30.7.08

A disciplinar!

Les pego un texto del Grupo Lujan sobre el giro ortodoxo del gobierno y la inflación.

un inocultable giro ortodoxo

Por Fabián Amico

En los últimos días trascendió la intención del gobierno de relanzar la economía con un conjunto de medidas, entre las que se contarían la implementación de un nuevo índice de inflación, que debería regir desde el 1º de enero de 2009. Hasta entonces, el ministro de Economía, Carlos Fernández, avanzaría en un paquete de medidas para frenar el alza de precios (y minimizar el impacto político negativo que tendría el nuevo índice). Estas iniciativas se incluirían en el Acuerdo del Bicentenario, que apuntaría a “generar un nuevo clima de negocios en el país”.

El asunto del Indec y el reconocimiento de la gravedad que va adquiriendo el proceso inflacionario resultarían hechos auspiciosos si no fuera por el enfoque que parece primar en las soluciones propuestas. El diagnóstico del equipo económico recae en posiciones ortodoxas: ubica como causa fundamental del actual proceso inflacionario a un excesivo ritmo de crecimiento de la demanda agregada por encima de la evolución de la inversión y que, por ende, desbordaría la capacidad de oferta.

Sin embargo, según los propios datos del Ministerio de Economía, el porcentaje de utilización de la de capacidad instalada en la industria en junio pasado resultó, en promedio, de 76,6 por ciento, nivel idéntico al vigente en mediados de 2006, cuando la tasa de inflación era sustancialmente más baja. Por cierto, al ser un promedio hay ramas que muestran porcentajes mayores de uso (por ejemplo, Textiles, 83,5; Refinación del petróleo, 91,1 ó Industrias metálicas básicas, 97,3), pero incluso esos porcentajes también estaban presentes hace dos años atrás, cuando la inflación no era noticia.

Claro que la situación no es la misma que en 2006: el año pasado la inversión en maquinaria y equipo durable de producción aumentó 22%. Asimismo, en el último trimestre de 2007, la tasa de inversión alcanzó el 26% del PBI, cuando en la segunda mitad del siglo XX en Argentina ascendió en promedio apenas al 18,9%, aún mostrando oscilaciones bruscas según datos del Cespa (Centro de Estudios de la Situación y Perspectivas de la Argentina ). Entre 1960 y 1970, por ejemplo, fluctuó en torno al 20% y rara vez llegó al 25%. Entre 1976 y 1983, pese al inmejorable clima de negocios, promedió un mísero 17%. En este contexto, “se destaca el ciclo inversor actual, que ya tiene una dimensión y una permanencia que lo colocan entre los años de mayor acumulación de capital de los últimos cincuenta años”, dice Schvarzer del Cespa.

Contra estos datos, es dificil sostener que la inflación actual tenga relación con restricciones de oferta. Por ello, el plan de “fuerte impulso a las inversiones”.que prepara el gobierno resultaría por lo menos innecesario. Peor aún: se piensa enviar al Congreso una ley de desgravación impositiva a las utilidades que sean reinvertidas, con la perorata de siempre de que el proyecto apunta a favorecer a las pymes. La experiencia argentina mostró que dichas desgravaciones siempre han terminado siendo embolsadas como simples ganancias sin traducirse en mayores inversiones.

Otra de las medidas en danza sería capitalizar fuertemente al Bice (Banco de Inversión y Comercio Exterior), tratando de emular al Banades de Brasil, lo que no sería censurable si hubiera un verdadero plan al respecto. Sin embargo, la idea de mejorar el acceso al crédito para la producción es contradictoria con el enfoque antinflacionario oficial. Por caso, una herramienta central de la lucha contra la inflación sería la reducción del gasto público, que como se sabe es un componente importante de la demanda agregada. En este aspecto, las medidas que se preparan son una suba en las tarifas de gas, electricidad y transporte que rendundaría en una disminución de los subsidios a las empresas que manejan esos sectores.

Más allá del hecho de que tal aumento convalidaría completamente el esquema vigente en la provisión de servicios públicos en el país, su efecto inmediato es nítido: el aumento de tarifas conducirá a una disminución del ingreso disponible de las familias y a una reducción del consumo. La reducción del consumo implicará una menor demanda agregada y por ende la perspectiva de un mercado en retracción. No se entiende entonces por qué las empresas deberían aumentar la inversión ante un mercado que se achica. Por ello, sería absurdo mejorar el acceso al crédito al tiempo que se “enfría” el crecimiento de la demanda. Con un mercado que se retrae, ¿por qué las empresas irían a ampliar la capacidad de producir? Y en ese caso, ¿para qué necesitarían crédito?

Si un exceso de demanda agregada llegara a agotar el margen de capacidad ociosa de las empresas –cosa que hoy no ocurre-, los precios terminarían subiendo. Pero lejos de ser la antesala del caos y de la hiperinflación –como sugiere la ortodoxia-, esa suba de precios solo sería un fenómeno de corto plazo que, además, generaría fuertes incentivos adicionales a la inversión y, por ende, a la ampliación de la capacidad productiva. No parece ser la situación actual.

Por otro lado, el gobierno ha manifestado en reiteradas oportunidades que la inflación fue empujada por el aumento de los commodities a nivel internacional y por el conflicto con el campo, una explicación que, siendo más exacta y realista, resulta abiertamente contradictoria con la anterior. Para colmo de males, el Banco Central decidió combatir la especulación contra el tipo de cambio retrasando la cotización del dólar y aumentando las tasas de interés, justo lo que pedía a coro la derecha económica. Así, Martín Redrado parece haber sucumbido a la tentación de emplear el retraso cambiario como arma antinflacionaria, una medicina que ya fue usada varias veces en Argentina, todas con resultados letales a largo plazo.

En este contexto, intentar relanzar la economía (y reconstituir la imagen del gobierno) mediante un aumento (necesario por cierto) del salario mínimo, al tiempo que el Banco Central utiliza el dólar como ancla antinflacionaria a costa de los sectores productivos que generan empleo, y al tiempo que el gobierno reduce el gasto público, se manifiesta como una estrategia enteramente incoherente. El conjunto del paquete conduce a una yuxtaposición de medidas sin consistencia, donde por un lado se alienta el consumo (vía alza del salario mínimo y suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias) y por el otro ese efecto es anulado en el mismo acto con la reducción del gasto estatal mientras las causas de la inflación, que deterioran la suba nominal del salario mínimo, permanecen intocadas.

Como se ha dicho muchas veces, la inflación de los precios internos de los alimentos es el resultado casi directo del alza de los precios internacionales de los “commodities”. No solo sigue haciendo falta “desconectar” los precios internos de los externos (mediante retenciones), sino que hace falta un plan agropecuario, no a medida del “campo” –como se reclama en estos días-, sino a medida de los asalariados y de las necesidades de reindustrialización, esto es: alimentos baratos para que el salario pueda aumentar en serio y Argentina pueda ser competitiva. Para que el conflicto distributivo no termine erosionando el salario –a través de una tasa de inflación creciente como ocurre hoy- se requiere una decisión de Estado que “discipline” a los actores sociales –en particular a los empresarios- y coordine las alzas salariales y de precios mediante un plan de desarrollo coherente, algo de lo que el gobierno parece alejarse cada día más.

