29.4.08

Lástima

Estaba mirando los datos de inversión (a precios del 93) para el 2007. El 4 trimestre arroja unos valores realmente alentadores:

  • La tasa de inversión alcanzó en 2007 el 22,7%. La inversión se comió más de un punto del producto respecto a 2006, y se ubica en el valor máximo de las series que tengo a mano (desde pricipios de los noventa).
  • La tasa de inversión en el último trimestre de 2007 se ubicó en el 24,7%, acelerandose respecto del trimestre anterior. Pasó de crecer al 13% interanual a crecer al 17%.
  • A todo esto, en el cuarto trimestre la inversión en equipo durable de producción aumentó un 30% respecto al año anterior, mejorando la composición de la inversión.

Esto, de la mano de la excelente performance del sector externo de la economía, permitirían fantasear con un crecimiento rápido por varios años más. Haciendo la hipótesis de que la economía crece al 7% hasta 2010, y que la expansión de la tasa de inversión sigue al 17%, para el bicentenario llegaríamos con una tasa de inversión del 30%. Si el Estado ganara protagonismo, e incrementara la inversión pública, podríamos alcanzar antes esas cifras. Se imaginan 10 años más de crecimiento rápido? Porque con tasas de inversión de ese orden, el crecimiento del pbi potencial sin dudas estaría por sobre el 5%. Otro país. Es una verdadera lástima, o más bien una tragedia, que por un desmanejo ridículo de la inflación las virtudes del modelo, y su viabilidad misma, sean puestas en cuestión. Esperemos que el gobierno reaccione a tiempo, blanquee la situación del indec, recupere la inciativa, y lance algún tipo de política anti-inflacionaria. Creo que lo que tienen por ganar es infinitamente más de lo que tienen por perder. A este ritmo, el 2011 se despiden del poder. Si arreglan las cosas, por lo bien que vienen el resto de las variables, se quedan hasta el 2050.

PD: Me acaban de acercar los datos de la consultora de Ferreres y según sus estimaciones el crecimiento de la inversión en el primer trimestre de 2008 rondaría el 20%, situando a la tasa por sobre el 23%. La inversión en equipo durable habría crecido al 36%, y la construcción seguiría creciendo al 10%. Mejor composición aún.

Alimentos

El índice de precios de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que mide el coste en el mercado de cereales, lácteos, carne, azúcar y aceites, fue un 57% más elevado en marzo de 2008 que hace un año.

Hace rato que venimos insistiendo: la mayor parte de la aceleración inflacionaria 2007-2008 es por un incremento del precio de los alimentos. Sube el precio mundial y en Argentina se suman factores estacionales [como en su momento fue lo del tomate, luego el desabastecimiento provocado por el lockout]. Impactó no sólo en Argentina, sino que la inflación se incrementó en todo el mundo. 57% fue la variación interanual del precio de los alimentos que mide la FAO. Pero claro, acá nadie dice que la inflación se acelera por estos temas, es tan sólo que el big mac está barato [ppp] o un generalizado exceso de demanda.

Imagen

En algún momento me empezó a llegar al mail el Newsletter FINES, que no tengo ni idea quien hace ni por qué me lo manda.
Viene haciendo encuestas con la evaluación de la situación del país.
Es impresionante la percepción de deterioro del país en lo que va del año o, podría decir otro, en lo que va del gobierno de Cristina. Se duplicó la gente que piensa que la situación es negativa, mientras va en picada la imagen positiva.



Logrará un shock de expectativas el supuesto acuerdo social del bicentenario? Bien jodido está el kirchnerismo si no logra retomar un poco la iniciativa política.

28.4.08

La industria que supimos conseguir

Por Jorge Schvarzer *

Evolución impresionante

A partir del colapso de la convertibilidad, la industria recuperó un brío que ya pocos le asignaban. Su rápido crecimiento permitió que alcanzara niveles nunca registrados: hoy, su valor agregado se ubica más de 30 por ciento encima de los mejores niveles de la década de 1990 (que no eran nada especial pero sirven como comparación) y, por lo tanto, de cualquier otro período anterior. En esa marcha, ella fue uno de los mayores aportantes al avance del Producto y, en el proceso, absorbió una masa de mano de obra que le permitió contribuir, como pocos, a reducir el flagelo del hambre y la desocupación. Además, buena parte de esos trabajadores reciben salarios razonables en estas épocas por tratarse de personal calificado.

No sólo eso. La industria encaró una exitosa salida al exterior y ya ofrece uno de los mayores aportes de divisas al país. Los 9000 millones de dólares de incremento de las exportaciones de MOI (manufacturas de origen industrial), comparado con 2002 o con 1997, explican casi todo el superávit de la balanza comercial argentina. Aunque pocos lo digan, su evolución resulta mucho más impresionante que la de la soja, que presenta una ventaja de precios mayor que la de magnitudes, y porque genera, además, empleos y eslabonamientos productivos internos decisivos para el progreso nacional. Cuanto más avancen esas exportaciones, menos dependerá el país de un monocultivo y más de una variedad de actividades sofisticadas. Esas ventas al exterior señalan que la industria local es competitiva en los mercados del mundo en precio y calidad y sugieren que ha superado la etapa de dedicación exclusiva al mercado interno (de la que todavía siguen hablando los profetas del fracaso).

Estos éxitos contrastan con el acoso que sufrió la industria durante décadas. Desde 1976 hasta 2001, con excepción del interregno alfonsinista, fue perseguida por las estrategias llamadas “aperturistas” así como por la supuesta ortodoxia de los monetaristas que querían y todavía quieren destruirla. El prolongado atraso del tipo de cambio (1978-1981 y 1990–2001), la liquidación de casi toda protección arancelaria, el cierre de las fuentes de crédito a largo plazo (entre las que se destaca el cierre inédito del Banade), el desmantelamiento de los mecanismos de promoción le infligieron heridas cuyas cicatrices todavía hoy se perciben.

Ramas enteras de actividad desaparecieron –la electrónica y muchos fabricantes de bienes de capital– y otras se achicaron hasta hacerse irreconocibles –textiles y calzado–, mientras que se desarticulaba el tejido industrial y se rompían los eslabonamientos virtuosos entre sus partes. Sólo en la década de 1990 desapareció, según censos, el 30 por ciento de los establecimientos fabriles y una proporción semejante de empresarios, técnicos y obreros. Esa pérdida de equipos y conocimientos es irreparable en el corto plazo. La ruptura de la voluntad de invertir de numerosos empresarios pymes se explica por esa historia terrible que casi no tiene antecedentes en el mundo.

Ningún paciente critica a su médico porque una semana después de tener un infarto no puede correr por Palermo. Al contrario, le agradece haber salvado la vida. La industria argentina atravesó una crisis semejante a un infarto y hoy muestra que parte de ella sigue viva y activa. No se le puede criticar que todavía no haya encarado un cambio estructural –como se dice en la jerga– sino mostrar que ahora ese camino es posible y deseable para el país. Una tarea formidable que se debe emprender con todo el apoyo posible para derrotar el discurso del país “chico” de quienes creen que la Argentina puede crecer basada en el agro. La Argentina sólo podrá ser un país desarrollado si se afirma en una estructura productiva basada en una industria moderna y eficiente acompañada, por supuesto, de la oferta agraria que no se puede ni debe desaprovecharse, aunque sin ponerla en el trono que pretenden sus corifeos.

Esa tarea requiere el firme apoyo de la opinión pública. Requiere, también, una política oficial que oriente a la industria, y a todas las actividades productivas del país, hacia el desarrollo mientras forja las herramientas necesarias para consolidarla. La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología y la recreación de un banco de desarrollo son pasos para ello pero faltan más, muchos más, para lograrlos. Reclamemos que se asuman.

* Director del Cespa-UBA.

