aumentar las exportaciones de biodiésel. Si, por ejemplo, las exportaciones de biodiésel alcanzan el millón de toneladas este año, de mantenerse los precios relativos actuales, el costo fiscal ascendería a los 300 millones de dólares, casi mil millones de pesos.

Está claro que el actual contexto de precios relativos “invertidos” requiere de algún tipo de subsidio del Gobierno para hacer rentable la producción de biodiésel y permitir que las empresas que invirtieron en esta actividad puedan comenzar a recuperar parte de los fondos.

Pero para el Gobierno este escenario de precios “invertidos” amplifica el costo fiscal que tiene el diferencial de derechos de exportación, debido a que se exporta un producto, el biodiésel, a menor precio y con menor carga tributaria respecto del precio y carga del producto de exportación, el aceite, en un contexto de impuestos nivelados. El interrogante es si el Gobierno estará dispuesto a permitir que esta “filtración” que sufren los derechos de exportación crezca con el tiempo, incluso hasta llegar a niveles significativos en términos de la recaudación del Estado.

Fuente: La Voz del Interior

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Notaron el tamaño del subsidio? Podría llegar a los 300 millones de dólares este año. No es un poquito exagerado?? Ayer lo escuché a Grobo [en "Argentina para armar"] reconocer que la "epopeya" del valor agregado no estaba en el biodiesel, sino en las proteínas, en los complejos integrados y que el biodiesel es tan sólo un subproducto.
Tiene sentido dar tamaño subsidio sin ni siquiera se está incentivando, por ejemplo, la investigación local sino que las plantas se entregan llave en mano con tecnología extranjera?

Gran parte de esa guita del subsidio al biodiesel va a ir para empresas como Dreyfus, Glencore y Bunge, grandes multinacionales que controlan el comercio de aceites a nivel mundial y gran parte del argentino, del que obviamente obtienen jugosas ganancias. Pero nunca es demasiado, no? Siempre se puede poner una plantita de biodiesel y ganar unos cuantos millones más que el Estado argentino está dispuesto a regalar.

9.2.08

Burgueses

El otro día en una charla volvió a salir el tema de la política industrial y los amigos. Y me acordé de esto que decía el Escriba. Nadie come vidrio acá, la política industrial, así como muchas otras cosas que se hacen desde el Estado, implica repartir guita. Con un criterio u otro, pero se reparte mucha guita y poder. Y se reparte para los amigos. Los que financiaron la campaña, los que financiarán la próxima, algún amigo de la infancia, algún nuevo amigo, el de la primera hora, el de la segunda hora. Muchos reciben.

En todos los procesos de desarrollo que conoció este mundo hubo mucha gente enriqueciéndose. Pero no es lo mismo eso, que decir que cuando hay alguien enriqueciéndose hay un proceso de desarrollo.

El otro día resumía algunos de estos pensamientos con una idea:
Si vos, desde el Estado, "ayudás" a que alguien se enriquezca haciendo crecer explosivamente una empresa con determinadas características [desarrollo tecnológico, encadenamientos, aprendizaje, salarios altos, etc] que dinamizan la economía local, sos un desarrollista. Si "ayudás" a diez tipos así, te escriben un libro [ver PD] donde cuentan como lograste el milagro argentino* y a tus diez amigos le inventan un nombre: zaibatsu, keiretsu, chaebol, complejo industrial-militar, o como te guste.
Si le das un casino, la levanta con pala y apenas salen de la pala los verdes se dividen entre la cuenta en Suiza, la mansión en Punta, la torre en Puerto Madero y Wall Street, sos un ladrón.
Delgada la línea que separa a Alí Baba de los desarrollos capitalistas, no?

Bueno, tanta cháchara y tan sólo quería pegarles la letra del hit del verano.


Cómo me voy a olvidar
Cristina Kirchner lo que me hiciste
Cómo me puedo olvidar
Con Prefectura me reprimiste.
Es mi ilusión tener laburo
Que sea digno y seguro
Esta canción es para vos
Cristóbal López, pingüino explotador
Casino en lucha lleva tres meses
Nos reprimieron más de nueve veces
Hoy todo el mundo ya se dio cuenta
Que a la patota la mandó la empresa
Es mi ilusión...
Compra a los medios, Compra a los jueces
Con el dinero de los intereses
De tu petróleo, de tu casino
De los negocios con el gran pingüino
Es mi ilusión...