24.7.08

¿Conciencia de clase? ¿Lo qué?

Si fueramos espectadores imparciales y no nos carcomieran las pasiones políticas e ideológicas, podríamos haber vivido estos meses de conflicto como uno de los experimentos politológico-sociológicos más interesantes desde la crisis de 2001. Entre los muchos aspectos que podrían haber llamado nuestra atención académica, sobresale sin dudas la extaña articulación de demandas que disparó la polarización gobierno-campo, sobre todo en torno al polo campestre.
Pequeños productores-grandes productores-clases medias urbanas-industriales-
Barrionuevo-MST-Castells
Interpretar esta fugaz, pero real, alianza policlasista a la luz del marxismo clásico es un desafío que creo que no superaría ni el propio Carlos M. Encontrar el anclaje material de las identidades políticas que se constituyeron en estos 100 días de conflicto parece una tarea más para presdigitadores o teólogos que para científicos. Veamos...
Caso 1: Los pequeños productores, cara visible y fuerza real de la protesta, tomaron por bandera la vuelta al 10 de marzo, que vino de la mano de la volteada de compensaciones, subsidios al trasporte, segmentaciones, etc. En términos teóricos, hoy están peor que el miércoles pasado con la 125 en pie pero las compensaciones también. Para los pequeños y medianos de la pampa húmeda el saldo entre pagar retenciones de 35% y pagar 45% y recibir compensaciones por 15% es positivo. Más vale pájaro en mano que compensaciones volando. Ahora, para los productores marginales, que fueron el eje discursivo del conflicto y que iba a recibir subsidios para el trasporte, además de las compesanciones más altas por ser extra-pampeanos, el resultado no es tan alentador. Entonces, una porción importante de los productores que se encolumnaron detrás de De Angeli y Llambías acabado el conflicto se encuentran con que levantaron banderas de otros. Que pusieron el cuerpo por una consigna que no abarca sus intereses materiales, sus demandas. Es más, con retenciones al 35% para todos es muy probable que no estén en condiciones de aguantar la embestida de los pooles y terminen desplazados de la producción. Si se hubiera mantenido la 125 en pie y la segmentación, los de menores rendimientos gracias a las compensaciones y subsidios hubieran estado en mejores condiciones de hacer el aguante.
Caso 2: Las clases medias urbanas, impulsadas por su antiperonismo genético, salieron a tocar la cacerola y a vivar a Cobos. "Que dejen en paz al campo", "Que terminen con la soberbia y la prepotencia", "Que los impuestos son confiscatorios e inconstitucionales". Consignas de profunda raigambre liberal, y cierto corte legalista-profesional que hace a la distinción de sus emisores. Al tiempo que defendían "La república", estos estratos sociales se manifestaban a favor de la inflación importada y por lo tanto del recorte de sus ingresos reales, y en contra del modelo económico que les devolvió el acceso al trabajo y les permitió volver a consumir "como les corresponde". Estos sectores, que suelen exigir responsabilidad fiscal se manifestaron en contra de que los impuestos los paguen los rentistas, en vez de ellos mismos cada vez que van al supermercado.
Caso 3: Me ha contado mi jefe, un economista muy prestigioso, una anéctdota muy representativa de este tercer caso, el de los industriales. Resulta que el miércoles previo a la votación en el Senado lo invitaron a realizar una exposición sobre la situación macroeconómica para los industriales del plástico. Esta rama de la industria ha sido una de las que más se ha beneficiado de las bondades del modelo de tipo de cambio alto, cabe señalar. Antes de comenzar la charla, uno de los existosos empresarios le comenta a mi jefe que el día anterior, o sea el martes, había ido a la marcha convocada por las entidades agropecuarias, en contra de las retenciones móviles. Comienza la charla, y cuando le toca exponer a este industrial se dedica básicamente a reclamar un tipo de cambio a 3,45, porque los salarios en dólares le habían subido mucho. Mi jefe le hace notar lo siguiente: "Mire amigo, si usted deprecia el tipo de cambio un 15% los precios de los alimentos van a subir, más o menos, otro tanto. Como está de tenso el mercado de trabajo un aumento de los alimentos del 15% se va a traducir en un aumento del salario del 15%. Y usted, que debe ser rápido para los números, se dará cuenta de que nos encontraríamos nuevamente en la situación inicial, con el costo salarial en dólares inalterado. Ahora, esto no quiere decir que no sea posible alterar su costo salarial en dólares moviendo el tipo de cambio, pero para conseguirlo hace falta acompañar la depreciación de un aumento de retenciones a los alimentos. Pero resulta que usted, mi estimado, fue a una marcha en contra de las retenciones ayer mismo."
Caso 4: Casi sobre el fin del último round se sumaron al frente agrario los gastronómicos de Barrionuevo. Más allá de habernos regalado la imagen de Llambías cantando la marchita, este encuadre de la CGT disidente nos dá más dolores de cabeza. ¿Cómo explicamos que un gremio se pronuncie a favor de la inflación de la canasta básica, pero además en el mismo gesto exija la bancarrota de la rama a la que pertenece? El gremio de gastronómicos abarca también a la rama "Turismo". Barrionuevo salió a decir que la situación de conflicto era muy perjudicial para el sector, porque auyentaba a los turistas. Ahora, ¿no se puso a pensar que muchos de los turistas que vienen a Argentina lo hacen atraídos por el bife de chorizo que se pueden comer en Puerto Madero pagando la mitad que en cualquier otra parte del mundo? ¿No tenrdrá algo que ver el tipo de cambio alto con el boom turístico? ¿Los intereses del empresariado agro-pampeano no son contradictorios con los del turismo y la gastronomìa? ¿Si la carne, los lácteos, la harina, etc. aumentan un 30% los restaurantes no pierden clientes?
Caso 5: Castells y su movimiento de jubilados y pensionados marchando contra el tributo que financia los aumentos de jubilaciones y pensiones.
Caso 6: Vilma Ripoll me parece que le complicó la militancia en su bastión, la facultad de ciencias sociales de la UBA, a sus jóvenes militantes. Vanella y compañía van a tener que hacer mucha fuerza para remontar el papelón de que su partido haya ido a vivar a Alfredo De Angeli, Llambías y Miguens; compartiendo el paño con la gente bien de palermo, recoleta y barrio norte.

23.7.08

Bancando el desarrollo

Hace rato que venimos hablando sobre la necesidad de un banco de desarrollo para nuestro país [acá, acá y acá, por ej]. Creemos que es una herramienta fundamental de las políticas productivas necesarias para emprender un sendero de desarrollo.
Pero, mejor que escuchar estas obviedades, a leer el nuevo trabajo del CEFID-AR.