25.4.08

K

Antes decíamos que el gobierno venía haciendo un buen manejo de la macroeconomía, pero fallaba a la hora de avanzar en las políticas productivas y redistributivas. Decime una cosa, ¿qué le queda al kirchnerismo si profundiza su desmanejo macro?
Festejábamos la creación de empleo, la mejora en la distribución del ingreso, la caída de la pobreza. Si ya el salario real no sube, no sabemos qué pasa con el empleo por que no se mide, la distribución del ingreso no se mide pero con una economía creciendo al 8% y salario real estancado debería empeorar, si la pobreza no se mide pero seguramente empeora... qué le queda al kirchnerismo?
Si los éxitos económicos eran el sostén de una construcción política, pero el modelo se deshace, qué queda del kirchnerismo?

La profundización de este método de enfrentar a la inflación tan sólo asegura que más temprano que tarde llamarán a un ortodoxo para hacer un violento ajuste recesivo. Y la inflación la van a parar generando una crisis y suficiente desempleo para que caiga el salario real. La única forma que la derecha conoce para parar la inflación. Lo hizo durante décadas con la restricción monetaria, lo hizo más adelante [con crecimiento inicial, pero con desempleo y salario real cayendo] con la apreciación del tipo de cambio.
Se podía intentar otra cosa. Por lo menos intentarlo.
Que por ahí hay un optimista que dice que lo va a hacer Fernandez? Poco probable, pero esperemos tenga razón.

Hasta las manos

Cambió el ministro. Terminada la pizza, tan sólo quedaba cerveza, hubo que subir el volumen. Renunció Lousteau. Carlos Fernandez es el nuevo ministro. "Otro Fernandez?" "¿Y quién lo conoce?".

La primera impresión es jodida. Muy jodida. Esperemos nos equivoquemos. La acabo de escuchar a Carrió y, lamento decirlo, creo que tiene razón. Vamos hacia una profundización de los errores del kirchnerismo de estos últimos tiempos. Cuando cambiaba el presidente teníamos esperanzas de que venga con un arreglo del indec, con una política antiinflacionaria, un verdadero pacto social, algo aunque sea. Si, en 4 meses ni noticias. Ahora teníamos [menos] esperanzas de que el recambio del ministro venga con arreglo del indec, política antiinflacionaria. Aprovechar el shock de expectativas para virar el rumbo. Nada. La impresión es que volvimos a perder. No yo, no vos que tenés banda ancha y leés blogs. En todo caso perderá esa flamante "clase media recuperada" que volverá a ser "nuevos pobres". Ese es el riesgo. Ahí se va a pagar. En el núcleo duro que no se ablandará y en los que se le puedan sumar. El riesgo es que la apreciación te pare el crecimiento del empleo, que la distribución del ingreso empeore, que la restricción externa se convierta en una realidad. No es el único riesgo. También que se crean que pueden devaluar cuanto quieran y echen combustible a la inflación y terminemos en treinta o más este año. Los dos lados pintan mal.

Perdón, estoy desmoralizado. La situación ya es lo suficientemente violenta como para que no haya margen para más errores. No hay más margen para hacer la plancha con la inflación. No se arregla tan sólo cerrando la exportación de algún producto. No funcionó hasta ahora, no funcionará. Es esta otra oportunidad desperdiciada?

Nestor en su campaña en el 2003 decía que él iba a ser el ministro de economía. Desde el 2006 por lo menos fue él ministro. Tuvo algo de suerte, algo de mala suerte. En sus manos se empezó a pudrir todo. A 4 meses del segundo mandato todo estaba ya bastante enrarecido. Con el ministro nuevo parece reafirmar que él seguirá siendo el que maneja la economía. Esperemos que no. Era hora de cambiar la estrategia. Era hora de volver a tener un ministro.

Hasta hace algo así como un año uno podía decir que "ahora que hay cierta estabilidad macroeconómica, se pueden empezar a pensar políticas de mediano y largo plazo". Entonces, uno, que gusta de la política industrial y los debates de desarrollo, estaba contento. El debate puede avanzar. Ya no hablemos tan sólo de la tasa de interés, inflación, tipo de cambio. Pero bueno, ya está, ya nadie se anima a decir esa frase. Se perdió. Se retrocedió. Para volver a tener cierta estabilidad hay que pensar en serio un plan para bajar la inflación.

Me voy a dormir preocupado. Espero mañana el panorama cambie. Que surja algún dato alentador. Y que en dos meses estemos escribiendo sobre cuan grande fue nuestro error al subestimar al flamante ministro. Ojalá. Recemos.

24.4.08

Rodrik

Muy bueno lo de Rodrik criticando a The Economist, al igual que hicimos nosotros en Artepolítica. También rescatable como queda al descubierto que cuando viene un economista "prestigioso" como Phelps y critica a la Argentina sale en tapa de todos los diarios y toda la derecha aplaude, y cuando viene uno, aún mainstream, pero que defiende el modelo actual, no se gana demasiadas palmas y la derecha le busca los peros.

El gráfico de Rodrik que les pego a continuación no tiene desperdicio. Tasa de ahorro e inversión de Argentina y Brasil. El país verdeamarelo tiene ambas en 18%, mientras Argentina tiene una tasa de 23 y pico [en realidad es 24 y pico, no se porque lo tiene así] y un ahorro que supera el 26% del producto. La tasa de inversión brasilera viene cayendo mientras la de Argentina no para de subir.

Viste Rollo? Cuando hablás de la apreciación brasilera como el modelo a seguir, te acordás también del efecto sobre la inversión?
En 1993-98 la tasa de inversión promedio era menor al 20%. Pero nadie decía que faltaba inversión. En Brasil es de 18%, pero claro, ellos son el modelo a seguir. Argentina tiene 24, peeeerooo. No estamos abusándonos un poco de los peros?
Es impresionante como Rodrik lo ve, hasta algunos mainstreams lo ven, pero no aparece por los diarios ni tampoco por los blogs.
Si, como dice acá la derecha, la tasa de inversión de 24% no alcanza ni para crecer al 4%... Brasil no va a crecer ni al 1% con 18%, no????

23.4.08

Crítica

Nueva baja en la redacción de Crítica. A menos de dos meses de salir al mercado, el diario Crítica sufrió varias bajas en su staff. Eduardo Blaustein dejó su cargo de secretario de redacción y hoy edita las páginas centrales del matutino. Martín Caparrós abandonó la subdirección para pasar a ser columnista. Y Gustavo Veiga era editor de Deportes y hace unos días retornó a Página/12. Ahora hay que sumar la salida de Alejandro “Piqui” Caravario, a quien le pidieron que se haga cargo de Deportes (era editor de la revista C), no aceptó y se desvinculó del matutino.

Anda bien el nuevo diario igual...

INFLACIÓN, CONFLICTO AGRARIO Y LA SUERTE DEL MODELO

Les dejo un texto de Amico sobre el modelo “timba financiera-soja-shopping” que puede venir. Es muy bueno. Yo le agregaría al final que también puede venir si el gobierno sigue fracasando en controlar la inflación.

