Que moviditos estos días. El país se prende fuego [bah, no tanto, y justo ahora amaina un poco], pero al menos hay discusión política, el tema del mes no son los baches y los debates económicos están ardiendo.
Uno muy interesante es el encuentro Axel-Lucas que ya está por el round tres. Dos de los jóvenes [treinta y pico ambos, si no me equivoco] más conocidos de la izquierda y derecha económica se enfrentan [ah, perdón, me había olvidado que ya no exista más la izquierda y la derecha, y que la historia se acabó en los noventa].
Axel publicó una nota en Página12. Luego Rollo le respondió en su blog. Y ahora Axel decidió contestarle, invitándolo a un debate público. De más está decir que Homoeconomicus se ofrece para ser anfitrión de este debate. Igual probablemente no acepten [generalmente nos tienen bronca por derecha y por izquierda], por más que prometamos ser imparciales en la pelea.
Dado que, a pesar de que sus lectores se lo piden, Rollo no se digna de poner en el cuerpo del blog el comentario de Axel, lo vamos a poner nosotros. Esperemos sirva para que esta polémica continúe [y que Rollo no se achique].
ACTUALIZACIÓN: Rollo ya pegó la respuesta de Axel en su blog.
Lucas:
A través de un amigo me enteré de que habías polemizado en tu blog con mi nota de Página/12. Estoy sinceramente interesado en iniciar un debate sobre cuestiones teóricas como ésta. Son tan importantes como complejas, por lo que la discusión requiere a menudo explicaciones extensas. Para hacerlo te propongo que elijas un espacio "neutral", concretamente, una página web o un blog ajeno; de esa manera mis intervenciones y las tuyas quedarían en una posición más equitativa.
La cuestión de la renta agropecuaria (y de su relación con el valor de las tierras) es intrincada, al punto de haber atraído la atención de las más grandes mentes de la teoría económica durante siglos; sin embargo me parece que puedo contribuir a despejar tu confusión con algunos argumentos que no aparecieron en la nota por cuestiones de extensión. Si la discusión va a proseguir, te propongo hacerlo en los términos indicados.
Vos sostenés que la tierra es un activo y el alquiler su rendimiento (asimilemos, para simplificar, la renta de la tierra con el alquiler de la tierra). De esta afirmación deducís que ese "activo", la tierra, y ese alquiler, la renta, nada tienen de particular, sino que son perfectamente asimilables a lo que ocurre con un bono, una acción, etc. En base a este razonamiento, podés suponer que cualquier medida del gobierno que modifique el rendimiento del activo afectará su precio provocando pérdidas (o ganancias) de capital a quién lo adquirió originalmente.
Es difícil negar todas estas afirmaciones porque en efecto, esto es lo que a simple vista se observa y, por tanto, todas estas proposiciones coinciden con el tan preciado "sentido común" y la tan valorada "intuición". Los economistas ortodoxos gustan hablar así: "este modelo, aunque parece muy complicado encierra un contenido totalmente intuitivo" y por tanto, según parece, cierto. Así y todo, lamentablemente, la tarea científica no consiste únicamente en describir lo que todo el mundo observa para luego sostener que es verdad porque, precisamente, cualquiera puede verlo. Y menos todavía "simplificarlo" y traducirlo a un sistema de ecuaciones. Digo lamentablemente porque es indudable que de ese modo la tarea teórica sería mucho más sencilla de lo que en realidad es. Pero justamente la ciencia es ciencia porque avanza más allá de las apariencias. Aun la ortodoxa. Y en ese punto, precisamente, se ubica la dificultad de la teoría de la renta de la tierra. Como quién dice, Lucas, las apariencias engañan. Para eso está –o debería estar- la economía: para enderezar esos engaños, no para apoyarse en las apariencias triviales, sino para explicar lo que hay detrás de esos fenómenos superficiales.