PD: en realidad, el libro que mencionamos no es el primero en publicarse. Antes sale uno del Banco Mundial mostrando cómo el laissez-faire fue el verdadero motivo del desarrollo argentino y las intervenciones, a pesar de que fueron pocas y todas market friendly, hicieron que crezcas menos de lo que hubieras crecido de otra forma. El otro, el que le pone el nombre a tus diez amigos y cuenta cómo la "fluída relación" entre el sector público y el sector privado fue la pieza fundamental del modelo, sale un poco más tarde y tiene poca tirada y menos prensa.

PD2: a ustedes les queda definir de qué lado están los K. Los que me conocen en persona [y no por este blog, que genera más de un malentendido], saben que soy un pesimista de la primera hora.

8.2.08

"Me di vuelta"

Lo votaste porque era un tipo serio, una versión decente del tipo de cambio alto. No te fijaste mucho en la resaca radical que lo rodeaba. Él siempre inspiró confianza. La economía empezó a derrapar cuando lo echaron.
Y, de repente, volvió. Le prometieron la vicepresidencia del PJ y se sacó la foto para Clarin. Después le anunciaron que en realidad no se la van a dar a él, sino probablemente a un gobernador [Urtubey creo que era]. Y no se quejó. Para evitar que tomen impulso un par de denuncias problemáticas que tiene por su paso por el Ministerio, dicen las malas lenguas.
Que lindo, no?

Fuente de la foto: este gran blog
PD: como le están dando a Lousteau... Por algo este sigue siendo el mejor blog

6.2.08

TOT

Mucho se ha dicho ya sobre el famoso "viento de cola" que impulsa el para algunos inexistente "modelo K". Mientras el viento amenaza convertirse en brisa de la mano del estallido de la última burbuja [la inmobiliaria, obviamente] de la timba financiera mundial, en Homoeconomicus nos dedicamos a hacer un repaso de los archiconocidos términos de intercambio. Para quien no esté familiarizado con ellos [no todos los que leen estos son grandes economistas, por suerte], los TdI miden los cambios en el poder adquisitivo de las exportaciones que provocan las fluctuaciones de los precios de las exportaciones y las importaciones. Por poner un ejemplo, si los TdI mejoran un 50%, exportando lo mismo el país puede comprar un 50% más en el exterior.

Una hermosa serie del IndeK [de dudosa metodología, pero la única que tenemos] nos permite hacer un repaso sobre su evolución histórica. La línea roja que observan es el promedio de estos casi 100 años.
Como verán, los TdI argentinos son un poquito volátiles, con algunos años en los que suben o caen alrededor de un 30%.
Veamos un par de cositas...
Primero que nada, muy groso el General. Tuvo consigo los dos mejores TdIs del siglo veinte. Sí, también se comió el derrumbe, mal momento para estar en el gobierno.
En segundo lugar, Nestor, como buen peronista, tuvo un más que interesante shock de TdI de su lado. El pico alcanzado en el 2007 es superado en tan sólo cinco años desde la desaparición del glorioso modelo agroexportador.
Eso es lo primero que se ve cuando hablamos de nivel, pero si hablamos de shocks la cosa pinta un poco distinta. Estos son los mayores incrementos de los TdI del período 1910-2007. Hubo 9 grandes shocks. Los más potentes son claramente los de la primera mitad del siglo XX, con incrementos en pocos años de más del 50%. Por supuesto que el incremento es desde niveles distintos, por lo que el shock peronista del 45-48, a pesar de ser menor a de los veinte y de los treintas, termina en un nivel superior.
En la segunda mitad del tormentoso siglo XX, los shocks disminuyeron. El más grande lo tuvo, obviamente, el último gobierno peronista no-liberal del siglo. Además, hubo una serie de mejoras de los TdI sustanciales, pero pequeños en comparación con los de principios de siglo. Estos son los de fines de los 50s y principios de los 60s, el de la dictadura y los menemista y kirchnerista.
Es interesante ver que, contrariamente a lo que indica la sabiduría popular, la mejora en los TdI fue prácticamente igual en el período 1991-1996 que en 2002-2007. Pero, claramente a nadie se le hubiera ocurrido hablar en los años noventa del "viento de cola", ni siquiera antes de que empiecen las crisis financieras.