Sobre la tradición pendular argentina


INFLACIÓN, CONFLICTO AGRARIO Y LA SUERTE DEL MODELO
Por Fabián Amico

Aunque supuestamente existe una “tregua” en el conflicto con el agro, el precio de la carne sigue en alza y, en general, los alimentos se tornan cada vez más caros, deteriorando los ingresos reales de los trabajadores y llevando a más gente cerca de los límites de la línea de pobreza. Dada la escasez del stock ganadero, el gobierno opta por cerrar las exportaciones. En respuesta, los ganaderos envían menos vacunos a Liniers. Resultado: los precios no bajan, sino que suben. El gobierno amenaza con aplicar la Ley de Abastecimiento, que autoriza al Estado a disponer de la totalidad de animales que ingresen en el Mercado de Hacienda -aun sin pagar por ellos-, así como también a retirar vacunos de los campos e intervenir establecimientos productores de alimentos para abastecer a la población. Obviamente, hay que tener con qué aplicarla: no solo voluntad, sino también una masa crítica de poder mínimo que lo permita. ¿Hay (voluntad y poder)? Habrá que ver, más aún con la posibilidad de otro lockout en el futuro inmediato
En todo caso algo es claro: lo que quieren las entidades del agro –todas sin excepción- es que los precios de los bienes del sector aumenten “lo que tengan que aumentar”, sea en leche, trigo o carnes, y que se deje sin efecto el aumento en las retenciones a la soja. ¿Y la sensibilidad? “Pobres siempre hubo y siempre habrá –le confesó hace un tiempo un representante del sector a quien esto escribe-. Y los pobres no le interesan a nadie”. Siendo un episodio coyuntural, sin embargo, el conflicto con el agro dio pie a una amenazadora movilización de fuerzas de derecha, incluyendo la proliferación y reforzamiento de discursos ortodoxos (con un pretendido sesgo “serio” y académico); en fin, todo un arsenal político e ideológico dirigido a “poner las cosas en su lugar” tras una etapa de cinco años que, si bien no condujo al “estatismo” peronista de los cincuenta, si constituyó a los ojos del establishment un verdadero extravío “populista”.
La bandera de la anulación de las retenciones es la carnada para arrastrar al sector agropecuario completo hacia una convergencia con los grupos financieros concentrados (que en última instancia son dominantes también en la escena sojera) y con el “partido unificado de los medios de comunicación”, apuntando a quebrar el modelo “artificial”, “populista”, “discrecional” y “promotor de desequilibrios permanentes” instalado tras la crisis de 2001. Parece así marcharse hacia la repetición de un ciclo (económico-político) ya usual en la historia nacional, denominado por el economista Marcelo Diamand como el “péndulo” argentino. Este ciclo suponía una alternancia de regímenes de política económica de signo opuesto que no lograban estabilizarce al no superar las dos restricciones primordiales que pesaban sobre el crecimiento nacional: la restricción social (o la escasa inclusión de los regímenes “ortodoxos”) , y la restricción externa o limitante de divisas, que proporciona el “combustible” estratégico para la expansión continuada del PBI (y que se hallaba ausente en los regímenes “populistas”).
Tradicionalmente, el peronismo –aunque también otros partidos- encarnó esa política “nacional y popular”, proindustrialista e intervencionista, de estímulo a la demanda y con inclusión social, pero corroída por su desprecio hacia la restricción “dominante” del balance de pagos. Al entrar en crisis (el caso paradigmático es el quiebre de 1975), el régimen cedía el paso a otro de signo opuesto, ortodoxo, liberal y conservador, que “restauraba” (o lo intentaba) la situación previa al “extravío populista” mediante la recesión como herramienta “disciplinadora” del conflicto distributivo, para “hacer entender” a los trabajadores que sus pretensiones eran “demasiado ambiciosas”, aunque muchas veces usó otras herramientas menos “impersonales” y más sangrientas.
La receta ortodoxa “ponía las cosas en orden” (en suma, el orden neoliberal), pero no tenía poder de inclusión social. El péndulo suponía un pasaje de un régimen a otro, en un proceso que signó buena parte de la última mitad del siglo XX y que hoy continúa, aunque bajo formas modificadas. La experiencia alfonsinista, por caso, ya sin ningún resabio “populista” que le pudiera ser enrostrado, pretendió dar cierta respuesta a esa demanda de inclusión social (basicamente de los trabajadores y, con estos, del conjunto social no empresario). Y el intento fracasó ruidosamente con la explosión inflacionaria de 1989.
En 2002, gracias al default y la crisis (que “liberó” la política económica de la necesidad de “hacer buena letra” con los acreedores para refinanciar pagos), se abrió paso un proceso de expansión sin precedentes que se basó en los pilares del dólar alto, la expansión acelerada de la demanda y el fuerte aumento del empleo, aunque combinado con un mucho más lento impacto redistributivo (en suma, un capitalismo “normal”, si es que algo así existe). En este marco, aprovechando el desgaste originado por las severas limitaciones y omisiones del propio gobierno, la pelea a sangre y fuego del sector agropecuario por anular las mayores retenciones sojeras empalma con un conjunto de fuerzas que apuntan a “restaurar” los “desvíos” que este modelo acumuló en cinco años.
En tal contexto, aparecen voces que destacan –incluso con un tinte pretendidamente progre- que hubo una formidable transformación en la realidad de las actividades primarias (agropecuarias). Se podría –dicen- superar el “péndulo” volcándose hacia un esquema primario-exportadorprofinanciero. Hoy la fuerte demanda internacional de materias primas, su elevado nivel de precios y los sostenidos incrementos de la productividad local conforman una situación en la cual las divisas no escasean sino que sobran. Por eso, argumentan, hay una presión “natural” hacia la revaluación del peso (un movimiento hacia el “equilibrio”). ¿Por qué no basarse en la soja y en el campo? ¿Por qué no erigir un modelo a la australiana, basado en el retraso cambiario y en las actividades primarias (soja) aprovechando la fase de reversión del ciclo? ¿Por qué –alegan- no sería posible agregar a dicho modelo un “complemento” con alguna industria vinculada (análoga a las industrias “naturales” de Pinedo, ¿se acuerdan?) y algunos servicios (comerciales y financieros) para tornarlo más “inclusivo” y, por ende, dotarlo de cierta posibilidad de “persistencia”?
Un esquema tal se asentaría en un dólar muy bajo, que facilite un régimen macroeconómico proingreso de capitales y pro-endeudamiento, con alguna dosis de “inclusión” social en los servicios anexos: una convertibilidad sin Menem. Un ejemplo es el que presentan Lucas Llach y Pablo Gerchunoff: un país con poca industria y alto desempleo, pero, eso sí, “al lado de un campo argentino repleto de soja podría instalarse un schopping”. En ese modelo, como ya pasó en los noventa –cuando desaparecieron más de 80 mil pequeños productores - ya no habrá rentabilidad extraordinaria para el agro –por el retraso cambiario que lleva implícito- y habrá aún menos espacio para las producciones que no sean soja (como carne y leche). Por eso, y más allá del juicio que merezca el gobierno actual, ese modelo posible que algunos economistas -como Eduardo Curiallaman el modelo de “timba financiera-soja-shopping”, es el que se ha montado sobre la guerra del campo contra las retenciones y es el futuro que aguarda seguramente a Argentina si esta “convergencia” triunfa.

21.4.08

Nota mental sobre juicios, prejuicios y poder económico

La política económica argentina del siglo veintiuno (siglo que empieza en 2002) se afirma sobre una coyuntura político-económica particular. Más de una vez sostuve que el período que por esos años empezaba [y terminó en 2005-2006??] parecía preparado especialmente para un peronista con ambiciones de quedar en la historia. Salarios bien deprimidos y tasa de ganancia extraordinaria, un nivel de utilización de la capacidad productiva bien bajo, ajustes fiscal y externos ya realizados. Todo listo para que venga un peronista, suba salarios, jubilaciones, baje la pobreza, todo consistente con incrementos de la producción industrial. “Distribución de la riqueza y reindustrialización” listo esperando a quien sepa interpretar el momento histórico.

Perdón, pero no era sobre eso que tenía ganas de charlar, sino sobre las relaciones de poder en las que se impuso este modelo.

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17.4.08

Banca pública

Hace unos meses pusieron a Marcó del Pont en el Nación, desde donde anunciaba créditos por 5.000 millones de pesos a las pymes.
Ahora asume Peirano en el BICE. Dice estar buscando 700 millones de dólares.