Tenemos el agrado de informarle que ya se encuentra publicado en nuestra página, el Documento de Trabajo N° 20 "Un estudio de casos sobre Banca de Desarrollo y Agencias de Fomento" (http://www.cefid-ar.org.ar/documentos/DT20-VersionFinal.pdf), cuyos autores son: Claudio Golombek y Emiliano Sevilla.

20.7.08

La república está a salvo

Es un secreto a voces que circularon sobres y más sobres por el Congreso. Rached, Saadi, Teresita Quinquela, etc. De muchos se dice que cobraron. De uno y otro lado. Para votar a favor, para votar en contra. Se prometió cerrar causas judiciales para votar a favor, se ofrecieron varios dólares para votar en contra, de todo. Así dicen.
Pero de eso no se habla demasiado.
Lo importante es que cayó la 125. Cleto votó en contra. Fue a conciencia. La democracia se fortaleció. Un acto de civismo increíble.

Me pregunto qué habría pasado si hubiera quedado la 125. Tengo la impresión de que si el voto de Cleto hubiera sido positivo, o si Rached aceptaba un sobre del otro lado, nadie diría que era a conciencia, y que más de un diario hubiera hablado sobre la compra de votos y cómo este país se hunde en su miseria de hegemonía y caja centralizada.
Pero bueno, por suerte no fue así y ahora tenemos instituciones republicanas en serio.

Y el resultado? El que mejor lo explicó fue el Abuelo. Al final, el esquema de retenciones sacaba guita al 6% de los productores. Tan sólo a grandes productores forrados en guita. Esos son los verdaderos ganadores del conflicto, que por sus 20 millones de toneladas ahora van a cobrar mucha guita más.
Y los pequeños productores? Esos ahora tienen 35%, 5 puntos más de lo que el gobierno les ofrecía. De todas maneras... a quién carajo le importaban en este conflicto los pequeños productores? Exacto. A nadie. Por eso ahora que ese 6% de los productores tienen toda su platita la unidad de la tristemente célebre mesa de enlace se rompió. Pero De Angeli no era el rey de los pequeños productores? Jajaja. A la Federación Agraria la usaron para defender los intereses de los grandes y ahora la dejan solita pidiendo las compensaciones, esas que antes criticaban. Que bueno no ser Buzzi en este momento, no?

18.7.08

Débil

Hay una infinidad de factores que se pueden analizar como causantes de esta profunda crisis que vive hoy el kirchnerismo [mis últimos dos posts en artepolítica apuntaban a eso]. Una de las cosas que creo hacen a la debilidad de la construcción k es que gran parte de su sostén sea una banda de mercenarios. Siempre algún mercenario hay que tener de tu lado, pero cuando la mayor parte de tu ejército es de mercenarios, la batalla la tenés perdida de antemano. Sí, se rodea de mercenarios porque tampoco hay tantas otras opciones en términos de movimientos ya organizados en los que apoyarse. Sí, no los hay, también porque el kirchnerismo no se ocupó [o lo hizo deficientemente] de construir esos nuevos actores que sostengan el supuesto proyecto nac&pop. Sumó varios ya existentes, dejó a otros hacer ["si, vos armá y si te va bien te damos el sello"], pero no se encargó personalmente de hacer. El problema cuando no tenés una construcción de tropa propia es que parece que tenés un ejército grande [por seguir la terminología de abajo] pero, en el momento de la batalla, te van abandonando de a uno por uno hasta que te das cuenta de que ya los números no te cierran y estás en desventaja numérica.
En este continente, en este país [con esta derecha], si querés cambiar algo en serio, mejor juntá una nutrida tropa propia.


De las distintas clases de milicias y de los soldados mercenarios

Después de haber discurrido detalladamente sobre la naturaleza de los principados de los cuales me había propuesto tratar, y de haber señalado en parte las causas de su prosperidad o ruina y los medios con que muchos quisieron adquirirlos y conservarlos, réstame ahora hablar de las formas de ataque y defensa que pueden ser necesarias en cada uno de los Estados a que me he referido.

Ya he explicado antes cómo es preciso que un príncipe eche los cimientos de su poder, porque, de lo contrario, fracasaría inevitablemente. Y los cimientos indispensables a todos los Estados, nuevos, antiguos o mixtos, son las buenas leyes y las buenas tropas; y come aquéllas nada pueden donde faltan éstas, y come allí donde hay buenas tropas por fuerza ha de haber buenas leyes, pasaré por alto las leyes y hablaré de las tropas.

Digo, pues, que las tropas con que un príncipe defiende sus Estados son propias, mercenarias, auxiliares o mixtas. Las mercenarias y auxiliares son inútiles y peligrosas; y el príncipe cuyo gobierno descanse en soldados mercenarios no estará nunca seguro ni tranquilo, porque están desunidos, porque son ambiciosos, desleales, valientes entre los amigos, pero cobardes cuando se encuentran frente a los enemigos; porque no tienen disciplina, como tienen temor de Dios ni buena fe con los hombres; de modo que no se difiere la ruina sino mientras se difiere la ruptura; y ya durante la paz despojan a su príncipe tanto como los enemigos durante la guerra, pues no tienen otro amor ni otro motivo que los lleve a la batalla que la paga del príncipe, la cual, por otra parte, no es suficiente para que deseen morir por él. Quieren ser sus soldados mientras el príncipe no hace la guerra; pero en cuanto la guerra sobreviene, o huyen o piden la baja. Poco me costaría probar esto, pues la ruina actual de Italia no ha sido causada sino por la confianza depositada durante muchos años en las tropas mercenarias, que hicieron al principio, y gracias a ciertos jefes, algunos progresos que les dieron fama de bravas; pero que demostraron lo que valían en cuanto aparecieron a la vista ejércitos extranjeros. De tal suerte que Carlos, rey de Francia, se apoderó de Italia con un trozo de tiza. Y los que afirman que la culpa la tenían nuestros pecados, decían la verdad, aunque no se trataba de los pecados que imaginaban, sino de los que he expuesto. Y como estos pecados los cometieron los príncipes, sobre ellos recayó el castigo.

Quiero dejar mejor demostrada la ineficacia de estos ejércitos. Los capitanes mercenarios o son hombres de mérito o no lo son; no se puede confiar en ellos si lo son porque aspirarán siempre a forjar su propia grandeza, ya tratando de someter al príncipe su señor, ya tratando de oprimir a otros al margen de los designios del príncipe; y mucho menos si no lo son, pues con toda seguridad llevarán al príncipe a la ruina. Y a quien objetara que esto podría hacerlo cualquiera, mercenario o no, replicaría con lo siguiente: que un principado o una república deben tener sus milicias propias; que, en un principado. el príncipe debe dirigir las milicias en persona y hacer el oficio de capitán; y en las repúblicas, un ciudadano; y si el ciudadano nombrado no es apto, se lo debe cambiar; y si es capaz para el puesto, sujetarlo por medio de leyes. La experiencia enseña que sólo los príncipes y repúblicas armadas pueden hacer grandes progresos, y que las armas mercenarias sólo acarrean daños. Y es mas difícil que un ciudadano someta a una república que está armada con armas propias que una armada con armas extranjeras.