Más allá de estas odiosas comparaciones, resulta también importante destacar que este shock de TdI le otorgan al país alrededor de 10 mil millones de dólares anuales, prácticamente todo lo que hay de superávit comercial [hay poco más de 11]. Si consideramos la cuenta corriente, vemos que la totalidad de su condición superavitaria se explica por la mejora de los TdI. Sin ello hubiéramos tenido en 2007 un déficit de alrededor de 5 mil millones de dólares.
A ver, pongámoslo un poquito más claro: si la mejora de los precios internacional de estos últimos 5 años, el gobierno kirchnerista se hubiera encontrado a finales de su mandato con la tan temida restricción externa [RE]. Como cada vez que ésta ha llegado, el ajuste hubiera sido inevitable [aunque claro, hay muchas formas distintas de ajustar, con distinta repartija de los costos] y el kirchnerismo no hubiera podido cebar la economía de la forma en que lo hizo. Quizás con políticas un poco menos expansivas se hubiera logrado controlar la situación, quizás estaríamos aprovechando el superávit de la cuenta financiera para endeudarnos nuevamente, quién lo sabe.

Este puede ser visto como un caso del vaso medio lleno y medio vacío, según quien lo mire. De los 10 mil millones que llueven por los precios, actualmente nos estamos gastando 5 y los otros 5 van para acumulación de reservas [reforzada por las entradas de capitales]. Con un shock de este tamaño, cuánto es prudencial acumular? Hay que hacer como si no existiera y mandarlo completo a reservas? Es mejor aprovecharlo? Se lo está aprovechando? Es prudente usarlo para crecer un poco más pero mantener un interesante nivel de superávit de cuenta corriente?
Claramente si la tendencia histórica se mantiene y los TdI se derrumban rápidamente llevándose los 10 mil millones consigo, vamos a quedar en una situación complicada, aunque con cierto margen por la acumulación de reservas. Pero si se mantienen o incluso caen, pero no tanto, puede no haber sido una mala idea aprovechar la circunstancia para un "sobrecrecimiento" [al mejor estilo Curia] de unos años.
Este gobierno no se come las mejoras de los TdI al ritmo que lo hacían los anteriores gobiernos peronistas [no liberales, de nuevo], pero igual unos mordiscos le da.
Mi postura es que a la restricción externa hay que tenerle respeto. Una política algo menos expansivo hubiera sido recibida con beneplácito. Prefiero crecer un punto porcentual [7 y pico] menos en 06-07 y mantenerme menos expuesto. Por las dudas. Para asegurarme de que la mala suerte no llegue de golpe y estemos otra vez golpeando las puertas de la ortodoxia nuevamente. Porque, ya se sabe, cuando hay que ajustar, nadie mejor que un ortodoxo.

3.2.08

Gurúúúúúúú

Les pego algunas de las frases de la entrevista de Fontevecchia al "prestigioso" economista llamado Broda. Y abajo unas dudas que me surgieron leyéndola.

"Hoy no hay más diferencias entre keynesianos y monetaristas".

—¿Cuáles fueron sus errores de previsión?

La convertibilidad estalla por la inconsistencia entre el régimen cambiario y la política fiscal, y fui uno de los que más insistió sobre esa inconsistencia. La segunda razón es que hubo un abrupto cambio de las condiciones externas.

—Por eso mi pregunta es si usted no imaginaba la devaluación como un escenario posible en el 2000.

—Teníamos todavía el blindaje y estábamos en condiciones de poder revertir la confianza externa. Cuando Cavallo creyó que su solo nombre resolvía el problema, mi sensación fue que era inevitable el problema.

—Le pongo un ejemplo. En el otoño de 2001 usted escribió: “De no mediar contagios por crisis externas de magnitud, conflictos políticos internos severos o una decisión doméstica unilateral de reestructuración de deuda, la Argentina es muy difícil que vaya al default en el año 2002”. Como entre el hoy y la fecha del pronóstico median tantas situaciones, ¿qué sentido tiene pronosticar?

—Yo abrí el paraguas. Esas cosas que no debían pasar, sucedieron. Y también sucedió que el grupo dominante decidió despedir al presidente constitucional.