Si esos números se confirman, se hacen realidad, entre los dos manejarían casi 2.300 millones de dólares. Ese monto representa el 3,6% de la inversión total del país en el 2007 y el 9,6% de la inversión en equipo durable de producción [es decir, excluyendo a la construcción].

En los primeros años tras la desaparición de la añorada Convertibilidad, el crecimiento de la producción estuvo basado en una mayor utilización del stock de capital existente. Había capacidad ociosa, para qué invertir, con demanda interna y externa en expansión sube la producción. Ya desde el 2006 el crecimiento se basa en nuevas inversiones. Contrariamente a lo que andan diciendo algunos extraños progresistas, la inversión alcanzó niveles muy altos y permitió que la economía siga creciendo a este ritmo. Cómo se financió esa inversión? Con los famosos "recursos propios". Con menos eufemismos, un empresario te reconocería en off que a la licuación de pasivos [pesificación de deudas] se le sumó una tasa de ganancia nunca vista en los años 2002-2003 y permitió guardar unos [cuantos] dólares bajo el colchón. De allí [y de lo acumulado en las cuentas suizas durante tanto menemato] salió la guita para financiar estos años de inversiones. Gran parte de los que lo necesitaron contaban con posibilidades de invertir.

El tema es que una vez agotados estos recursos, la inversión depende de la expansión del crédito. Es de más conocido el sesgo de la banca comercial argentina a prestar para consumo y, con suerte, a grandes empresas. De todas maneras, las grandes cuentan con recursos financieros o incluso con préstamos que pueden conseguir en el exterior. La inexistencia de recursos para que las pymes inviertan te asegura que la inversión se concentre en las ramas tradicionales y la lleven a cabo las grandes empresas. Es decir, te genera un path dependance. Tu sendero de desarrollo queda determinado por la estructura productiva pasada.

Si querés entrar en nuevos sectores, permitir el desarrollo de empresas dinámicas, renovar el empresariado nacional, necesitás una banca pública fuerte otorgando créditos que respondan a un plan de desarrollo de la industria.
Ahhh, sí, para eso necesitás un plan de desarrollo. Una política industrial. Y, vale la pena decirlo, en esta nota no se ven ni indicios de algo parecido a una política industrial.

16.4.08

Energético

Supongamos que estamos en un país que atraviesa una crisis energética. O que tiene un serio cuello de botella en el abastecimiento de energía. Supongamos que ayer mientras cenaba un rico guiso con unos amigos se cortó la luz.

Supongamos ahora que a las grandes empresas se les preguntó si en el 2007 tuvieron problemas en el abastecimiento de energía y el 93% dijo que sí. Supongamos que a estas mismas empresas se les preguntó si esto les generó incremento en los costos y un 48% dijo "mucho". Supongamos que se le preguntó si hubo caída en la producción y un 13% dijo "mucho" y otro 45% "moderado".

Supongamos ahora que el Observatorio Pyme pregunta a las Pymes sobre energía. Supongamos que les preguntó a las pymes industriales si tuvieron más de dos cortes de energía durante el 2007 y el 60% dijo que si. Supongamos que se calculó la cantidad de cortes de energía eléctrica promedios para estas mismas empresas y dio 12,4 [12 cortes en un año!!!!!!!!!].

Supongamos que mientras Brasil descubre un enorme yacimiento de petróleo gracias a su política de planificación energética, en Argentina la empresa estatal que se regaló a la madre patria sigue anunciando caída de reservas.

Pero no te preocupes. Por suerte los economistas siempre hacemos supuestos irreales y todo esto sólo pasa en la cabeza de los oligarcas que quieren voltear al gobierno nacional y popular.

14.4.08

Otro debate en el horizonte

La aceleración inflacionaria de 2007 y principios de 2008 emepzó a darle aire a un debate recurrente en la economía argentina: ¿qué hacer en un contexto de crecimiento con inflación? La controversia gira en torno a la siguiente dicotomía: desacelerar para bajar la inflación, resignando crecimiento, o convivir con la inflación y seguir estimulando la demanda para sostener las tasas chinas.

Los que argumentan a favor de la primera de las alternativas suelen respaldarse en la literatura estructuralista, y sostienen que las causas de la inflación no resultan de excesos de demanda generalizados, sino de determinadas rigideces características de las economías en desarrollo como la argentina. Desde esta perspectiva, la aceleración se podría explicar fundamentalmente por el cuello de botella en el sector ganadero y la inflación importada. Por consiguiente, la política más eficaz para conbatir la inflación pasaría por políticas sectoriales para estimular la oferta en los sectores con cuellos de botella, y aislar el precio interno de los alimentos del precio internacional mediante, por ejemplo, la implementación de retenciones móviles. La desaceleración, inducida por vía monetaria o fiscal, no solo sería inconducente en cuanto a ponerle un tope a la inflación, sino que además atentaría contra el crecimiento y tendía un sesgo redistributivo regresivo. Otro de los argumentos teóricos que respaldan esta postura es que el incremento de la demanda no genera inflación de bienes industriales en el largo plazo, porque a la larga el precio de las mercancías se ajsuta a su precio de producción. Si hay inflación es porque hay poco desempleo y eso genera un recrudecimiento de la puja distributiva, y entonces la opción sería entre generar desempleo adrede, o bancarse la inflación.

La otra postura se basa en la idea de que un plan anti inflacionario no puede articularse sino se desacelera un poco la expansión de la demanda agregada. Las causas de la inflación desde este punto de vista están asociadas a excesos de demanda globales, que se manifiestan -y en esto coinciden con la otra perspectiva- por el lado del mercado de trabajo; y por el otro por el lado de los flex (bienes no industriales más sensibles a los desequilibrios entre oferta y demanda). Con la demanda nominal creciendo al 25% o más, desde esta perspectiva es dificil coordinar expectativas en torno a una inflación más baja. Por eso sería necesario subir un poco la tasa de interés, como para que exista alguna alternativa de ahorro frente al consumo que permita desalentar la expansión de esta variable; y reducir la tasa de crecimiento del gasto público, que impacta directamente sobre la demanda agregada. La desaceleración de la demanda agregada tiraría menos del producto, que crecería más lento, generando menos empleo, presionando menos sobre los precios de los bienes flex y por lo tanto menos sobre la inflación.
En 2005, con el desempleo por sobre el 10%, y la inflación al 12%, no me cabían dudas de que la alternativa era la primera. Ahora, con la inflación por sobre el 20% y el desempleo en el orden del 7%, el resultado de la ecuación no me resulta tan claro. Si bien el crecimiento aumenta el empleo y mejora la distribución por ese lado, la inflación lima los salarios de los que están en peores condiciones de contratación (informales y estatales), operando sobre la distribución del ingreso en sentido opuesto. Además, con el desempleo al 7%, y cuasi pleno empleo en la población minimamente calificada, pareciera que para seguir bajando hace falta más que empuje macro, políticas micro o focalizadas que mejoren las posibilidades de incersión laboral de las capas más jodidas de la población (jóvenes en situación de pobreza o indigencia). En contradicción con esto, la expansión del gasto público (por ejemplo para financiar esos programas de empleo) es redistributiva, y comprimir la expansión del gasto para controlar la demanda es necesariamente regresivo. Finalmente, la inflación creciendo a la tasa actual socaba la competitividad cambiaria, atentando a la larga contra el nivel de empleo.
Otra cosa que me genera dudas es en qué medida la incertidumbre que genera el nivel del tipo de cambio real futuro (por la incertidumbre sobre la inflación futura) no contrarresta el estímulo que provoca la certidumbre sobre los flujos de demanda futuros. Los empresarios, a la hora de hunidr capital, ¿que ponderan más? Los datos sobre inversión del último trimestre de 2007 parecieran indicar que privilegian más la certidumbre sobre los flujos de demanda que el factor incertidumbre cambiaria, porque la tasa de inversión llegó a su máximo en décadas. Algunos más metidos en el tema me comentan que si bien esto es así, no hay inversiones nuevas de magnitud, sino pequeñas adaptaciones para ir acomodándose a la trayectoria de la demanda sin comprometer demasiado capital a largo plazo, lo que implica incrementos muy marginales en la productividad de la economía y por consiguiente en las posibilidades de desarrollo.
Resumiendo, me parece que dejó de ser conducente en el contexto actual descalificar por ortodoxas las sugerencias de "controlar la demanda". Cre que es momento de presentar argumentos, evidencia sobre distintas experiencias de políticas anti-inflacioarias, y discutir abiertamente. Lo que está en juego es la distribución del ingreso y la viablidad de un modelo que ha dado los mejores resultados de los que se tenga regiustro en términos macroeconómicos. Ambas cuestiones pareciera que ameritan un debate arduo y serio.
De lo que yo estoy seguro es de que políticas sectoriales (ganadera y lechera), retenciones móviles, y políticas de ingresos, son componentes irrenunciables de la política anti-inflacionaria. De lo que empecé a dudar es de la regresividad de las políticas de control de la demanda en contextos como estos. Para ayudar a despejar mis dudas ¿saben de experiencias de desaceleración de la inflación que se hayan llevado a cabo a partir del control de la demanda pero sin apreciar el tipo de cambio? ¿saben de experiencias de desaceleración de la inflación basadas sólo en políticas de ingresos? Cualquier sugerencia de literatura sobre estas cuestiones, será bienvenida.