PD: El Príncipe, Capítulo XII.

17.7.08

Preguntas

¿Qué impacto va a tener la derrota en el senado sobre la hegemonía (vista positivamente) kirchnerista? ¿Cuánto poder perdió el gobierno? ¿Se pone cuesta arriba la gobernabilidad? ¿Esto forzará un cambio de estrategia por parte del gobierno? ¿Se acabará la morenización del estado? ¿Se abrirá un poco la mesa chica? ¿Se apostará a otra lógica de acumulación política?

¿Qué va a pasar con los precios de los alimentos? ¿Cómo vamos a hacer para manejar la inflación importada? ¿Cómo se va a desincentivar la producción de soja y a incentivar la de otros cultivos? ¿Cuánta plata va a hacer falta para que sea rentable la ganadería o la lechería, con la soja con retenciones fijas al 35%?

¿Cuál es la viabilidad de las alternativas progresistas después de esto? ¿Cómo avanzar sobre la renta minera, sobre la renta financiera, sobre una reforma impositiva? ¿Cuánta legitimidad le quitó el voto de Cobos a la intervención estatal en la economía? ¿Cómo parar la embestida que se viene por parte de los ruralistas? ¿Cuánto nos va a costar como sociedad este resultado? ¿Cómo firmar un pacto social en este contexto? ¿La UIA dónde está? ¿Se la chupó un ovni?


15.7.08

El techo

Nestor anduvo visitando a la gente de Carta Abierta [a los intelectuales sí que se los puede llamar "gente", en general son blanquitos y tienen títulos universitarios]. Según cuentan [no estuve ahí, me llega por terceros], llegó, lo aplaudieron, emocionó a todo el mundo, no convenció a nadie cuando defendió al tren bala, la destrucción del indec y la no entrega de la personería jurídica a la CTA, pero derrochó simpatía y discurso e hizo kirchnerista a más de uno. Cuánto carisma se perdió con el traspaso a Cristina, no? Mucho cuadro, toda la trayectoria política [se decía cuando gobernaba Nestor], pero las palabras de la señora presidenta no tienen la misma llegada que tenían las de su esposo.

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12.7.08

Real

La Nación dice:

"En los 12 meses entre junio de 2007 y mayo último, los ingresos de los asalariados mejoraron un 26,2%, apenas por encima de la inflación real anual, que en junio llegó al 24%, según las estimaciones privadas. Los salarios de los trabajadores informales, que no aportan al sistema previsional, aumentaron un 32,1% en el último año, mientras que los salarios públicos subieron un 28,2%. En el caso de los asalariados formales, el alza fue del 23,7 por ciento."

Si ambos datos son correctos [el de salario del indec e inflación de consultoras privadas], estamos menos mal de lo que pensábamos. Eso querría decir que, en el último año, el salario real de los formales estuvo estancado, pero subía un 4% el de los empleados públicos y un 8% el de los trabajadores informales.
La última vez que había chequeado venían cayendo todos. Lo cual, además, aseguraba un freno brutal de la demanda y, por ende, de la economía. Bah, igual entre el boicot agropecuario y la nueva ortodoxia K [apreciación y suba de tasas] ya nos aseguramos la desaceleración que hace tanto vienen pidiendo. Lo interesante es que probablemente veamos cómo vamos a pasar a crecer más lento, pero la inflación no va a bajar así nomás. Todo lo contrario de lo que decían varios, entre ellos Prat Gay, que en sus discursos parecían repetir que con pasar a crecer al 5% teníamos todo solucionado.

9.7.08

Consensos

Escuché el pronunciamiento de la mesa de enlace el miércoles. Llega la conferencia de prensa. Le preguntan a los miembros de la mesa cuál de los proyectos alternativos les parecía más atractivo. Mencionan el de Reutemann y el de Verani. Solá ni en una nota al pie. Me pregunto ¿Qué dicen los proyectos que le gustan a la mesa? ¿Serán una alternativa razonable al proyecto del oficialismo? ¿Estará cerca del proyecto de Solá, y el oficialismo se perdió una oportunidad de cerrar realmente el conflicto desechando aquella propuesta? ¿Se puede llegar al consenso? Veamos...

Proyecto Reutemann.

(Nota de INFOBAE)"Lole explicó que "básicamente cambia el sistema de retenciones", ya que quienes producen hasta 500 toneladas de soja tendrán una retención del 22%, mientras que será del 27,5% para quienes producen hasta 1.000 toneladas, y llegará al 33% cuando se produzcan hasta 1.500 toneladas.

Además, aclaró que "de 33%, en una escala móvil hasta una soja que llegue a u$s600 la tonelada en Chicago, a 36%, y a una soja que llegue a u$s800 del 40 por ciento
El senador nacional también reveló que el proyecto incluye rebajas impositivas para los agroquímicos que utilizan en las siembras.
El proyecto alternativo "tiene un artículo donde se habla de una rebaja en el IVA de los herbicidas e innoculantes del 21% al 10% y sobre el uso de fertilizantes, que es un tema que nadie ha hablado en estos últimos tiempos", explicó el ex gobernador santafesino. Al mismo tiempo, propondrá "eliminar la posibilidad de que los reintegros a los exportadores finalicen el 31 de octubre próximo y obtener ventajas en el IVA para los fertilizantes". En relación a la exportación de nutrientes del suelo con los cereales en la Argentina, Reutemann dijo: "Estamos sacando 4 millones de toneladas/año de nutrientes (nitrógeno, fósforo, cinc y manganeso entre otros), y estamos reponiendo alrededor de 2 millones, por lo tanto, proponemos en un artículo que el productor que use fertilizantes pueda desgravar del impuesto a las ganancias hasta el 70 por ciento".

En primer lugar: ni siquiera volver al 11 de marzo. En cualquier escenario real, las retenciones estarían por debajo del 37 al que estaban en ese momento. Además, habría que hacer las cuentas para ver el volumen de la transferencia de ingresos que implican las medidas asociadas al incentivo a la fertilización y a los subsidios a los agroquímicos. Si esa transferencia fuera financiada con parte de lo recaudado por retenciones no estaría mal. Sería un estímulo fuerte al cuidado de los suelos. Ahora, veamos la transferencia que implica el esquema de retenciones del Lole en relación al oficial:

Interesantes números. Las retenciones de Reutemann llegan al 40% con una soja en un improbable nivel de u$s800. A los actuales 600u$s la diferencia de la alícuota es de 13.3%, e implica por tonelada u$s80 menos de retenciones. Suponiendo que lo que paga ese nivel de retenciones es la mitad de la cosecha de soja (el resto en el proyecto de Reutemann queda por debajo por tratarse de pequeños y medianos), o sea unas 20 millones de toneladas, la diferencia de ingresos del fisco sería, de nuevo con la soja a 600, de 1.600 millones de dólares. ¿Que tul? O sea, se le subsidiarían fertilizantes y agroquímicos, y las retenciones ni siquiera llegarían a las de marzo. A esto en mi barrio le dicen "ir por todo". Para completar el panorama, se escuchó a De Ángeli y a Bussi salir a vociferar que el tope que estarían dispuestos a aceptar es del 20% de retenciones.
Yo me pregunto, ¿es posible un consenso en estas condiciones? El gobierno ha ido cediendo, negociando, apretando calvijas. Por momentos pareció demasiado duro e inflexible. Por momentos uno pensó que, al margen de las implicancias políticas, se podría haber tomado el proyecto de Solá y construír consenso a partir de allí. Un carajo. Ni consencinoes, ni Solá, ni negociación. Con un interlocutor que juega a todo o nada, hay que jugar a todo o nada. Es claro que no hay vocación de consenso por parte de la mesa de enlace, y que si les das espacio terminamos sembrando soja en Plaza de Mayo.