La operación que vos hacés está equivocada o, mejor dicho, implica una inversión de la "causalidad". Me explico recurriendo primero a dos ejemplos desagradables. Supongamos que vos montás una organización mafiosa en tu cuadra que les cobra a los comerciantes 10.000 dólares por año en concepto de "tarifa por protección". Un día, un mafioso de otra cuadra te dice que quiere, pacíficamente, comprar a la clientela de tu cuadra, a la que llamaremos "territorio". ¿Cuánto le cobrarías por cederle el territorio, es decir, el derecho de recibir los 10.000 dólares por año? Existe una forma muy sencilla y bastante habitual de hacer este cálculo de valuación: descontar los ingresos futuros a la tasa de interés vigente o, lo que es casi lo mismo, dividir el monto de la anualidad por la tasa de interés. Si la tasa de interés anual es del 10%, el precio de venta del territorio será de 100.000 dólares. De esta forma, para los mafiosos, el "territorio" se transforma en un activo y los ingresos que se obtienen se convierten en su rendimiento. Cuando la operación finalmente se cristaliza, se trata simplemente de un activo que devenga un 10% de interés (más o menos igual que la de cualquier otro activo, corregido por riesgo). Es obvio que si la tasa de interés baja o sube, el precio del territorio se moverá en dirección opuesta. También si se pone un impuesto a estos pagos o si hay noticias desfavorables para la mafia. El otro ejemplo áspero es el de la trata de blancas o de los inmigrantes "ilegales" esclavizados. Si alguien quisiera comprarlos, seguramente pagaría el precio de los ingresos netos que obtendrá por su "uso", descontados a la tasa de interés vigente.
OK, Lucas, acabo de demostrar algo que es absolutamente evidente, prosaico, a saber: que cualquier corriente fija de ingresos cuya propiedad pueda negociarse es asimilable a un activo. Y que su precio se obtiene descontando ese flujo futuro con la tasa de interés. El que lo compra bien puede (y debe) tratarlo como un activo, incluso le conviene comparar la tasa de interés a la que se descuenta con la de otros activos. Sí, sí, lo acepto: Pero eso no quiere decir que la "protección" o los "esclavos" sean un bien de capital. Su cualidad de activo proviene del hecho de que el ingreso futuro se ha capitalizado, con independencia de la legitimidad, legalidad y origen (diverso) de esos ingresos.
Ahora, esta semejanza no debe conducir al siguiente error teórico. Una vez que considero dados los ingresos futuros y los descuento por la tasa de interés vigente, obtengo el precio del "esclavo", el "territorio" o, por caso, de una parcela de tierra. Así es como efectivamente se obtiene tal precio. Pero la operación completamente equivocada y vacía de toda teoría consiste en invertir el razonamiento y suponer que lo que está dado es el precio del "activo" y que debe considerarse su rendimiento (el alquiler) como equivalente al interés de ese activo. De aquí podría deducirse, además, (aunque entiendo que vos no lo hacés) que las retenciones son confiscatorias pues dado el precio anterior, toda intromisión en los ingresos lo modifica.
Hay muy pocos teóricos en la historia de la economía (me guardo los nombres para la discusión extensa a la que te invito) que hayan llevado a la práctica esta inversión que consiste en "deducir" la cuantía de la renta de la tierra a partir de su precio y la tasa de interés, convirtiendo así, indebidamente, a la tierra en capital y a la renta en interés. Porque la mayoría comprendió que es exactamente al revés: el precio de la tierra se obtiene a partir de ese ingreso (renta, alquiler). De hecho, prácticamente, todas las escuelas de pensamiento consideraron que hay tres "factores" distintos de la producción (tomo el término "factor" para no abrir otra discusión innecesaria): trabajo, capital y tierra. Bienvenido al capitalismo.
Los ejemplos desagradables sirven para mostrar que la propiedad sobre toda corriente de ingresos puede tomarse como un activo, más allá de la naturaleza y causa de esos ingresos. Pero de lo que se trata no es de naturalizar ese ingreso y, una vez naturalizado, de quejarse porque su dueño puede ser perjudicado cuando se modifican los ingresos. De ese modo nunca podría, por caso, disolverse un monopolio artificial porque alguien pagó "ex –ante" por ese negocio (un activo) y ahora le corresponden sus sacrosantos rendimientos. Ni siquiera podría discutirse un problema así desde la perspectiva del interés de la sociedad, porque todo rendimiento capitalizado y convertido en un activo, según tu punto de vista, se convierte en intocable. Al mostrar que las retenciones son un impuesto sobre la renta de la tierra y no sobre la ganancia del empresario ni sobre el rendimiento de un activo, ni sobre el precio de la tierra como activo (aunque todo esto se vea afectado), la discusión se traslada: ahora pasa a importar cuál es la fuente de ese ingreso que se grava, a quién va a parar y qué ocurre si se emplea para otros usos.