11.4.08

Qué dificil...

...defender las retenciones móviles argumentando que son el mejor mecanismo para aislar los precios internos de los internacionales, y así evitar la aceleración inflacionaria, cuando para el gobierno la inflación no se aceleró ni durante 2007, ni luego del lock out.

Negociación

Nos enteramos por Enciclomedios que a TN lo pasan del canal 11 [justo entre los dos canales más vistos del país] al 6 en la grilla del cable. Todo por resolución del Comfer. Empezó la guerra? Pegar para negociar? Usted dirá.

'n Roll

Ayer fui a verla. Muy buena. Impresionante. Siempre un placer escucharlos, verlos en el escenario. Qué haríamos sin un poco de rock, no?


10.4.08

Desindustrialización

Un posteo rapidito. Les dejo una serie del índice de volumen físico [de cantidades] de la producción industrial.
Es un empalme de dos o tres series, con mil problemas metodológicos [no refleja la desarticulación productiva de un sector, si ahora se hace con más componente importado, por ejemplo], pero bastante bien refleja lo que pasó en la industria argentina en los últimos 37 años.
En 1974 la industria dejó de crecer. 30 años después, en 2004, el índice se mantiene en los mismo valores. Entre el alfonsinismo, el menemismo, el delaruismo, no suman más que estancamiento. Ahora hay un cambio de tendencia. Alguno podría decir que también lo había en los 90s, pero todo el incremento se fue al tacho con la crisis que la misma Convertibilidad construyó. Veremos si ahora realmente le dijimos adiós al estancamiento.

9.4.08

El tan ansiado impuesto a los autos de lujo.

Por Lorelei


El 31 de diciembre de 2007 el gobierno anunció, junto a la eliminación de la devolución del IVA para compras con tarjeta de crédito, la aplicación de una alícuota de 10% a los vehículos que valen más de $140.000 (sin IVA). Ambas medidas podemos considerarlas progresivas. La primera, por la sencilla razón de que es un sin sentido que el estado premie a los consumidores que utilizan tarjeta de crédito cuando, por un lado, el consumo viene creciendo a tasas muy elevadas y por otro, los que utilizan tarjetas de créditos no son los sectores más relegados de la sociedad. Respecto a la aplicación de un impuesto a los autos de super lujo, la medida afecta la importación de estos autos que malgastan las divisas que tanto cuestan conseguir y además lo deben pagar los que tienen mayor poder contributivo.

Yendo a nuestras estimaciones, en base a los datos de ACARA, el año pasado se patentaron en nuestro país 16.667 automóviles (faltan las motos y embarcaciones) de más de $140.000 (más IVA). Suponiendo que el presente año se repite este número, ya que 10% de impuesto a alguien que compra un autito de estos no lo va a desincentivar, el Estado recaudaría la nada despreciable suma de 122 millones de dólares. Ahora bien, lo curioso de la aplicación de este impuesto es que quedan eximidos los vehículos a gasoil, reduciéndose a 5.853 los vehículos alcanzados por el impuesto. El motivo de la exención lo ignoro, supongo que debe ser bueno como para perderse 2/3 de la recaudación potencial.

8.4.08

"Hemos demostrado que se puede desabastecer"

Si, tal cual dijo Buzzi: han logrado desabastecer. Lograron una escalada inflacionaria. El gráfico de Artemio muestra muy bien como venían comportandose los precios de la canasta básica y lo que pasó en las últimas cuatro semanas. El incremento de precios acumulado estaba en el 15% y ahora andan en el 45%.
Cuántos pobres más habrá por el lockout agropecuario? Si, como dice Artemio, por cada 5 puntos de aumento de la CBA se agregan 150 mil pobres, la protesta del agro hundió en la pobreza a alrededor de 900 mil personas.
Tenían todo su derecho a protestar [por más que no concuerde con sus motivos]. Pero hacía falta desabastecer el país? Tenían que derramar la leche en las rutas? Era necesario provocar una escalada de precios de la canasta básica, que finalmente se termina pagando con miles de argentinos peor alimentados? Por supuesto que los que lo pagan no son los caceroleros de Recoleta y Belgrano, esos podían ir tranquilos a la plaza a apoyar el lockout, los que se joden son los que están de Rivadavia para abajo [o pasando la Gral Paz].
Si el objetivo era desestabilizar la economía, sin duda pusieron su granito de arena [ya había unos cuantos acumulados igual]. Si los datos de Equis son correctos, en este último mes dimos un gran paso hacia un nivel de inflación aún mayor [vaya uno a saber, pero si en 2007 no llegó al 20, con esto así lo debemos pasar con creces, quizás el 30, quien te dice].
Aplaudan, que el lockout fue un éxito.

Realpolitik

La blandió. Y cargó contra todos.

Cortesía de Literalmentenada.

7.4.08

Sin supuestos

En base a lo que escribió Elemaco intentando criticar a Kicillof, se armó un interesante debate sobre si realmente su nota tiene detrás esa interminable lista de supuestos.
Mucho más capacitado que quien les escribe, Gualra escribió un pequeño documento aportando a la controversia sobre la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia.
Les dejo el link.

5.4.08

La burguesía realmente existente

Recomiendo leer esta nota que sacó Ieco. El suplemento tiene algunas cosas mejores y algunas peores, pero me parece que esta veta que exploran en esta nota puede ser más que interesante.

La nota analiza a la familia Bemberg, ex dueña de Quilmes, que tiene varias ramificaciones y anda ahora haciendo negocios con la guita que cobró cuando vendió esa empresa a los brasileros. Muy interesante ver como se traslucen rasgos de alta sociedad [el conde de Montalembert!], como la familia en su seno muestra rasgos diferenciados en cuanto al comportamiento empresarial mostrado por las inversiones que realizan con la guita de Quilmes [desde comprar una cadena de restaurantes, pasando por coleccionar obras de arte a ser el jugador más importante de energía o invertir fuerte en pollos], como el kirchnerismo con una mano golpea algunos negocios [carne y lácteos, por ej] pero con la otra habilita algunos para la "burgesía nacional" [como la energía, que estaba en manos extranjeras antes y ahora no tanto]. Mucho para pensar y analizar. Esperemos saquen más de estas notas.

Con ustedes.... los Bemberg!