PD: Hoy a la mañana Zloto le dice a Buzzi que a pesar de lo que detesta a Moreno, le había parecido muy constructivo presentar el mapa de rentabilidad del agro para discutir sobre una base firme, y le sugiere que ellos presentaran sus propios guarismos de rentabilidad. Nunca vi a nadie hacerse tan el zota, irse por las ramas, desviar la charla como a Buzzi en ese momento. "Que Reutemann contó el otro día en la tele que el rinde promedio en el país era de no se cuanto, y que si los costos era de tanto otro, entonces zaraza..." IMPRESENTABLE! No están dispuestos a mostrar un número posta porque se húnden! Moreno les gana esa discusión! El tipo menos creíble del país. Indignante.

8.7.08

Estructura productiva desequilibrada y enfermedad holandesa

Ahora si, pego la exposición de Aldo Ferrer en la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados. Disfrútenla.


Reunión conjunta de las comisiones de Agricultura y Ganadería y de Presupuesto y Hacienda correspondiente al día 25 de junio de 2008.

En Buenos Aires, a los veinticinco días del mes de junio de 2008, a la hora 12 y 24:

Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúa la reunión luego del cuarto intermedio al que pasáramos ayer. Agradecemos en primer lugar la presencia de nuestros ilustres visitantes, a quienes pedimos que se presenten. Tiene la palabra el doctor Aldo Ferrer.

Sr. Ferrer: –Soy Aldo Ferrer, profesor de Estructura Económica Argentina de la Universidad de Buenos Aires.

Señor presidente, señoras y señores legisladores, señoras y señores: el tema que nos convoca, el de las retenciones, a mi juicio ha sido tratado hasta ahora desde una sola perspectiva, que es la de la redistribución del ingreso, la distribución de una renta que emerge no sólo de la propia producción sino además de una situación de altos precios internacionales, con un incremento de los ingresos que surgen de la producción exportable.

El debate se ha planteado en términos de si es equitativo distribuir esa renta para defender el precio de los alimentos en el mercado interno y tener un reparto más equitativo de la riqueza, o si esa renta les corresponde plenamente a quienes producen los bienes exportables.

A mi juicio, este tratamiento es insuficiente porque en el tema de las retenciones está implícito un problema previo y muy importante, que es el de la estructura productiva. El desarrollo moderno es un proceso que se basa esencialmente en el empleo de la ciencia y de la técnica, en la gestión del conocimiento, con vistas a elevar la productividad del trabajo en todo el tejido económico y social de una nación moderna. Para que esta incorporación de ciencia y tecnología pueda producir un desarrollo en las construcciones modernas, tienen que cumplirse varias condiciones. Una de ellas es contar con una estructura integrada y diversificada, que incorpore los diversos segmentos de la producción moderna, desde la transformación de los recursos naturales hasta las industrias de tecnología de frontera, ligadas a la biotecnología, la informática y la producción de bienes de capital.

Si esto no se produce, si un sistema no tiene un suficiente grado de diversificación y no tiene capacidad de incorporar el conocimiento y gestionarlo, no puede producir el desarrollo en las condiciones contemporáneas. Esto también está muy ligado a la formación de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología. Sólo tienen sistemas fuertes en ciencia y tecnología los países con una estructura integrada, diversificada y completa, que abarca la diversidad de las actividades productivas. No hay excepción en este sentido: no hay ningún país avanzado científica y tecnológicamente que no tenga su estructura productiva con estas características.

Por lo tanto, el desarrollo del país requiere tener –como dije– una estructura de esas características, que no puede sostenerse sobre un solo sector. Por ejemplo, no puede sostenerse sólo sobre la producción de productos primarios. Tampoco hay ningún país desarrollado en el mundo que se asiente esencialmente en la transformación y renta de sus productos primarios. Países muy ricos en petróleo, cobre, minerales o recursos tropicales no salen del subdesarrollo si no logran conformar una estructura diversificada compleja. En nuestro caso particular, la cadena agroindustrial, con todo el empleo directo e indirecto que genera, representa alrededor de un tercio del empleo de la fuerza de trabajo. Si no contamos simultáneamente con una gran base industrial no vamos a poder dar trabajo y bienestar a una población de 40 millones de habitantes. Dicho en otros términos: si no contamos con una estructura integrada, no vamos a poder tener pleno empleo y, por lo tanto, nos va a sobrar al menos la mitad de la población.

Esto nos confronta con una característica estructural de la economía argentina que, como decía el gran economista Marcelo Diamand –que también fue ingeniero y empresario–, es una estructura desequilibrada, en la cual en virtud de la gran riqueza de recursos naturales en el campo y la alta eficiencia que han demostrado muchos productores del campo que están operando en la frontera tecnológica, tenemos una agricultura que, como suele decirse, es una agricultura de precisión en muchos segmentos. Esto es revelador de la actitud de muchos productores rurales que operan con las tecnologías de frontera. Contrariamente a lo que se pensaba hace tiempo, que la agricultura era una actividad de baja densidad en el empleo de conocimiento, hoy eso no sucede. La agricultura es una actividad francamente de frontera tecnológica, que es lo que ha permitido, por otra parte, el desarrollo tan importante que ha experimentado el sector sobre la base de los recursos naturales con que el país cuenta.

Sin embargo, sucede que la economía argentina está inserta en el mercado mundial y que los precios relativos del mercado mundial no son iguales a los nuestros. Si nosotros transferimos los precios del mercado mundial...

Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Pido silencio a la audiencia, ya que queremos trabajar con la mayor tranquilidad y serenidad. Sigamos escuchando al doctor Ferrer.

Sr. Ferrer: –Decía que la economía argentina, como economía moderna, está plenamente integrada al sistema internacional y que los precios relativos del mercado mundial no son los nuestros. Si nosotros transmitiéramos hacia el mercado interno los precios del mercado mundial, estaríamos determinando la estructura productiva en virtud de las señales de precios del mercado mundial.

Uno puede tomar el ejemplo contrario, de precios relativos distintos, de una región altamente industrial como lo es la Unión Europea. Precisamente, porque la Unión Europea quiere tener una estructura integrada y un agro avanzado, aplica la política agrícola común, a la cual dedica la inmensa mayoría de los recursos de la región. Si no lo hiciera así, no habría campo europeo. Ha decidido justificadamente, para conseguir la seguridad alimentaria y la integración social, defender su producción primaria con el régimen de la política agrícola común.