Entonces, la pregunta teórica no es si, una vez que existe la renta, puede tomarse a la tierra como si fuera un activo (capital) que arroja interés, lo que es completamente obvio y no científico, sino que los interrogantes son los siguientes: ¿Cuáles son las leyes que gobiernan las variaciones en la magnitud de la renta de la tierra (el alquiler)? ¿Cuál es el origen de la renta? ¿Es una porción de la ganancia, del salario o de ambos? ¿El precio del producto –no de la tierra- determina la renta o, a la inversa, la renta determina el precio del producto? ¿Quién paga la renta en última instancia? ¿Quién produce esa parte de la riqueza, el hombre, los instrumentos o la naturaleza? No me parecen interrogantes sencillos; todos han resultado un verdadero quebradero de cabeza. El problema teórico a explicar es el alquiler (renta), no el precio de la tierra, que es simplemente la renta "capitalizada".
Para que se entienda mejor, llevando ahora los ejemplos al campo (al agro, digo), la pregunta que se hizo la teoría económica es la siguiente: supongamos que una parcela de tierra que se encuentra en la zona "núcleo" (Parcela I) se alquila por 50.000 dólares anuales, y otra en la zona marginal, por 5.000. Supongamos también, para simplificar, que los productores que las emplean obtienen la misma ganancia. ¿Por qué en una se paga más y en otra menos alquiler? Lo que contesta la teoría clásica y algunas versiones de la neoclásica (la influyente tradición marshalliana, incluso en la insulsa versión de manual de texto que la considera un "factor fijo", ver Varian (1994) Economía intermedia, Antoni Bosch, p.402) es que esta diferencia se debe a las condiciones climáticas y de fertilidad del suelo más favorables de la Parcela I. No es parte de la ganancia ni se determina por las mismas leyes. Es renta. El tema es que para producir en la Parcela I hay que incurrir en menores costos (sumando una ganancia). Esa diferencia entre un precio de venta que es igual para todos y el costo menor en las parcelas más fértiles se llama renta diferencial. Y esa diferencia no se la queda el productor sino que tiende a convertirse en un alquiler para el propietario. Va a parar al dueño de la Parcela I, porque los distintos productores van a competir entre sí por la mejor tierra de manera que el ingreso adicional escapa de sus manos y terminan pagando como alquiler máximo ese excedente sobre los costos.
Sí, Lucas, hay algo llamado renta de la tierra y no es el rendimiento de un activo, lo que convertiría a la tierra ¡en capital! Porque así, además, el alquiler sería siempre igual a la tasa de interés, cosa que es obvia si, incorrectamente, tautológicamente, se obtiene el precio de la tierra utilizando una magnitud dada de renta, utilizando la tasa de interés. Para terminar. Por lo mismo, el salario (aunque parezca serlo) tampoco es un "interés" o "rendimiento" sobre el "capital humano", conclusión a la que se llega extendiendo el mismo razonamiento. En el fondo, pienso que estas cosas debés comprenderlas, al menos para tus análisis, aunque no las tengas muy elaboradas, porque si no, no podrías decir absolutamente nada relevante de la macro y discutir si los salarios son bajos o altos, o si en base a salarios bajos se puede crecer exportando (el proyecto maquila para la Argentina). Una vez que se comprende que la renta del suelo es un ingreso que está determinado por ciertas leyes distintas a las que rigen el salario y la tasa de interés, según creo, se puede comprender mejor lo que ocurrió y ocurre en Argentina (ver el material producido por www.CENDA.org.ar).
Dejo también para el debate que te propongo –a propósito de varios comentarios de los lectores de tu blog- la discusión acerca de lo que se enseña y cómo se enseña en la Universidad Pública. Debate que, según mi experiencia, no es fácil de entablar con los economistas educados en las universidades privadas que se han formado mayormente con los manuales neoclásicos de moda (hay que ver qué año, cosecha y versión, porque estas modas son un activo muy volátil) y disponen de una escasa o nula lectura de los autores originales, aun de esa misma corriente, desde luego mucho más importantes e interesantes que los libros de texto. Y más útiles para fomentar un pensamiento independiente. En la Universidad Pública hay todavía –y debería existir aun más- pluralismo teórico.