Después de embolsar más de US$ 2.000 millones por la venta de Quilmes a la belgo-brasileña InBev, la familia Bemberg –que había fundado la cervecería en 1890– dejó de actuar como un clan monolítico que compartía los mismos intereses. Antes, el control de Quilmes los mantenía juntos, aunque los distintos herederos tuvieran emprendimientos particulares.

Ahora, la dinastía Bemberg, iniciada por Otto Peter, está dividida en cuatro ramas.

Los descendientes están invirtiendo en distintos sectores: desde energía hasta minería, pasando por la producción citrícola, megadesarrollos inmobiliarios, multitiendas (que venden desde ropa hasta electrodomésticos), tintorerías y bodegas, entre otros rubros. Y no lo están haciendo sólo en el país, sino también en Chile, España, Reino Unido, Estados Unidos, India y México.

De los otros cuatro devienen las actuales ramas que llevan el destino de la familia. Ellos son:


- Los Miguens Bemberg: María Luisa Bemberg, hija de Otto Eduardo y famosa cineasta, se casó con Carlos María Miguens.

De ese matrimonio, nacieron Carlos José Miguens Bemberg –que llevaba las riendas de Quilmes hasta que salieron del negocio–, Diego, Cristina y María Luisa (o "Luisita"). Aunque tienen un perfil bajísimo, la notoriedad alcanzada por María Luisa convierte a estos herederos en los Bemberg más "famosos".


- Los Sainz de Vicuña: María Inés, hija de Federico Otto, se casó con Eduardo Sainz de Vicuña. Los hijos de ese matrimonio son Alvaro, Federico, Ana y Beatriz. Junto a algunos primos que están casados con las hijas de María Rosa (hermana de María Inés), conforman la rama cuya mayor actividad tiene lugar en Chile y España.


- Los Montalembert: el conde Carlos de Montalembert se unió a María Francisca Bemberg, hija de Luis Emilio. El legado recae en Jacques Louis de Montalembert. Este representante de la rama de Luis Emilio llegó a ser presidente de Quilmes y fue decisivo a la hora de traspasar la firma, determinación resistida por los Miguens Bemberg.


- Los De Ganay: María Rosa Bemberg también encontró el amor en la aristocracia europea y se casó con el marqués Hubert De Ganay. De sus cinco hijos, se destacó André, que extendió su apellido con dos varones: Serge y Jean, nombres recurrentes en todos los directorios de Quilmes.


A fines de 2006, Miguens Bemberg demostró su voluntad de apostar fuerte al negocio eléctrico. Junto con Merrill Lynch, formó Sadesa y adquirió las usinas de la francesa Total en el país, Central Puerto y Piedra del Águila, por las que pagó US$ 180 millones y deuda. Con la bendición del ministro Julio De Vido, también compró las generadoras Ensenada y Mendoza, que pertenecían a la estadounidense CMS Energy.

Guillermo Reca, que se encargó de la operación, necesitaba acordar con Dolphin, la firma de Marcelo Mindlin, que tenía una opción para igualar la oferta de Miguens en Piedra del Águila.

No la ejerció pero, a cambio, le compró la generadora Loma La Lata a Total. Lo que sí nació fue una relación entre Miguens Bemberg y Mindlin. Se los mencionó como candidatos para una apuesta conjunta por los activos locales de Esso.

En Sadesa también participa la familia Caputo, del rubro de la construcción, y Eduardo Escasany, ex número uno del Banco Galicia.

La firma busca US$ 550 millones para invertir en la central Chihuidos (Neuquén) y un parque de energía eólica en esa provincia y Chubut. Uno de los Sainz de Vicuña también es inversor.

"Carlitos", para quienes lo frecuentan, es dueño de la citrícola San Miguel, posee 12.000 hectáreas en Río Negro y explotaciones de arroz en Corrientes.

También quiere subirse al boom minero a través de Patagonia Gold. Allí posee, como mínimo, un 20% de las acciones. Es director de la firma, junto con su sobrino Gonzalo Tanoira (del matrimonio de su hermana Luisa con el polista Gonzalo Tanoira). Y tiene socios del porte de Barrick Gold y los bancos Merrill Lynch y Chase.

Carlos y sus hermanos destinaron US$ 100 millones para levantar Pampas Pueblo de Hudson. Sobre las tierras que pertenecían a la vieja maltería ubicada en el sur del conurbano bonaerense, erigieron un barrio privado, con torres, marina y centro comercial.

También forma parte del club de los millonarios (Arturo Acevedo –de Acindar–, los Grobocopatel, Luis Otero Monsegur) que iniciaron la avícola Avex.

Además de figurar en varios directorios de firmas de su hermano Carlos, Cristina Miguens Bemberg también hizo carrera como empresaria. Es la dueña de la láctea La Salamandra e incursionó en la publicación de revistas.

Agustín García Mansilla, que fue CEO de Quilmes antes del desembarco total de los brasileños, no está trabajando con Miguens Bemberg. También tiene propio peso en la dinastía: en sus antepasados está Jovita García Mansilla, esposa de Federico Otto.

Se sabe que García Mansilla (junto a Néstor Del Campo, ex gerente general de Quilmes) está a la búsqueda de empresas.

De Montalembert sería quien financiaría las gemas que encuentre el dúo, con mucha experiencia en consumo masivo. Esa situación hizo que se los viera como candidatos para ingresar a The Value Brand.

La compañía de limpieza nació en 2001, cuando el fondo de inversión Southern Cross se quedó con los activos locales de la estadounidense Dial. Desde entonces, se abrió un espacio como la tercera en discordia entre Unilever y Procter & Gamble en el mercado de los productos de limpieza y tocador.

Ana Sainz de Vicuña es la líder del complejo de viviendas y oficinas Territoria, en Santiago de Chile, que costará US$ 100 millones. Hizo carrera en Merrill Lynch, el mismo banco que es socio de Miguens Bemberg, pero lo más particular es su predilección por el fútbol. Fue parte de una lista para desbancar a Florentino Pérez de la presidencia de Real Madrid, pero no lo logró. También incursionó en el real estate en esa ciudad.

Además, es dueña de hoteles a ambos lados de la cordillera: tiene un complejo en San Antonio de los Cobres, Jujuy, y el Awasi, en San Pedro de Atacama, Chile.

Sus hermanos, Alvaro y Federico, formaron parte del directorio de Quilmes durante varios años. Ahora, Alvaro también es chairman de Quilvest. Este fondo acoge a todos los ex Quilmes, pero los cercanos a Miguens Bemberg dicen que allí talla poco, mientras que los Vicuña y De Ganay (Serge es director y hay parientes suyos en el management) toman las decisiones.

De Ganay es un coleccionista de arte con conocimiento de la pintura latinoamericana y estadounidense. De hecho, el año pasado fue nombrado miembro del consejo asesor de Sotheby's.

La última adquisición que hicieron fue Yo!, cadena de restaurantes de sushi que cuenta con sucursales en Londres, Dubai, Kuwait, Dublin, Moscú y Kuala Lumpur.

Quilvest está acostumbrada a los grandes números. Desde 1972, gestiona activos por más de US$ 6.000 millones. Tienen destinados US$ 1.000 millones en fondos de inversión y otro tanto en hedge funds, que son de mayor riesgo.

Pucha

La producción de automóviles de la Argentina alcanzó las 124.456 unidades en el primer trimestre del año; lo cual representa un 27,7% más que el mismo lapso de 2007, anunciaron hoy fuentes del sector.


4.4.08

Artepolítica

Hoy hicimos nuestro debut en Artepolítica, discutiendo el polémico Argentina vs Brasil [y siguiendo un poco este debate sobre el tipo de cambio].

3.4.08

Polémica en el blog

Que moviditos estos días. El país se prende fuego [bah, no tanto, y justo ahora amaina un poco], pero al menos hay discusión política, el tema del mes no son los baches y los debates económicos están ardiendo.