Nosotros estamos, en virtud de nuestro subdesarrollo relativo, en una situación contraria. Por lo tanto, un Estado moderno tiene la obligación y el derecho de administrar los precios internacionales de fronteras hacia adentro para lograr los objetivos del desarrollo nacional, que consisten precisamente en tener una estructura diversificada y completa, que abarque desde la producción de recursos naturales hasta la industria de servicios complejos, con vistas a gestionar el desarrollo, incorporar conocimiento y tecnología y, en consecuencia, crecer. Esto nos confronta con nuestra estructura desequilibrada, según la cual en los sectores productores de bienes transables, que son aquellos que producen para exportar y que en el mercado interno...

(Manifestaciones en la barra.)

Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Esta presidencia invita a pasar a un breve cuarto intermedio.

Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 34. Luego de unos instantes:

Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Continúe, por favor, doctor Ferrer.

Sr. Ferrer: –Decía que en el mercado interno, los bienes transables...

(Manifestaciones en la barra.)

Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Perdón, pero vamos a tener que pasar a un breve cuarto intermedio.

Se pasa a cuarto intermedio. Luego de unos instantes:

Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –La presidencia solicita a los presidentes de bloque que nos reunamos en la sala de la Comisión de Presupuesto y Hacienda para analizar los pasos a seguir.

Se pasa a cuarto intermedio a la hora 12 y 43. A la hora 14.30:

Sr. presidente (Cantero Gutiérrez): –Vamos a continuar la reunión, luego del cuarto intermedio, agradeciéndoles especialmente a los señores expositores esta espera que han tenido. Solicito le acerquen los micrófonos al doctor Aldo Ferrer.

Sr. Ferrer: –Gracias, señor presidente.

Muy brevemente en mi exposición de la mañana señalé que, a mi juicio, el debate sobre las retenciones está centrado en el tema de la redistribución del ingreso y que hay otra dimensión más importante, que en definitiva es determinante, que es la estructura productiva y por lo tanto habría que resolver el problema desde la perspectiva del desarrollo y de la transformación de esa estructura.

Por lo tanto, tenemos que procesar las señales que vienen del mercado internacional atendiendo a esta asimetría estructural según la cual, por ejemplo, la rentabilidad en la producción de soja puede asegurarse con un tipo de cambio de dos pesos, teóricamente.

Pero si queremos exportar –y tenemos que hacerlo– y competir en el mercado interno con importaciones, para la producción de máquinas, de textiles, productos químicos y otros bienes, necesitamos otro tipo de cambio. Tiene que haber tipos de cambio múltiples, diferenciales, que le aseguren rentabilidad a la totalidad de la producción de bienes transables, desde la soja hasta las cosas más sofisticadas que podamos hacer –como por ejemplo las que hace el Invap, los reactores nucleares, las cosas muy complejas que se exportan–, necesitamos tipos de cambio diferenciales.

El objetivo es asegurar la rentabilidad de la totalidad de los sectores productores de bienes competitivos transables tanto en el mercado interno como en el internacional.

Es por eso que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar esas señales de precio que vienen de afuera, porque si no la estructura productiva la determina el mercado mundial y no la decisión de los habitantes del propio país. Por eso los países emergentes de Asia –-que están creciendo a tasas fenomenales–, lo que hacen precisamente es administrar las señales del mercado mundial siempre con tipos de cambio competitivos para asegurar el proceso de transformación y la inclusión en su estructura productiva de las actividades de frontera.

Esto es lo que justifica la existencia de tipos de cambio diferenciales. Por lo tanto, esto se puede hacer de varias formas: con tipos de cambio múltiples, con subsidios o con retenciones de tal manera que se asegure la rentabilidad de la producción de bienes primarios y la rentabilidad de los otros sectores.

Hoy en día este desafío es muy importante y se plantea de manera muy crítica porque estamos en un momento de transformación en el mercado internacional. La incorporación de centenar de millones de seres humanos de la India, China, de Asia en general, como grandes productores de bienes complejos y grandes consumidores, está provocando esta tendencia alcista de los recursos naturales y de los commodities. Esto pasa en toda América latina y en todos los países que producen este tipo de bienes.

Ahora, si nosotros cayéramos en la ilusión de pensar –como lo hicimos a fin del siglo XIX– que Argentina tiene futuro como granero del mundo especializado en un solo sector, no zafaríamos nunca del subdesarrollo. No hay ningún caso de un país que descanse esencialmente en sus recursos naturales que sean países desarrollados, aunque tengan petróleo, cobre, minerales, tierras tropicales, etcétera. La transformación productiva es esencial.

Los países como el nuestro –por ejemplo, Canadá y Australia, con los cuales nos hemos comparado durante mucho tiempo–, con una dotación de recursos semejante, son prósperos porque tienen un gran campo y tienen una gran industria. De otra forma, serían también países rezagados, como lamentablemente sigue siendo nuestro país.

De allí, entonces, insisto en la legitimidad, la obligación y el derecho que tiene un Estado nacional de administrar esas señales. Naturalmente, lo tiene que hacer con razonabilidad, en el marco de la discusión, del diálogo y de la buena información, para asegurar una buena participación de todos los actores sociales en el proceso de construcción de las políticas.

La política de tipo de cambio es un instrumento esencial, aunque no es toda la política económica. Nosotros tenemos experiencias muy penosas de dejar de apreciar el tipo de cambio a largo plazo, produciendo efectos devastadores, en primer lugar en la industria, pero finalmente también sobre el sector más competitivo en virtud de los recursos del país.

La política de tipo de cambio tiene que ser una política que asegure a largo plazo la competitividad de toda la producción simultáneamente con otras políticas de capacitación de recursos humanos, en tecnología, de apoyo a las actividades estratégicas.

Acá se plantean algunos temas respecto de la política cambiaria: ¿cuál es el indicador para mediarla?, ¿es el dólar o es el tipo de cambio multilateral? Como ha habido un proceso de apreciación de varias monedas respecto del dólar, el euro, el real brasileño, se supone que el tipo de cambio de referencia para determinar la competitividad es el tipo de cambio multilateral. En realidad, es el dólar porque operamos básicamente en el área dólar y la inmensa mayoría de nuestro comercio exterior, tanto de exportación como de importación, se denomina en dólar.

Por eso tenemos que estar muy atentos a este elemento de la evolución del tipo de cambio real de largo plazo.

El otro tema que suele ser polémico es el de la incidencia del tipo de cambio sobre el salario real. Se suele decir que un tipo de cambio alto competitivo deprime el salario real. En realidad, el determinante del salario real es el nivel de empleo porque el 90 por ciento del gasto de los trabajadores se hace en bienes y servicios producidos en el país.

Lo que importa es el salario real en pesos y tener un salario denominado en moneda competitiva internacional que asegure la rentabilidad del conjunto de la actividad productiva.

