Ese es el título del Informe Especial N° 406 de Econométrica, realizado por Mario Brodersohn.
Saludos y feliz año nuevo.
"Y para decirlo de una vez para siempre, advertiré que yo entiendo por economía política toda la economía que, desde W. Petty, investiga la concatenación interna del régimen burgués de producción, a diferencia de la economía vulgar, (…) que por lo demás se contenta con sistematizar, pedantizar y proclamar como verdades eternas las ideas banales y engreídas que los agentes del régimen burgués de producción se forman acerca de su mundo, como el mejor de los mundos posibles." Karl Marx
Ese es el título del Informe Especial N° 406 de Econométrica, realizado por Mario Brodersohn.
Saludos y feliz año nuevo.
Hace poco tuve la oportunidad de escuchar, en un seminario organizado por AEDA, a Martín Abeles decir “hay que pedirle más a la macroeconomía”, haciendo referencia a que una macroeconomía para el desarrollo no es solamente aquella que no muestra signos de volatilidad, sino que es necesario pensar a la macroeconomía, a la política macroeconómica, como un instrumento más para la realización de políticas sociales y focalizadas (como podría ser la política industrial).
Siguiendo con la idea de la macroeconomía del desarrollo, pareciera ser que en estos últimos tiempos lo más interesante hecho en materia de política económica tiene que ver con esto. Veamos: tasas de interés negativas (no por su efecto directo sobre la inversión sino por lograr hacer menos rentables actividades especulativas), una política monetaria consistente con la manutención de un tipo de cambio real alto (alejado de las visiones más ortodoxas que promueven únicamente el inflation targeting), un régimen tributario (un poco) más progresivo gracias a la aparición de las retenciones (y el sostenimiento de impuestos de menor recaudación como el impuesto al cheque y a los débitos y créditos), una ampliación del gasto público, un aumento del consumo, un despegue, en parte promocionado, de las exportaciones de manufacturas industriales, un control de la inflación por medios no monetarios.
Pero no todo es color de rosa. Aunque la Argentina estuvo signada por mucho tiempo por el problema de la brecha externa, lo que nos obliga a ser precavidos en la asignación de los gastos del Estado, la manutención de un (extinto hace poco) superávit fiscal robusto en tiempos de niveles de pobreza cercanos al 20 / 30% parece más bien ser parte de una receta de política económica ortodoxa; La generación de empleo se estancó este año; En cuanto al control de la inflación, últimamente, se pasó de intentar solucionar los problemas que la generan (rigideces en la oferta + precios internacionales) a contener sus mecanismos de propagación (puja salarial). Al margen de esto creo que también hay un componente inercial en la inflación bastante difícil de solucionar en el corto plazo.
En definitiva, la política macroeconómica actual no escapa a ciertas contradicciones. Lo importante es que la macro actual no es solamente una macro que mantenga el equilibrio. Sin embargo, aunque crea que la macro actual promueve el desarrollo, bajo las condiciones en las que se encuentra una amplia porción de nuestra población, es necesario pedirle todavía más a la macro. Y ahí entra de lleno los estímulos que se le puedan dar a la demanda agregada. Es en este sentido, y para terminar con aires de esperanza, es que creo que la asignación universal por hijo es una gran medida, sino las más importante realizada en los últimos años.
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