Uno muy interesante es el encuentro Axel-Lucas que ya está por el round tres. Dos de los jóvenes [treinta y pico ambos, si no me equivoco] más conocidos de la izquierda y derecha económica se enfrentan [ah, perdón, me había olvidado que ya no exista más la izquierda y la derecha, y que la historia se acabó en los noventa].

Axel publicó una nota en Página12. Luego Rollo le respondió en su blog. Y ahora Axel decidió contestarle, invitándolo a un debate público. De más está decir que Homoeconomicus se ofrece para ser anfitrión de este debate. Igual probablemente no acepten [generalmente nos tienen bronca por derecha y por izquierda], por más que prometamos ser imparciales en la pelea.

Dado que, a pesar de que sus lectores se lo piden, Rollo no se digna de poner en el cuerpo del blog el comentario de Axel, lo vamos a poner nosotros. Esperemos sirva para que esta polémica continúe [y que Rollo no se achique].

ACTUALIZACIÓN: Rollo ya pegó la respuesta de Axel en su blog.

Lucas:

A través de un amigo me enteré de que habías polemizado en tu blog con mi nota de Página/12. Estoy sinceramente interesado en iniciar un debate sobre cuestiones teóricas como ésta. Son tan importantes como complejas, por lo que la discusión requiere a menudo explicaciones extensas. Para hacerlo te propongo que elijas un espacio "neutral", concretamente, una página web o un blog ajeno; de esa manera mis intervenciones y las tuyas quedarían en una posición más equitativa.

La cuestión de la renta agropecuaria (y de su relación con el valor de las tierras) es intrincada, al punto de haber atraído la atención de las más grandes mentes de la teoría económica durante siglos; sin embargo me parece que puedo contribuir a despejar tu confusión con algunos argumentos que no aparecieron en la nota por cuestiones de extensión. Si la discusión va a proseguir, te propongo hacerlo en los términos indicados.

Vos sostenés que la tierra es un activo y el alquiler su rendimiento (asimilemos, para simplificar, la renta de la tierra con el alquiler de la tierra). De esta afirmación deducís que ese "activo", la tierra, y ese alquiler, la renta, nada tienen de particular, sino que son perfectamente asimilables a lo que ocurre con un bono, una acción, etc. En base a este razonamiento, podés suponer que cualquier medida del gobierno que modifique el rendimiento del activo afectará su precio provocando pérdidas (o ganancias) de capital a quién lo adquirió originalmente.

Es difícil negar todas estas afirmaciones porque en efecto, esto es lo que a simple vista se observa y, por tanto, todas estas proposiciones coinciden con el tan preciado "sentido común" y la tan valorada "intuición". Los economistas ortodoxos gustan hablar así: "este modelo, aunque parece muy complicado encierra un contenido totalmente intuitivo" y por tanto, según parece, cierto. Así y todo, lamentablemente, la tarea científica no consiste únicamente en describir lo que todo el mundo observa para luego sostener que es verdad porque, precisamente, cualquiera puede verlo. Y menos todavía "simplificarlo" y traducirlo a un sistema de ecuaciones. Digo lamentablemente porque es indudable que de ese modo la tarea teórica sería mucho más sencilla de lo que en realidad es. Pero justamente la ciencia es ciencia porque avanza más allá de las apariencias. Aun la ortodoxa. Y en ese punto, precisamente, se ubica la dificultad de la teoría de la renta de la tierra. Como quién dice, Lucas, las apariencias engañan. Para eso está –o debería estar- la economía: para enderezar esos engaños, no para apoyarse en las apariencias triviales, sino para explicar lo que hay detrás de esos fenómenos superficiales.

La operación que vos hacés está equivocada o, mejor dicho, implica una inversión de la "causalidad". Me explico recurriendo primero a dos ejemplos desagradables. Supongamos que vos montás una organización mafiosa en tu cuadra que les cobra a los comerciantes 10.000 dólares por año en concepto de "tarifa por protección". Un día, un mafioso de otra cuadra te dice que quiere, pacíficamente, comprar a la clientela de tu cuadra, a la que llamaremos "territorio". ¿Cuánto le cobrarías por cederle el territorio, es decir, el derecho de recibir los 10.000 dólares por año? Existe una forma muy sencilla y bastante habitual de hacer este cálculo de valuación: descontar los ingresos futuros a la tasa de interés vigente o, lo que es casi lo mismo, dividir el monto de la anualidad por la tasa de interés. Si la tasa de interés anual es del 10%, el precio de venta del territorio será de 100.000 dólares. De esta forma, para los mafiosos, el "territorio" se transforma en un activo y los ingresos que se obtienen se convierten en su rendimiento. Cuando la operación finalmente se cristaliza, se trata simplemente de un activo que devenga un 10% de interés (más o menos igual que la de cualquier otro activo, corregido por riesgo). Es obvio que si la tasa de interés baja o sube, el precio del territorio se moverá en dirección opuesta. También si se pone un impuesto a estos pagos o si hay noticias desfavorables para la mafia. El otro ejemplo áspero es el de la trata de blancas o de los inmigrantes "ilegales" esclavizados. Si alguien quisiera comprarlos, seguramente pagaría el precio de los ingresos netos que obtendrá por su "uso", descontados a la tasa de interés vigente.

OK, Lucas, acabo de demostrar algo que es absolutamente evidente, prosaico, a saber: que cualquier corriente fija de ingresos cuya propiedad pueda negociarse es asimilable a un activo. Y que su precio se obtiene descontando ese flujo futuro con la tasa de interés. El que lo compra bien puede (y debe) tratarlo como un activo, incluso le conviene comparar la tasa de interés a la que se descuenta con la de otros activos. Sí, sí, lo acepto: Pero eso no quiere decir que la "protección" o los "esclavos" sean un bien de capital. Su cualidad de activo proviene del hecho de que el ingreso futuro se ha capitalizado, con independencia de la legitimidad, legalidad y origen (diverso) de esos ingresos.

Ahora, esta semejanza no debe conducir al siguiente error teórico. Una vez que considero dados los ingresos futuros y los descuento por la tasa de interés vigente, obtengo el precio del "esclavo", el "territorio" o, por caso, de una parcela de tierra. Así es como efectivamente se obtiene tal precio. Pero la operación completamente equivocada y vacía de toda teoría consiste en invertir el razonamiento y suponer que lo que está dado es el precio del "activo" y que debe considerarse su rendimiento (el alquiler) como equivalente al interés de ese activo. De aquí podría deducirse, además, (aunque entiendo que vos no lo hacés) que las retenciones son confiscatorias pues dado el precio anterior, toda intromisión en los ingresos lo modifica.

Hay muy pocos teóricos en la historia de la economía (me guardo los nombres para la discusión extensa a la que te invito) que hayan llevado a la práctica esta inversión que consiste en "deducir" la cuantía de la renta de la tierra a partir de su precio y la tasa de interés, convirtiendo así, indebidamente, a la tierra en capital y a la renta en interés. Porque la mayoría comprendió que es exactamente al revés: el precio de la tierra se obtiene a partir de ese ingreso (renta, alquiler). De hecho, prácticamente, todas las escuelas de pensamiento consideraron que hay tres "factores" distintos de la producción (tomo el término "factor" para no abrir otra discusión innecesaria): trabajo, capital y tierra. Bienvenido al capitalismo.

Los ejemplos desagradables sirven para mostrar que la propiedad sobre toda corriente de ingresos puede tomarse como un activo, más allá de la naturaleza y causa de esos ingresos. Pero de lo que se trata no es de naturalizar ese ingreso y, una vez naturalizado, de quejarse porque su dueño puede ser perjudicado cuando se modifican los ingresos. De ese modo nunca podría, por caso, disolverse un monopolio artificial porque alguien pagó "ex –ante" por ese negocio (un activo) y ahora le corresponden sus sacrosantos rendimientos. Ni siquiera podría discutirse un problema así desde la perspectiva del interés de la sociedad, porque todo rendimiento capitalizado y convertido en un activo, según tu punto de vista, se convierte en intocable. Al mostrar que las retenciones son un impuesto sobre la renta de la tierra y no sobre la ganancia del empresario ni sobre el rendimiento de un activo, ni sobre el precio de la tierra como activo (aunque todo esto se vea afectado), la discusión se traslada: ahora pasa a importar cuál es la fuente de ese ingreso que se grava, a quién va a parar y qué ocurre si se emplea para otros usos.