Entonces, este debate que se ha producido en torno de las retenciones y del conflicto que hemos vivido durante estos días es una ocasión extraordinaria para superar el tema y ubicarlo en el campo de la estrategia del desarrollo nacional.

El país está enfrentado a un cambio en el orden mundial y tiene que ubicarse en ese mundo, no simplemente como un gran productor de productos primarios sino también de manufacturas complejas, para las cuales tiene que atender a la diversidad y a las características propias de la estructura productiva argentina. Creo que si hacemos esto se abre una extraordinaria posibilidad para la Argentina.

En la historia contemporánea del país nunca se dieron circunstancias más favorables para hacerlo. Un país que soporta un conflicto de esta naturaleza necesariamente lo tiene que resolver en el marco de la Constitución y de la ley. Este es un hecho muy importante en un país que cuenta con una experiencia como la nuestra.

Un conflicto de esta naturaleza se produce en el marco de una economía ordenada, que soporta el conflicto y no pierde los equilibrios fundamentales ni en el presupuesto ni en la moneda ni en el tipo de cambio, con una fuerte exposición de reservas internacionales, que ha permitido incluso enfrentar turbulencias externas como la crisis hipotecaria en Estados Unidos.

Por lo tanto, las condiciones son excepcionales. Estamos viviendo en democracia, tenemos una economía ordenada y un contexto internacional altamente favorable.

Por eso, señor presidente, creo que el mejor resultado y la conclusión que deberíamos sacar de este conflicto que hemos vivido es discutir el tema fundamental, que no son las retenciones, sino la rentabilidad.

Hay que discutir la rentabilidad de la soja, de los textiles, de las máquinas, de los productos bioquímicos y de las cosas de alta complejidad. Tenemos que discutir la rentabilidad y asumir que el Estado nacional tiene la obligación y el derecho de administrar las señales del mercado internacional, sean las tasas de interés o los precios de los commodities para defender la transformación productiva que es indispensable para que la Argentina despliegue en plenitud todo su formidable potencial.

Los recursos humanos son valiosos. Nuestro territorio nacional, como lo destaqué en la primera intervención, es el octavo más grande del mundo. Es decir que tenemos todas las condiciones dadas para construir una economía moderna y avanzada, fundada en un dinamismo del campo que ha demostrado efectivamente una extraordinaria capacidad de transformación.

Varios sectores de la agricultura argentina operan hoy en la frontera tecnológica. Tenemos lo que se llama “agricultura de precisión”, que está operando en las fronteras, con los más altos niveles de productividad.

Creemos que ésta es una base fundamental de la riqueza argentina. Tenemos que integrarla en una visión transformadora de un país diversificado y complejo, capaz de dar empleo a su población con niveles crecientes de bienestar.

Vuelvo a insistir: el desarrollo moderno, como se acepta generalmente, depende esencialmente del conocimiento de la ciencia y la tecnología. Para poder cumplir con este requisito necesitamos tener una economía diversificada y compleja, generadora de empleo y de bienestar. Para eso tenemos que asumir las características de la estructura productiva y de nuestros precios relativos para administrar las señales de precios que vienen del mercado mundial, que no es el que tiene que definir la estructura económica argentina sino que tenemos que ser nosotros mismos.

Esa diferenciación de tipos de cambio múltiples, retenciones y subsidios tiene que ser el objeto de un debate permanente entre las políticas públicas y los creadores de riqueza.

Si somos capaces de hacer eso, no tengo ninguna duda de que el país va a salir ciertamente adelante, porque tiene una excepcional dotación de recursos para ponerse en marcha.

(Aplausos.)

7.7.08

Punteo

El proyecto tiene media sanción. Algunas impresiones dispersas.

1. Las concesiones que ha hecho el gobierno en el trascurso de la disputa dejan en pie parte de los motivos que impulsaron la imposición de retenciones móviles -los redistributivos y de estabilidad de precios internos- pero anulan el impacto que se quería imprimir sobre la utilización de la tierra. Al compensar a los pequeños y medianos, sin alterar su rentabilidad, no se los incentiva a elegir producir cosas distintas a la soja. Los pooles de siembra, o los grandes terratenientes, al ser más productivos por escala, espalda, capacidad de diversificar riesgos, si bien recibirán el impacto completo de las retenciones es muy problable que sigan percibiendo a la soja como el mejor negocio. Si la medida podía tener impacto sobre el uso del suelo era alterando la rentablildad de los productores marginales, no la de los grandes jugadores.
2. La discusión en torno a las retenciones móviles que dio la oposición es sintomática de la pobreza política en Argentina. Fue poco lo que superó el consignismo "confiscatorio", "inconstitucional", etc. El gobierno fue muy deficiente en su estrategia comunicacional, pero puso sobre la mesa el porqué de su proyecto, cuál era el vínculo de la 125 con el país que quiere construír. La oposición nunca articuló un discurso coherente. Su intervención se limitó a tomar acriticamente las consignas de los chacareros, y llevarlas como bandera: "dejar en paz al campo". Se habló de "la oportunidad histórica", pero no se explicó la manera de articularla sin dejar afuera del mapa a la mitad de los argentinos. No se hicieron evaluaciones sobre cuáles son los actores dinámicos en el agro y cuales no, cuales son las potencialidades reales del sector, cuales los límites. No se plantearon los problemas técnicos como eje, tales como la disociación de costos y precio recibido. Todo se redujo a pedir que el estado desaperezca de escena, volver la situación al 11 de Marzo, entregarle enteritos los 1.500 palos verdes al campo, y reiniciar recién allí la discusión.
3. La introducción de modificaciones a la resolución 125 no fue, por tanto, la expresión de un proceso de discusión que dotó de mayor racionalidad al proyecto, sino la expresión de la capacidad de veto que puede tener un sector dispuesto a ir contra los intereses del resto de los argentinos para defender los suyos propios. Los chacareros defendieron su participación en el ingreso, contramano de las normas democráticas báscias, pero lo que es peor, la oposición se limitó a reproducir y amplificar esa demanda,sin evaluar siquiera lo que implica como modelo de país.
4. Esto no lleva implícito el hecho de que tuviera problemas las resolución, o que haya aspectos de la política economica que puedan ser justamente discutidos, pero la oposición no hizo más que banalizar la discusión con sus posiciones.
5. El conflicto mostró un límite a la contradicción que implica querer avanzar en el grado de intervención pública en la economía y no fortalecer las instituciones del estado. El gobierno en los últimos dos años ha aportado más a la destrucción que a la construcción de instrumentos, con la intervención del indec, la política de control de precios a la moreno, la inexistencia de políticas agropecuarias. Estas actitudes han minado la confianza en el estado y en la política pública, desacreditando su legitimidad como actor para imponer reglas del juego en la economía.


Retenciones por Ferrer

La de Ferrer fue una de las más interesantes posturas en el debate sobre las retenciones. Uno de los pocos que le dio un análisis más abarcativo, pensando no sólo cuanto más o menos pasan a ganar los productores de soja, sino el efecto que éstas tienen sobre el desarrollo de la estructura productiva.
Les pego unos extractos que armó nuestro columnista invitado PEF y en cuanto Página se digne de actualizar su página les dejo la exposición de Ferrer en el Congreso, que levantó hoy el Cash.