—Otro ejemplo: en un reportaje de la revista “Noticias” en abril de 2000, usted dijo: “Creo que la Argentina va a mantener muchos años el tipo de cambio fijo”. Y el periodista le pregunta: “¿Qué le recomienda a la gente”, a lo que respondió: “Que se endeude y que se arriesgue, yo personalmente lo estoy haciendo”.

—Yo no tengo la bola de cristal, pero si no iba a haber devaluación, iba a salir del período de recesión, y si iba a haber devaluación y default, la Argentina siempre interviene… Por eso tuvimos la pesificación asimétrica.

—Usted calificó al modelo K como “neodesarrolista, obviamente de la escuela estructuralista de la UBA”. ¿Puede traducir qué significa eso?

—En el sistema económico de la Argentina se ha desarrollado un conjunto de economistas que quieren una activa participación del Gobierno, que desconfían de los mercados. El nombre estructuralista viene de la visión estructuralista de la inflación, que era el aumento de costos y de precios que producía la inflación, no como el 99,9 % de los profesionales del mundo que creen que, esencialmente, la inflación es un problema monetario, o un problema de exceso de demanda sobre la oferta potencial.

—¿Se podría decir que uno de los divisores de aguas entre las dos corrientes son los que estudiaron en el extranjero versus los que no pudieron o no quisieron estudiar en el extranjero?

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Algunas preguntas sobre la entrevista...
1) Será que Broda no leyó nunca a un keynesiano de verdad? No neokeynesianos, sino keynesianos de verdad. Como Palley, que salió hoy en Ieco, justamente hablando sobre la confusión que hay entre estos nuevos "ortodoxos progres" y la heterodoxia.
2) La convertibilidad cayó por la política fiscal? Será que entendió con la crisis chilena de una décadas antes que el tipo de cambio apreciado genera la crisis sin importar si hay déficit o superávit fiscal? No entendió que el endeudamiento del Estado era tan sólo para proveer las divisas que el sector privado gastaba por los precios relativos que la Convertibilidad ofrecía? Damill lo contó perfectamente en un paper muy cortito tan sólo mostrando los resultados del balance de pagos, pero ahora no recuerdo su nombre.
3) Sabe Broda que hay otras formas de inflación además de la generada por los excesos de demanda o por una descontrolada emisión monetaria? Será por tener economistas así que cada vez que tenemos inflación siempre la receta es "dejá de emitir y enfriá la economía"? Si un día logran darse cuenta de las otras formas de la inflación van a dejar de joder con el ajuste perpetuo?
4) La crisis del 2001 se evitaba revirtiendo la confianza externa? Mein got.
5) Qué hicimos los argentinos para merecernos economistas "prestigiosos" así?
6) Sabe Fontevecchia que la mayoría de los heterodoxos de la generación de Broda hicieron sus doctorados en Francia y Estados Unidos? La división de aguas no estará entre los que hicieron sus doctorados en la Escuela de Chigado, el MIT y ortodoxias similares, versus los que estudiaron en universidades con otras formas de entender la economía? Cree realmente que los que no piensan como Broda es por lo mal formados que están por no haberse ido a estudiar afuera? Tan poco investiga este periodista para no saber que, por ejemplo, la heterodoxa de la que hablan tanto en el reportaje estudió en Yale?

1.2.08

Binner con la soja y el latifundio

-¿La soja es una bendición o una maldición?

-Si nos dejamos llevar por el precio de la soja, en una provincia como Santa Fe, en poco tiempo no va a quedar nada de las demás actividades productivas. El proceso de sojización ha significado vaciar el campo, que la gente migre a las ciudades, con oficios que no corresponden a las demandas que hoy tiene una ciudad, a vivir en los peores lugares, lo que genera planes sociales que nunca tendrán el valor del trabajo como elemento formador del individuo y la sociedad.

-¿A qué se debe la buena sintonía del socialismo santafecino con el agro?

-La Federación Agraria nació como un movimiento profundamente socialista. La colonización agrícola de la Esperanza se basó en la idea de compartir el uso del suelo, buscando una unidad productiva vinculada con la familia agraria. Ese modelo sucumbió ante el latifundio, pero si hubiese prosperado, la Argentina hoy sería como Canadá o Australia.

PD: después de esto no le van a decir más el gobernador del campo, no? Ya sabemos que nadie se gana la simpatía del campo defendiendo a los pequeños productores, sabiendo que para hacerlo hay que tirarse contra la soja, el latifundio, entre otros temas.