Entonces, la pregunta teórica no es si, una vez que existe la renta, puede tomarse a la tierra como si fuera un activo (capital) que arroja interés, lo que es completamente obvio y no científico, sino que los interrogantes son los siguientes: ¿Cuáles son las leyes que gobiernan las variaciones en la magnitud de la renta de la tierra (el alquiler)? ¿Cuál es el origen de la renta? ¿Es una porción de la ganancia, del salario o de ambos? ¿El precio del producto –no de la tierra- determina la renta o, a la inversa, la renta determina el precio del producto? ¿Quién paga la renta en última instancia? ¿Quién produce esa parte de la riqueza, el hombre, los instrumentos o la naturaleza? No me parecen interrogantes sencillos; todos han resultado un verdadero quebradero de cabeza. El problema teórico a explicar es el alquiler (renta), no el precio de la tierra, que es simplemente la renta "capitalizada".

Para que se entienda mejor, llevando ahora los ejemplos al campo (al agro, digo), la pregunta que se hizo la teoría económica es la siguiente: supongamos que una parcela de tierra que se encuentra en la zona "núcleo" (Parcela I) se alquila por 50.000 dólares anuales, y otra en la zona marginal, por 5.000. Supongamos también, para simplificar, que los productores que las emplean obtienen la misma ganancia. ¿Por qué en una se paga más y en otra menos alquiler? Lo que contesta la teoría clásica y algunas versiones de la neoclásica (la influyente tradición marshalliana, incluso en la insulsa versión de manual de texto que la considera un "factor fijo", ver Varian (1994) Economía intermedia, Antoni Bosch, p.402) es que esta diferencia se debe a las condiciones climáticas y de fertilidad del suelo más favorables de la Parcela I. No es parte de la ganancia ni se determina por las mismas leyes. Es renta. El tema es que para producir en la Parcela I hay que incurrir en menores costos (sumando una ganancia). Esa diferencia entre un precio de venta que es igual para todos y el costo menor en las parcelas más fértiles se llama renta diferencial. Y esa diferencia no se la queda el productor sino que tiende a convertirse en un alquiler para el propietario. Va a parar al dueño de la Parcela I, porque los distintos productores van a competir entre sí por la mejor tierra de manera que el ingreso adicional escapa de sus manos y terminan pagando como alquiler máximo ese excedente sobre los costos.

Sí, Lucas, hay algo llamado renta de la tierra y no es el rendimiento de un activo, lo que convertiría a la tierra ¡en capital! Porque así, además, el alquiler sería siempre igual a la tasa de interés, cosa que es obvia si, incorrectamente, tautológicamente, se obtiene el precio de la tierra utilizando una magnitud dada de renta, utilizando la tasa de interés. Para terminar. Por lo mismo, el salario (aunque parezca serlo) tampoco es un "interés" o "rendimiento" sobre el "capital humano", conclusión a la que se llega extendiendo el mismo razonamiento. En el fondo, pienso que estas cosas debés comprenderlas, al menos para tus análisis, aunque no las tengas muy elaboradas, porque si no, no podrías decir absolutamente nada relevante de la macro y discutir si los salarios son bajos o altos, o si en base a salarios bajos se puede crecer exportando (el proyecto maquila para la Argentina). Una vez que se comprende que la renta del suelo es un ingreso que está determinado por ciertas leyes distintas a las que rigen el salario y la tasa de interés, según creo, se puede comprender mejor lo que ocurrió y ocurre en Argentina (ver el material producido por www.CENDA.org.ar).

Dejo también para el debate que te propongo –a propósito de varios comentarios de los lectores de tu blog- la discusión acerca de lo que se enseña y cómo se enseña en la Universidad Pública. Debate que, según mi experiencia, no es fácil de entablar con los economistas educados en las universidades privadas que se han formado mayormente con los manuales neoclásicos de moda (hay que ver qué año, cosecha y versión, porque estas modas son un activo muy volátil) y disponen de una escasa o nula lectura de los autores originales, aun de esa misma corriente, desde luego mucho más importantes e interesantes que los libros de texto. Y más útiles para fomentar un pensamiento independiente. En la Universidad Pública hay todavía –y debería existir aun más- pluralismo teórico.

Margen de ganancia y valor de la tierra

Estuve revisando algunos datos de rentabilidad de la soja.
En el primer gráfico les muestro el margen bruto en dólares por hectárea en el Oeste de Buenos Aires [zona "normal"] y en el Norte de Buenos Aires [zona muy productiva]. Pusimos los costos oficiales de la SAGPYA y los costos exactos que publica la revista Márgenes Agrícolas.
Si se fijan, cuando en febrero se deciden poner las retenciones móviles, el margen de ganancia a los precios vigentes en ese momento iba a ser de casi el doble del que hubo en el 2007. Antes había pegado un salto y por eso habían subido las retenciones al 35%.
Con el paso a las retenciones móviles, los márgenes quedaron casi igual que en noviembre del 2007. Es decir, quedaron unos márgenes de ganancia extraordinarios, mucho mayores que los del 2007, 2006 y cualquier otro año. Como se decía en la famosa solicitada, las ganancias que las retenciones móviles dejaban eran de alrededor de un 38% mayor a las del 2007 [creo que en mi cálculo da más, pero porque Rodriguez y Arceo lo hacen en pesos constantes del 2007 y yo en dólares].

Recién comparé estos datos con los márgenes brutos que publica la Revista Agromercado y me dan casi iguales. Dudo que estas dos revistas agropecuarias estén haciendo una campaña de difamación del agro.
Para que entiendan, un pequeño productor que tiene 100 hectáreas en el Oeste de Buenos Aires, con las retenciones móviles, antes de irse al piquete, tenía un margen bruto de 48.100 dólares, más de 150 mil pesos, más de 10 mil pesos por mes. Y esto es para una sola cosecha anual, cuando en general se hace dos [soja-trigo, por ejemplo].

Además, como ya dijimos varias veces, hay una ganancia patrimonial muy fuerte por la suba del precio de la tierra.
Acá el gráfico del precio de una hectárea en Norte y Oeste de Bs As.
El mismo pequeño productor de 100 hectáreas tenía un capital "tierra" que valía 216 mil dólares en 2004. En el 2008 esas mismas hectáras valen 520 mil dólares. En otras palabras, el pequeño productor obtuvo una ganancia de capital de 300 mil dólares en los últimos cuatro años. Ni hablemos si tenía una tierra en la zona núcleo, que valía 4 mil dólares la hectárea en 2004 y ahora está en 10.700.
Hagan ustedes las cuentas de la guita que levantan los grandes productores, que manejan la mayor parte de la producción y tienen explotaciones de decenas de miles de hectáreas.

Se ve con estos datos de Márgenes Agropecuarios como eso de que las retenciones generaban problemas porque habían subido los costos era un verso? Los costos subieron, pero mucho menos que el ingreso, lo que dio como resultado un fenomenal incremento del margen de ganancia. Y con las retenciones, los productores iban a seguir teniendo muchas mayores ganancias que en el 2007 y el resto de los años hacia atrás. Si un productor chico no se fundió en estos últimos años, tampoco se iba a fundir con este incremento de las retenciones. Cómo va a fundirse alguien cuando el margen se incrementa? Estamos todos crazy Macaya!!!!