Soja, retenciones y después...
PEF

Parece valioso darle difusión a la columna públicada por Aldo Ferrer en BAE (19/7/08). A mi modo de ver, el texto aporta tres cuestiones clave (resaltadas mediante los título de elaboración propia) y acompañados por extractos de los frases más salientes. De todos modos, siempre resulta conveniente ver el texto completo [para verlo, entrar a la125.blogspot.com].


1/ Que el potoro no nos impida ver el yuyerío: el análisis superficial sobre las retenciones.

* " tanto el Gobierno como el ruralismo ponen énfasis en las consecuencias distributivas de las retenciones sin que se preste atención a otra cuestión, aún más importante, que es su efecto sobre la estructura productiva del país."

2/ a ver, a ver...quién dirige la batuta...: La asignación de recursos: sistema de precios e intervención estatal.

* ".. los precios relativos en la economía argentina son distintos a los internacionales. En nuestro país, los productos del campo son relativamente más baratos que los industriales...".
* " Esa asimetría entre precios relativos internos y los internacionales, implica que para otorgarle competitividad a la totalidad de la producción nacional de bienes transables, es decir, sujetos a la competencia internacional en el mercado interno y en el mundial, tiene que haber tipos de cambio diferenciales para los diversos bienes."
* "Todos los Estados modernos, administran las señales de precios del mercado internacional, para acomodarlas a las características de sus precios relativos y estructuras productivas internas, con vistas a su pleno desarrollo económico y social. "
* "La ciencia y la tecnología son los motores fundamentales del desarrollo y sólo se despliegan plenamente en las economías integradas industrialmente complejas"
* "En definitiva, de lo que se trata es de resolver quién determina la estructura productiva argentina. A saber, el mercado mundial o nosotros mismos. "


3/ Menos Punta y más Bristol: la falacia del dolar alto = salario bajo.

* "el supuesto que un tipo de cambio alto significa salarios bajos. Esto no es así porque el poder adquisitivo de los salarios lo determinan los precios y servicios de producción interna, los cuales constituyen más del 90% del gasto de los asalariados."
* "Lo que importa para la competitividad es que los salarios reales sean bajos en dólares pero altos en poder adquisitivo interno. "
* "Sobre la base de estos principios podría acordarse de que lo que debe discutirse no son las retenciones sino la rentabilidad determinada por precios, costos, impuestos y las múltiples variables que influyen en la ecuación económica y financiera de las empresas del campo."

2.7.08

Poco careta

Otra perlita. Esta vez le toca a Biolcati, vice de la SRA. Hoy aparece la siguiente declaración en Clarín:

Biolcati consideró que la incorporación de un menú de compensaciones y beneficios para pequeños y medianos productores, se enmarca en "un operativo dirigido a cooptar a la Federación Agraria".

Curioso, no? Ahora satisfacer la demanda de un actor con una representación sectorial específica es "cooptarlo". Podría haber sido un poco más preciso y decir: "Nos roban a los perejiles de la FAA! ¿Ahora como carajo legitimamos la defensa de nuestros voraces intereses?" Ya sospechaba yo que los golpistas de la SRA no se habían vuelto solidarios y generosos de un día para otro.
En cualquier momento Biolcati le va a pasar a De Angeli la factura por los viajes que realizó por el país en su avión particular para defender los intereses de los "pequeños productores". Aunque el super mediático con tal de seguir siendo tapa de los diarios es posible que llame a los pequeños productores a desabastecer y cortar rutas para solidarizarse con los "pequeños terratenientes con avión propio" de la pampa húmeda.

1.7.08

D'Elia

Extra! Extra!
Ya salió la segunda videoentrevista de Artepolítica!!
Esta vez está con nosotros Luis D'Elia!!!

Nos vemos allí.
Link: http://artepolitica.com/entrevista-a-luis-delia-introduccion/

Perejiles

Imperdible. Miren estas dos proclamas de AACREA. Los dueños de la pelota le agradecen a los perejiles por ser su fuerza de choque, legitimar su reclamo, gestionar sus demandas. En la segunda proclama además dan a conocer su aporte: marcar la línea ideológica. Y lo más gracioso de todo es cuando se alegran de que el campo "está unido más allá de los propios intereses". Buzzi capo, gracias por todo papá.

Agradecimiento y apoyo a la Comisión de Enlance

El Movimiento CREA agradece la gestión realizada hasta el momento por la Comisión de Enlace, conformada por las cuatro entidades rurales (SRA, FAA,CRA y Coninagro), y felicita a sus representantes por la idoneidad demostrada en las gestiones realizadas durante el reclamo rural.

También agradece a todos los productores que participaron en las movilizaciones, a las comunidades que se sumaron, a los medios de comunicación y a todos aquellos que acompañaron, a su manera, en estas acciones.

AGRADECIMIENTO Y REFLEXIONES

En nombre del comité de crisis y de la Comisión Directiva toda, quiero hacerles llegar algunas reflexiones:

El trabajo que el Movimiento viene realizando y que concluyó el año pasado con la visión al 2015 y las líneas estratégicas para cumplir con esa visión, dieron el marco necesario para que todos, y cada uno de nosotros supiera el lugar que debía ocupar:

- En medio de la tensión, la gran mayoría de los miembros CREA aportaron no sólo desde la movilización, sino también desde la información e ideas para solucionar el conflicto.

- Los técnicos de la Institución colaboraron más allá de su dedicación aportando información cierta y análisis claros.

El staff se involucró y participó colaborando y enfocando las necesidades.

A todos nuestro especial agradecimiento. Sin embargo, no puedo dejar de transmitir que aún falta mucho trabajo. Más que nunca debemos colaborar apoyando a la Comisión de Enlace. Que ese sueño tantas veces proclamado de contar con una sola voz que nos represente, pueda continuar, con todas las diferencias que puedan enriquecerla, pero con el apoyo de todos los integrantes de esta gran comunidad rural.

Desde nuestro punto de vista, se han logrado muchas cosas y que debemos valorarlas para no perderlas.
- Un campo unido, más allá de los propios intereses.
- Dirigentes dispuestos a dejar de lado egoísmos para aportar juntos.
- Una opinión pública sensibilizada y conocedora de otra realidad.
- Medios de comunicación dispuestos a mostrar las diferentes realidades.
-Nuestra Institución fortalecida, cooperando y liderando en muchos casos para que prime la sensatez y la paz.
- Pudimos hacer aportes a los equipos de la comisión de enlace, acercando información y líneas de pensamiento.

Fueron días de mucha adrenalina, confusión, angustia. Ahora, cada uno desde su lugar, y como lo venimos haciendo tenemos que seguir trabajando en la misma línea: aportando calma, información e ideas. Lo que propusimos en el último Congreso CREA, debemos trabajar más que nunca en la “ creación de confianza” .

Invito a todos en seguir siendo parte de la historia.

Oscar Alvarado,
Presidente del Movimiento CREA